lunes, 2 de enero de 2012

Su querido Diario

Recostada sobre su cama, ante la tenue luz que iluminaba su habitación, dejó abrir sus sentimientos plasmando todo lo que en ese instante quería decir:


Querido amigo no te imaginas lo que me ha ocurrido, aún estoy sorprendida por lo sucedido ya que ha sido algo que para nada esperaba. ¿Recuerdas aquél chico qué te mencioné hace unos meses? Sí, aquél que en determinadas ocasiones se ha cruzado en mi camino llegando, incluso, a corresponderse entre ambos una mirada; hoy he estado con él, sí, es cierto lo que te estoy contando aunque todo ha ocurrido casualmente.


Esta noche mientras paseaba y sin darme cuenta me desvié por un camino, fue cuando vi la figura de un hombre junto a una hoguera y sin atreverme a llamar su atención decidí dar marcha atrás, sin embargo, se percató de que estaba allí y llamó la mía, a la vez que, me pidió sentarme junto él; más avergonzada que nunca me acerqué y no sabes la emoción que me entró en el cuerpo cuando me di cuenta quien era. 


Después de todo ha sido una noche mágica, pues jamás imaginé que me vería en esa tesitura; su voz es como una melodía para mis oídos, me encanta escucharlo tiene una voz dulce, segura… ufff así es lógico el estado en que me he sentido a su lado, estar tan cerca de él me ha proporcionado la calma y protección que en escasas ocasiones he experimentado y que tanto necesito.


Sus ojos !ay¡ tiene unos ojos penetrantes que quedaron grabados en mi mirada, la suya es limpia y abrasadora y, su sonrisa, ¡ay! esa leve sonrisa dibujada en su rostro con su respiración acompasada me ha cautivado; por un momento me siento alarmada, sí, pues junto a él he sentido algo extraño, además de ese pequeño hormigueo en el estómago que en limitadas ocasiones he sentido, se producen, otro cúmulo de sensaciones que no sabría explicar y sí, me da pavor. ¿Sabes? Me acompañó hasta casa y al despedirnos me ha mencionado la posibilidad de vernos otra vez y mi respuesta podrás imaginar cuál es, no obstante, dudo que me llame ya que me lo habrá dicho por cortesía, pero…  ¿Y si me llama de verdad? Crees qué lo hará.


No sé, pues aunque he estado muy a gusto junto a él, a la vez me sentía pequeña a su lado, ¡imagina que es un hombre muy interesante!, con tanta experiencia... y yo, en cambio, soy el lado totalmente opuesto ¿Qué le podría yo contar de mí si jamás me ha sucedido nada especial?, aunque él en ningún momento me ha hecho sentir así, sino todo lo contrario, pero ya sabes como soy. Pero bueno lo importante de este momento es que he vivido una experiencia extraordinaria.


Sé que no me llamará pero aun así esperaré con anhelo esa llamada. Me ha tratado como jamás nadie lo ha hecho y ese breve instante que he pasado junto a él me ha devuelto la confianza en mí misma.


Bueno amigo creo que me voy a dormir, esta noche bien podría estar hasta el amanecer hablando contigo y contándote todo lo que en este tiempo atrás no he hecho.

Cerró el diario y se metió en la cama ansiosa de la llegada de un nuevo día.


No era muy tarde cuando se levantó y tras hacer unas llamadas se dirigió para su trabajo, ese día tenía que salir de viaje pero antes tenía que pasar por el despacho para realizar unas gestiones. Cuando finalizó llamó por teléfono para comunicar a sus amigos que partía hacía donde ellos estaban, el lugar elegido para pasar unos días no podría ser mejor, una pequeña casa rural donde podría descansar y relajarse. Iban los amigos de costumbre aunque a última hora, según le comentó uno de ellos, se había incorporado al grupo un primo suyo que había llegado recientemente al pueblo.

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