miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sensaciones


El regresar a ese lugar que no había visitado hace poco más de año y medio ha hecho que en mi cabeza comenzará a agolparse malos recuerdos.

Tras un largo camino, aunque con unas vistas maravillosas, al bajar del coche mi vista se perdió con todo aquello que rodeaba ese sitio dejando escapar un fuerte suspiro; entre tanto, me dirigía hacia la gran puerta y caminaba por el largo pasillo, el corazón parecía que iba a salir huyendo al no saber exactamente qué encontraría al llegar.



Hay situaciones delicadas y sentimientos complicados de expresar, los que me invadieron hasta el instante que volví a salir de aquella habitación, e incluso todavía, son algunos de ellos... sensaciones como muchas otras indescriptibles por ser, en esta ocasión, una extraña mezcla.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Regalar una sonrisa

Decidí sentarme y escribir aquello que en ese instante saliera de mi corazón ya que tenía muchas sensaciones para plasmar además de disparada mi imaginación; asimismo deseaba relatar cualquier cosa en ese momento, pero me pareció increíble que por primera vez al intentar hacerlo me quedara bloqueada; no era capaz de sacar todo aquello que pensaba, sentía e imaginaba; de igual modo que se forma un nudo en la garganta que impide hablar, en ese momento, se me había creado uno en el corazón que no dejaba expresarme.

Y es que mi pensamiento no se alejaba más allá de aquél último encuentro donde me fue difícil, no obstante lo intenté, regalar una sonrisa a quien tiene el tiempo contado sin evitar pensar en ello.

No retiro de mi cabeza su imagen indefensa, sus palabras rebosantes de fe, su voz frágil y delicada casi rota por el dolor... y ya en la tranquila soledad de la noche mientras escucho el silencio, siendo éste interrumpido nada más que por el ruido del agua al caer, fue cuando dejé que todas esas lágrimas aprisionadas camparan a sus anchas.

Y es que la vida es tan sólo el preámbulo del enfrentamiento con la muerte y pienso que no todos estamos preparados para dicho enfrentamiento, o más bien no es que no estemos preparados sino que es una difícil lucha y pensamos que sí lo estamos pero no es así.

Sin embargo decido irme a acostar para seguir escuchando la lluvia, los lejanos truenos... e intentar sumergirme en un sueño placentero pretendiendo por un instante abandonarme en él. A pesar de todo y tras deambular casi toda la noche consigo mi objetivo.

El día permanece igual que la noche, lluvioso, y más que una mañana clara ha amanecido con una oscuridad que pareciera querer apoderarse de todo para llegar una vez más a la noche.


Y ambos nudos que se han creado igualmente continúan amarrados, nada más necesitan tiempo. En momentos así es cuando más me invade la nostalgia extrañando situaciones, conversaciones... porque es entonces cuando por un instante hace que esa atadura se suelte...