Cuando por cualquier motivo las fuerzas te fallen reflexiona, respira hondo, camina para que el viento y el sol acaricie tu cuerpo, siente como la suave brisa penetra en cada poro de tu piel y disfruta de las pequeñas cosas que la vida te ofrece porque, como dice una amiga: "la vida es muy bonita".
La vida es como una carretera con curvas, baches pero... al fin y al cabo una carretera que lleva a un destino y, el mismo, no puede ser otro que el placer de disfrutar de lo que tenemos y podemos conseguir, sin embargo, hay ocasiones que te hallas frente a un gran precipicio el cual tienes que bordear para no caer en él; estira tus brazos y aferrate a la vida. Grita si hace falta para escuchar tu voz, llora para saber que sientes, ríe... comprobarás que existes y no puedes dejar de hacerlo.
Cuando en tu vida se presente algún motivo que te haga llorar tienes que darle otro más grande para que te produzca una gran sonrisa. Porque aunque hoy todo lo veas oscuro, nefasto... mañana lo verás totalmente diferente pero, para ello, tienes que pasar por inmensos socavones, curvas interminables... y, al fondo de esa oscuridad hallarás siempre un rayo de luz.
Y la otra decía así: "Aunque no quieras ¡vive la vida! que para eso está, y sino te gusta ¡síguela viviendo! que ya vendrán tiempos mejores".
En la vida no hay que dejarse vencer por el desánimo sino luchar contra él y salir invicto.
