domingo, 23 de noviembre de 2014

Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

                                             Mario Benedetti





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miércoles, 19 de noviembre de 2014

El sol, la lluvia...

El verano es esa época del año en que parece que se disfruta más el día a día. Éstos son más largos y puedes salir a pasear tranquilamente, sentarte en cualquier lugar a charlar o simplemente a descansar. A veces, aunque la piscina no es algo que me entusiasme, ir un día o dos para "relajarme" no está nada mal, siempre es bueno elegir el día en que irá poca gente y, en esa ocasión acertamos. Sin embargo, ahora que llega el frío, con lo friolera que soy, echo de menos ese sol abrasador que quemaba mi piel.


El invierno es más triste, provoca melancolía... hace frío, llueve... aunque me gustan esos días de lluvia intensa en los que puedes ver a través del cristal como el agua cae y apreciar el frío que hace en el exterior mientras cobijada en el calor disfrutas de la lectura de un buen libro, o escribes, o simplemente te dejas llevar por los recuerdos. Y, por qué no, pasear bajo la lluvia.








Aunque pienso que cada estación del año tiene su encanto y siempre hay un buen momento para recordar, echar de menos, leer, escribir... disfrutar. Y da igual la estación en la que estemos para que así sea.













sábado, 8 de noviembre de 2014

Lluvia

La Lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

         Fragmento del poema "Lluvia" de Federico García Lorca

Un día de lluvia nos puede producir calma y ésta, a la vez, nos puede llevar a sentir cierta nostalgia y melancolía. En un día de lluvia se puede evocar recuerdos (desconozco el autor de esta cita: la lluvia atrapa los recuerdos, los hace nuestros hasta el fin. al verla caer no ves agua, sólo momentos que viviste y que quieres que vuelvan a ser), disfrutar de una buena lectura, escribir... Quiero compartir mi relato "El sonido de la lluvia" en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa La Voz Silenciosa. Me ha fascinado escuchar el sonido de la lluvia y los truenos como efectos especiales mientras daba lectura al mismo. Como también me ha sorprendido la llamada de José para comunicarme que éste relato ha sido seleccionado para leerlo en la emisora FM de Valencia "Radio Manises". En fin... gracias, como siempre.


jueves, 6 de noviembre de 2014

El sonido de la lluvia


Paseaba tranquilamente cuando observó que el cielo estaba ennegreciéndose y, de repente, un fuerte aguacero comenzó a caer. El viento soplaba tanto que hasta su paraguas lo tenía que mantener cerrado para que el aire no se lo llevara. Se dirigió hacia su casa. Las calles estaban desiertas y tan sólo se cruzaba de vez en cuando con alguien que corría para resguardarse del agua. Llegó a casa empapada. La noche iba a caer y se preveía una larga tormenta. Tras secarse y ponerse cómoda se sirvió una copa de vino y se sentó junto al balcón para observar la lluvia y cómo el agua se perdía en los arroyos que recorrían las largas calles y, embelesada, contemplaba como pequeñas piedras que había en el asfalto parecían jugar con ésta mientras eran arrastradas.


El agua golpeaba con fuerza el cristal de su ventana que lo recorría en pequeñas gotas que resbalaban por él y se perdían en el suelo del balcón formando un charco. Una sonrisa afloró en sus labios mientras imaginaba ser una de esas gotas. Su vista quedaba fija en ese viejo árbol que parecía triste al perder sus hojas con la llegada del otoño y que había dejado sus ramas desnudas. Se encendió un cigarrillo y se dejó caer sobre el frío cristal entretanto escuchaba el sonido de la lluvia que, mezclado con el viento, era una música relajante para sus oídos. Ya había anochecido y como esperaba el agua continuaba cayendo copiosamente. Su mirada se perdió en el oscuro cielo que, en ese momento, lo cubría un espeso manto de agua y era iluminado por los continuados rayos que eran la señal del inicio de los grandes truenos que ofrecía la tormenta. Me encanta una tormenta cuando los rayos iluminan así el oscuro cielo y esperar que un fuerte trueno interrumpa el silencio pensó mientras sonreía pero, de repente, una lágrima afloró de sus ojos que resbalaba por sus mejillas y se posaba en la comisura de sus labios. Notaba su sabor salado. Suspiró. Cerró los ojos en el mismo instante en que una multitud de sensaciones y recuerdos, intensos, muy intensos le llegaban pues deseaba retenerlos y revivirlos. Llenó sus pulmones lentamente de aire y dejó escapar otro fuerte suspiro. Su cuerpo temblaba. Abrió sus ojos despacio para inmediatamente volverlos a cerrar pues en medio de aquél diluvio deseaba volver a sentir el calor que todos aquellos recuerdos le provocaba. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Otro día

Un relato más leído por José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa. Los días van pasando así qué, un día más vivido o, un día menos para vivir.