lunes, 24 de septiembre de 2012

Noche de emociones


Un nudo se forma en la garganta sin dejar que por ella pase, ni tan siquiera, un poco de saliva; el instante impide que fluya palabra alguna y los ojos no pueden continuar sujetando esa lágrima que lleva rato tratando de salir y que, cuando lo consigue, resbala tímidamente por la mejilla dejándola impregnada de ese líquido cristalino. "Porqué asomáis y camináis por mi rostro, acaso, os he dado permiso para ello. No creo recordar que haya sido así" eso podría pensar, o al menos eso me pregunto cada vez que no logro detener las emociones.




Lágrimas contenidas que están deseando aflorar y desprenderse como si estar dentro les hiciera daño; mientras salen disfrutan de la luz, del viento, del roce con la piel... y entretanto gozan de la libertad, el nudo se va desatando dando paso al alivio de la emoción contenida del momento y que por timidez quería ocultar.





Por otro lado intentamos reprimir las lágrimas enternecidos e impresionados por el instante que estamos viviendo. Y con un beso por sorpresa deseamos serenarnos y disfrutar de ese instante.









El objetivo marcado es conseguido y la diversión, eso sí, está garantizada.


En un breve espacio de tiempo la calle es ocupada y muchas de esas personas comienzan a bailotear transformando el silencio de la noche en alboroto y jolgorio.











Nuevamente se resiste a las ganas de contener las lágrimas, otro intento fallido; como una vez escuché, más o menos: "tienes que escuchar a tu cabeza pero en muchas ocasiones debes dejar hablar a tu corazón; y al hablar el corazón es más difícil contenerse".






Fue una noche rebosante de emociones donde no faltó el baile, la comida, la charla... las sonrisas y las lágrimas.