Tras finalizar de conversar se levantó a tomar un vaso de agua; a continuación se volvió a acomodar en aquél gastado sillón y tras un breve momento se dispuso a coger una vez más el teléfono, ejecutando lo que para ella era su última llamada. Ansiaba hacerlo, aun así al igual que le ocurrió cuando llamó a sus otros amigos, estaba sobrecogída. Por fin descolgó y marcó, esperó hasta que se agotaron todos los tonos de aquella llamada y en el momento que pensó que ya nadie contestaría, una voz proveniente del otro lado respondió.
En ese preciso instante quedó paralizada sin saber de qué modo iba a manifestar todo lo que tenía que expresar, ya lo había hecho con todos los demás pero no terminaba de acomodarse a esa situación; respiró profundamente y dijo: hola quedamos en que te llamaría si necesitaba algo, ¡no digas nada déjame hablar y luego respondes! al decir eso se díó cuenta que era el contestador por lo que se quedó más relajada; hoy ha llegado ese día.
Te explico muy brevemente: ayer tuve una cita con el doctor, fui a recoger unos resultados, te preguntarás ¿de qué?; indudablemente no lo sabrás porque llevamos demasiado tiempo sin vernos además lo he soportado todo sola, aunque ya no lo puedo ocultar más; me han diagnosticado una pequeña enfermedad, la verdad es que no tiene excesiva importancia es más el trastorno que supone la recuperación que la propia enfermedad.
Mi contratiempo lo veía venir desde hace mucho tiempo, de hecho sabes que en varias ocasiones te he manifestado el desconsuelo que a veces sentía; las cosas se fueron agravando y el dolor se iba haciendo más intenso a cada momento, hasta que ha llegado el día en que se ha tornado inaguantable.
Me lo han explicado todo muy bien, en primer lugar tengo que hacerme una serie de pruebas más, de ese modo verán el alcance que tiene, aunque dicen que me las hacen rápidamente; a continuación una sencilla operación, no obstante son algunas horas de quirófano pero como estaré dormida ni me enteraré; lo peor según ellos viene después, los tratamientos.
Hizo una breve pausa para tomar aire, de sus ojos comenzaron a brotar una lágrimas que recorrieron sus pálidas mejillas, continuándo: dice el doctor que soy muy fuerte y que lo aguantaré todo, veremos a ver si es cierto, ya que cada vez me encuentro más floja.
Sinceramente me da más pavor entrar al quirófano que los dichosos tratamientos, jamás y lo sabes, he entrado a uno; imagino que todo saldrá bien pero aun así me da mucho respeto. Como ves sigo igual, me lío a hablar y no paro, tú mientras tanto ahí calladito, como te iba diciendo hoy es el día que necesito algo de ti y ese es el motivo de mi llamada, me gustaría que el día de la operación estuvieras presente, quisiera verte por última vez antes de marcharme, estoy llamando a todos mis amigos e imagino que vendrán, espero que todos estéis en ese momento tan especial para mí, más que nada porque podría ser el último.
Hubiera deseado que nos reuniéramos todos un día de éstos, pero me ha dicho el doctor que tiene mañana un quirófano libre y me harán las pruebas justo antes de la operación ¡no sé yo tantas prisas! pareciera que tienen ganas de perderme de vista; por lo tanto no da tiempo a reunirnos.
Ya he terminado de hablar, has sido el último que he llamado pero no por eso eres el menos importante para mí; deseo que escuches este mensaje antes de mañana y que por supuesto estés junto a mí minutos antes de irme. Después cuando todo esto termine espero que nos reunamos tranquilamente, confio en que todo salga perfecto y estar presente en vuestra próxima fiesta con las mismas ganas de siempre compartiendo esos momentos imborrables que nunca podré olvidar.
Tu relato está bien, solo que me ha desconcertado un poco, hablas de una pequeña enfermedad, casi sin importancia y llamas a tus amigos se supone, como si en realidad, la enfermedad no fuese tan pequeña, las prisas de la operación, el miedo a no salir, éste miedo podría ser al pavor que pareces insinuar te dan los quirofanos, no acabo de atar la historia
ResponderEliminarsalud2
un aprendiz
¿Desconcertado? No entiendo por qué. Está pasando por una enfermedad que aunque tenga importancia, y bastante, no quiere alarmar a nadie; de ahí restar valor a la misma mencionándola como una “pequeña enfermedad”, de hecho las prisas por la operación demuestran que no es tan insignificante; ella siempre quiere quitar importancia a todo para demostrar quizá su fuerza, que a veces le falla. Llamar a sus amigos para que estén presentes es una manera de despedirse de ellos porque teme, no sólo por el recelo que le da un quirófano sino por todo en sí, no poder volver a disfrutar de ellos. Siempre, claro está, con una despedida que pase inadvertida. La historia la veo atada, sólo hay que seguirla (claro no todo el mundo lee y entiende igual), creo que es una historia que, dependiendo de quien la lea, se entenderá de un modo u otro. Un saludo.
ResponderEliminarAmi parecer, lo enfocas mal, no quiere decirlo porque siempre resta importancia, pero...acaba diciendolo y con más enfasis.
ResponderEliminarEs buean la seguridad en uno mismo, y tu te sientes muy segura, de que lo que escribes se entiende perfectamente, el que no lo entienda, es que no sabe leer, también es bueno saber aceptar las criticas, maxime cuándo son constructivas.
Posiblemente llegues muy lejos escribiendo, tengo la seguridad, que para eso, antes te habrás tragado más de un comentario que te molestan hoy
Salud2
Veo que quien que no me ha entendido eres tú, en ningún momento he dicho que quien no entienda es por el motivo de no saber leer, he dicho: “creo que es una historia que, dependiendo de quien la lea, se entenderá de un modo u otro” porque no todo el mundo lee e interpreta las cosas igual. Sé aceptar toda clase de críticas pero te aseguro que no me molesta ningún comentario ya que no me lo ‘trago’. Un saludo
ResponderEliminarCreía yo, Eva querida, en un arrebato de desmedida inocencia, que abandonando el foro había dimitido también de la estulticia de quienes, rozando el analfabetismo funcional, se obstinan, sin el menor rubor, en ir ajustando el paso a los demás. Pues a la vista está que me he equivocado, porque, según veo, su desvergüenza no sólo alcanza al ámbito público de un foro, sino que, en un alarde de impudicia, penetran en el espacio de privado de los blog personales. Ya se sabe: la ignorancia es atrevida, y más aún cuando osa dictar lecciones de literatura. Este aprendiz del comentario (aprendiza, sospecho yo) carece, a la vista de su incompetencia ortográfica, de cualquier legitimidad de crítica, así que tú a lo tuyo: sin prisa, pero sin pausa, y recuerda que, a pesar de todo, de majaderos está el mundo lleno… y el cielo rebosante.
ResponderEliminarBesitos
Me gusta tu estilo y los temas que escoges, éste en especial,tú a lo tuyo, que cada uno puede opinar lo que quiera, no estabas cuándo acabé, una hora me tuvo en el tfno.
ResponderEliminarUn abrazo niña
Apreciada amiga Eva.... solo recalcar y puntualizar como otro dato a lo expuesto por J.A. Estepa Blanco, que también está lleno de HIPOCRITAS,que igual se cree que somos los menos listos, que buscan excusarse de sus propias palabras, que ese "aprendiz" NO tiene pelo en el pecho. Y que así le va en la vida.....
ResponderEliminarAdelante Eva, sabes que te sigo hasta cuando no puedo.
Mi gran amiga, solo decirte que no ofende quien quiere, sino el que puede. Gente como esta no merece la pena ni leerla. Respecto a las criticas, que si son constructiva o no, una cosa es opinar sobre algo y otra es hacer daño gratuito. Esta claro que a todo el mundo,no le puede gustar tu forma de escribir, pero también es cierto que en esta vida hay que ser mas humildes, cosa que hay gente que esa palabra no entra en su diccionario y amiga la envidia es muy mala. Sin mas solo decirte que estoy deseando que vuelvas a escribir otro relato. Un beso
ResponderEliminarPD: ME ENCANTA TUS RELATOS.
RAQUEL B. A.