El hombre coge en sueños la mano que le tiende
un ángel, casi un ángel. Toca su carne fría,
y hasta el fondo del alma. De rodillas, desciende.El él. Es el que espera llevarnos cada día.
Es el dulce fantasma del corazón, el duende
de nuestras pobres almas, es la melancolía.
¡Es el son de los bosques donde el viento se extiende
hablándonos lo mismo que Dios nos hablaría!
Un ángel, casi un ángel. En nuestro pecho reza,
en nuestros ojos mira y en nuestra mano toca;
y todo es como niebla de una leve tristeza,
y todo es como un beso cerca de nuestra boca,
y todo es como un ángel cansado de belleza,
¡que lleva a sus espaldas este peso de roca!
Leopoldo Panero
y hasta el fondo del alma. De rodillas, desciende.El él. Es el que espera llevarnos cada día.
Es el dulce fantasma del corazón, el duende
de nuestras pobres almas, es la melancolía.
¡Es el son de los bosques donde el viento se extiende
hablándonos lo mismo que Dios nos hablaría!
Un ángel, casi un ángel. En nuestro pecho reza,
en nuestros ojos mira y en nuestra mano toca;
y todo es como niebla de una leve tristeza,
y todo es como un beso cerca de nuestra boca,
y todo es como un ángel cansado de belleza,
¡que lleva a sus espaldas este peso de roca!
Leopoldo Panero
Bien es cierto que por un motivo u otro, o por el que fuere, habría que pensar en aquellos que día a día luchan a nuestro lado para que la realidad sea más soportable.
Cierro los ojos y veo a mi ángel; él me pide la mano y se la concedo. Me guía, me protege, me acompaña... mi ángel no tiene rostro o, al menos, nunca lo distingo, aunque quizá, sea que no quiero hacerlo. Probablemente esté en mis sueños, tal vez, está instalado perennemente en mi corazón, sin embargo creo, que a mi alrededor transitan muchos ángeles no celestiales que, asimismo me guían, me acompañan... están ahí y, confío en que tanto, ni uno ni otros me abandonen.
Por un momento me retengo cuestionándome: ¿Porqué este excelente poema me ha llevado a tan absurda reflexión? Y pienso que al igual que me pregunto las causas de porqué suceden ciertos hechos, y no siempre hallo la solución, tampoco entiendo el motivo de que este poema me haya llevado a este pensamiento, no obstante, creo que cuando damos lectura a algún texto, sea cual fuese éste, cada cual lo interpretamos de manera diferente dependiendo de múltiples factores, entre ellos, la imaginación.
Cierro los ojos y veo a mi ángel; él me pide la mano y se la concedo. Me guía, me protege, me acompaña... mi ángel no tiene rostro o, al menos, nunca lo distingo, aunque quizá, sea que no quiero hacerlo. Probablemente esté en mis sueños, tal vez, está instalado perennemente en mi corazón, sin embargo creo, que a mi alrededor transitan muchos ángeles no celestiales que, asimismo me guían, me acompañan... están ahí y, confío en que tanto, ni uno ni otros me abandonen.
Por un momento me retengo cuestionándome: ¿Porqué este excelente poema me ha llevado a tan absurda reflexión? Y pienso que al igual que me pregunto las causas de porqué suceden ciertos hechos, y no siempre hallo la solución, tampoco entiendo el motivo de que este poema me haya llevado a este pensamiento, no obstante, creo que cuando damos lectura a algún texto, sea cual fuese éste, cada cual lo interpretamos de manera diferente dependiendo de múltiples factores, entre ellos, la imaginación.




