domingo, 8 de febrero de 2015

El final

Paseaba por un camino largo, largo, largo... no le veía el fin. Ya casi agotada, allá a lo lejos, parecía distinguir unos arboles pequeños pero que, conforme iba avanzando, éstos se iban haciendo más y más grandes. Por fin vio una brillante luz que parecía ser el presagio del final del camino, y al fin llegó. Había unos grandes muros de piedra calada y los arboles que parecían pequeños eran grandes, muy grandes, tan grandes que daban cobijo a las tumbas que allí había. Ese era el final del camino. Miró sus manos vacías y echó la vista atrás y entonces se dio cuenta que sólo llevaba consigo las experiencias que había vivido.

8 comentarios:

  1. un micro que hace reflexionar, nos llevamos aquello que hemos vivido, por eso tenermo que vivir intensamente como si fuera el último día.
    besos miles. ánimo y sigue deleitándonos

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    1. Eso es lo único que nos llevamos. Y sí, cada día puede ser el último, cada conversación puede ser la última... todo lo que hacemos puede ser lo último que hagamos... Besos para ti también y gracias.

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  2. Un texto con tintes oniricos. Inquietante. Tengo problemas con word y no he podido con la tilde de onirico.


    Besos.

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  3. Así es Eva, nunca sabemos cuando llegaremos a esos muros, mejor dicho nos llevarán ahí, si habrá un mañana cuando nos acostamos. He dado mil vueltas a mi cabeza pensando si mi madre sabía veinte minutos de llamarme por teléfono que se estaba despidiendo de mi al decirme que pasara buenas noches o yo hubiera podido intuir que era la última vez que hablaba con ella. Vive disfruta de tus padres y cuando los veas mañana, no les dugas nada solo abrázalos. Algún día comprenderás por que te digo ésto.

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  4. Nunca sabemos, no. Gracias Encarna. Besos.

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  5. Uy...qué bueno éste!. Me encantó
    besotes!

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