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sábado, 5 de noviembre de 2016

Balada del mal genio


Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mi vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo el indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de un jabón perfumado
y aquello sí era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada es sólo para avisarte
que en estos pocos días no me tomes en cuenta.



                            Mario Benedetti-Inventario uno.



martes, 9 de junio de 2015

Como si fuéramos inmortales

Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir como si fuéramos inmortales
sabemos que los caballos y los perros tienen las patas sobre la tierra
pero no es descartable que en una noche buena se lancen a volar

sabemos que en una esquina no rosada aguarda el ultimátum de la envidia
pero en definitiva será el tiempo el que diga dónde es dónde y quién es quién

sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa buscando más triunfos
y que volveremos a ser inexorablemente derrotados vale decir que venceremos
sabemos que el odio viene lleno de imposturas
pero que las va a perder antes del diluvio o después de carnaval
sabemos que el hambre está desnuda desde hace siglos
pero también los saciados responderán por los hambrientos

sabemos que la melancolía es un resplandor y sólo eso
pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado
sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad
pero la bondad suele escaparse por los tejados
sabemos que los decididores deciden como locos o miserables
y que mañana o pasado alguien decidirá que no decidan

sintetizando/todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final 
pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales

                                                      Mario Benedetti-La vida, ese paréntesis.








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martes, 17 de marzo de 2015

Soledad


Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
presoledad


después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya sé que es una pobre deformación
pero cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan

y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue

Hay diez centímetros de silencio
entre sus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos

claro que la soledad no viene sola

Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buena gente

Después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad

conforme
pero
qué vendrá después
de la soledad

a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
qué vendrá después
de la soledad.

                                                                    Mario Benedetti-Poemas de otros









domingo, 11 de enero de 2015

Terapia de soledad

Querido mío: Aquí estoy, en mi isla, que no es exactamente eso, ya que no está rodeada de mar sino de vegetación, de árboles, de campo propiamente dicho. Pero es una isla en sentido espiritual. Aunque tampoco es eso, ya que estoy rodeada de lejanas presencias y cercanas ausencias, del recuerdo de otros y de las corrientes de mi propia memoria. ¿Te parezco complicada? Puede ser. Bien sabés que de un tiempo a esta parte sentía la necesidad de aislarme, de reencontrarme con mi soledad perdida (Marcel Proust viejo y peludo¡). Por suerte lo entendiste y te confieso que esa compresión aumentó mi amor (y también mi respeto) hacia vos. Estoy convencida de que el respeto por la soledad del ser amado es una de las menos frecuentes pero más entrañables formas del amor, ¿no te parece?

                               Terapia de soledad - fragmento

                                                                                  Mario Benedetti








viernes, 12 de diciembre de 2014

Alegría

Uno tiene derecho a la alegría. A veces es humo o es niebla o es celaje. Pero detrás de esas demoras ella está, esperando. Siempre hay una hendija del alma por donde la alegría asoma sus despabiladas pupilas. Entonces el corazón se vuelve más vivaz, se extrae de su quietud y es casi pájaro.

La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias. Si uno se reencuentra con lo amado y su revelación unánime, es lógico que el gozo nos abrace y a uno le vienen las ganas de cantar. Aunque no tenga voz, aunque esté ronco de pasadas angustias.

Después de todo la alegría es un préstamo, no nos pertenece. Es una locurita, un premio pasajero, pero la disfrutamos como si fuera propia, como un lucro, como  una primavera de la vida. Ella se aferra al tiempo, arrastra un poquito de la infancia y se mete soplando en la vejez. Semana tras semana, año tras año, la alegría va llenando vacíos. Hasta que no puede más y se vuelve tristeza.

                                                                      Mario Benedetti - Vivir adrede




domingo, 23 de noviembre de 2014

Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

                                             Mario Benedetti





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martes, 14 de octubre de 2014

Hagamos un trato

Siempre habrá ocasiones en las que necesitaremos contar con alguien. Saber que si algo va bien lo tenemos ahí para poder contarlo y que si, por el contrario, va mal estará también. Que por poco se preocupa. Nos escucha. Que si no tenemos ganas de hablar está a nuestro lado en silencio, si lloramos lo hace con nosotros e intenta sacarnos una sonrisa y si reímos está ahí... alguien, al fin y al cabo, que nos entienda. Sin más preguntas, sin más interés que el de hacernos sentir bien. Porque no hay nada mejor que una persona que sepa sacarte una sonrisa en el momento que más lo necesitas. Aunque en ocasiones sea difícil encontrarla.



Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo


si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo


si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo


pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.


                                                                        Mario Benedetti




Mario Benedetti

jueves, 21 de agosto de 2014

Credo

Los ojos son el espejo del alma y a través de ellos se expresa toda clase de sentimientos produciéndose un dialogo fácil de entender; en ocasiones quizá, más que con palabras.




De pronto uno se aleja
de las imágenes queridas
amiga
quedás frágil en el horizonte
te he dejado pensando en muchas cosas
pero ojalá pienses un poco en mí

vos sabés
en esta excursión a la muerte
que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá lejos
quizá creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño

está demás decirte que a esta altura
no creo en predicadores ni en generales
ni en las nalgas de miss universo
ni en el arrepentimiento de los verdugos
ni en el catecismo del confort
ni en el flaco perdón de dios

a esta altura del partido
creo en los ojos y las manos del pueblo
en general
y en tus ojos y tus manos
en particular.

                                                                     Mario Benedetti



martes, 29 de julio de 2014

Triste N1

Cierto es que siempre cuando estamos alegres tenemos un punto de tristeza por algún motivo y, por el contrario, en los peores días algo puede ocurrir en algún instante que, aunque sea por un segundo, nos hace sonreír. Hoy, mientras leía y paseaba por la red, encontré ésto de Mario Benedetti que me gustó.



"No sé si soy una persona triste con vocación de alegre, o viceversa, o al revés. Lo que sí sé es que siempre hay algo de tristeza en todas mis momentos más felices, al igual que siempre hay un poco de alegría en mis peores días"





Por la memoria vagamos descalzos

seguimos el garabato de la lluvia
hasta la tristeza que es el hogar destino
la tristeza almacena los desastres del alma
o sea lo mejorcito de nosotros mismos
digamos esperanzas sacrificios amores.


A la tristeza no hay quien la despoje

es trasparente como un rayo de luna
fiel a determinadas alegrías.


Nacemos tristes y morimos tristes

pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.


Vamos descalzos en peregrinación

triste tristeza llena eres de gracia
tu savia dulce nos acepta tristes.


El garabato de la lluvia nos conduce

hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina


Y allí rodeaba de tus frágiles dogmas

de tus lágrimas secas / de tu siglo de sueños
nos abrazas como anticipo del placer.


                                                                        Mario Benedetti

sábado, 12 de abril de 2014

La tregua

Hay quien nos atrae aunque, a veces, ignoremos la causa exacta; cualquier cualidad, por insignificante que ésta sea nos puede llamar la atención y esa misma, que a nosotros nos despierta el interés, para otros podría pasar inadvertida. Un gesto, una palabra, una mirada... cualquier cosa, o todo unido. No todo el mundo ve las mismas cualidades en las personas, por ese motivo, no a todos nos atraen las mismas. Y siempre habrá quien sólo vea un defecto donde hay algo bueno; a veces hay que mirar un poco más allá, más profundamente. En nosotros mismos, con excepciones, no vemos atributo alguno que resulte interesante para los demás y, sin embargo, seguramente lo habrá. Además, siempre hallaremos quien busque el defecto más insignificante donde, quizá, resalte más lo bueno que cualquier otra cosa.


"Bueno, ¿y qué era? Todavía no lo sé. Me atraían sus ojos, su voz, su cintura, su boca, sus manos, su risa, su cansancio, su timidez, su llanto, su franqueza, su pena, su confianza, su ternura, su sueño, su paso, sus suspiros. Pero ninguno de estos rasgos bastaba para atraerme compulsiva, totalmente. Cada atractivo se apoyaba en otro. Ella me atraía como un todo, como una suma insustituible de atractivos, acaso sustituibles.”

                                                                                             

                                                                                                      Mario Benedetti

viernes, 14 de marzo de 2014

Balada del mal genio


Hay días en los que no se debería tener en cuenta lo que decimos porque son de esos que están indicados para pasarlos a solas y, de ese modo, evitar pagar nuestro mal genio con alguien bien porque estás enojado, irritado... o simplemente porque no has tenido un buen día. Días en los que no puedes contar con nadie para hablar y, quizá, sea lo mejor porque esos, esos son los días que más puedes errar al hacerlo. 


Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.

                                                        Mario Benedetti