Como bien dice Jose en su presentación "el recuerdo de lo amado, de lo querido... cuando se pierde, queda tan impreso en nuestro corazón que jamás lo olvidamos". Comparto este micro-relato, Siempre conmigo, en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa La Voz silenciosa. Gracias Jose.
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miércoles, 23 de noviembre de 2016
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Siempre conmigo
"Y sin nada más que decir me despido hasta otra..." no sé porqué en este mismo momento me vino esa frase a la cabeza y el instante en que ella siempre la decía. Sentadas junto a su mesa camilla, refugiadas en invierno, al calor del brasero de picón mientras una leve sonrisa, que jamás olvidaré, afloraba en su rostro que dejaba ver el paso de los años e iluminaba sus bonitos ojos. Creo que, por su sonrisa, era conocedora de la simpatía que me provocaba esa despedida. Ahora parece que la veo, sentada junto a mí, mirándome fijamente, como siempre hacía. Y en el silencio de sus palabras me dice tantas cosas que no puedo evitar dejar escapar una pequeña lágrima que ella seca dulcemente con la yema de sus dedos y parece que siento su caricia, el tacto de su piel, la ternura con que lo hace... su sonrisa siempre la llevaré conmigo. Ella siempre está conmigo. Los seres que queremos nunca terminan de partir mientras sigan en nuestros recuerdos y estén vivos en nuestro corazón.
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domingo, 7 de junio de 2015
Misterio y realidad
A veces los sueños parecen tan auténticos que los llegamos a vivir como si verdaderamente ocurrieran. A través de los mismos nos pueden llegar multitud de sensaciones que las percibimos como si realmente sucedieran. Distinguimos aromas, escuchamos los sonidos, vemos las imágenes... en ocasiones son sueños bonitos y en otras se llegan a transformar en las peores pesadillas. Quién alguna vez no ha despertado en mitad de un sueño con una amplia sonrisa o, por el contrario, con sus ojos enrasados en lágrimas, sudoroso, agitado... Éste podría ser un bonito sueño o una pesadilla, quizá, no sea nada de eso y es real ¿por qué no?. A mí, por si acaso, no me gustaría que me ocurriese porque tan sólo escuchar ésta historia el vello se me ha erizado. De la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa. Lo comparto.
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viernes, 27 de marzo de 2015
Infinitos recuerdos
Es increíble como un aroma puede atraer infinitos de recuerdos. Éste olor del que hablo en mi relato no lo podría describir; es el aroma de una comida que cada vez que ella la cocinaba inundaba la casa de él y que a pesar de hacer más de veinte años que no está aquí, con nosotros, hay instantes que lo percibo. Con su receta he intentado conseguirlo y no lo he logrado ni en sabor ni en olor. Jamás he vuelto a probar una comida así. Para mi resulta asombroso que me llegue tan intensamente y no me valdría la escusa de que alguien puede estar cocinando porque aparece en cualquier momento, lugar y hora. Hoy quiero compartir éste relato "Un olor especial" en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa de "La voz silenciosa". Gracias José por tu bienvenida.
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martes, 24 de marzo de 2015
Un olor especial
No sé si, quizá, sea porque hay momentos en los que estoy más sensible. Instantes en los que los sentimientos están más a flor de piel y que, posiblemente, no sea capaz de expresar lo que siento o, simplemente no pueda a ojos de los demás. Momentos en los que sólo se necesita de una palabra, un gesto... pero mientras caminaba rápidamente, observé de pasada a una señora que me recordó a ella y, al llegar a casa un aroma llegó a mi... me he detenido por un momento y he aspirado hondo, muy hondo para percibirlo más intensamente si cabe y sí, era el mismo. Ese olor tan especial que no podría describir y que, a pesar de los años, jamás podré olvidar y que llega a mi, siempre, en los momentos que, posiblemente, más necesito de su presencia. Por extraño que parezca cuando percibo ese olor mis recuerdos se llenan de ella y revivo instantes que estaban guardados en lo más profundo de mi, detalles que por pequeños que parezcan deben de ser importantes cuando vuelven a florecer. Me sonrío mientras escribo estas letras porque recuerdo cuando, desde pequeña, iba a su casa para escribir esas extensas cartas que ella me dictaba y que jamás olvidaré, siempre comenzaba igual: "Querido hermano, espero que a la llegada de ésta te encuentres bien...." y siempre finalizaban de igual modo: "...y sin nada más que decirte se despide de ti, tu hermana que te quiere y nunca te olvida..." claro que no me olvidaba jamás poner el lugar y la fecha; entre el saludo y la despedida siempre había por medio un par de hojas de las que se vendían junto al sobre y que eran de una raya, me gusta escribir en hojas así quizá sea por ese recuerdo. Ella, es como si la estuviera viendo ahora mismo sentada junto a la puerta dictándome cada palabra, cada sentimiento... contaba cómo se encontraba y cómo estábamos todos, es como si la viera mirarme y sonreírme mientras escribía y con esa media sonrisa me pregunta si se le ha pasado algo por contar. Qué alegría le daba cuando días después recibía respuesta a su carta y yo se la leía sentada en el tranco de la puerta mientras ella escuchaba atentamente cada palabra mía. Todo se llena de recuerdos que me hacen sonreír porque los otros, los que hacen que los ojos se enrasen en lágrimas intento apartarlos en cuanto comienzan a llegar. Quizá, en esos momentos, cuando estoy entristecida por cualquier motivo y no tengo una palabra, ni un gesto, ni un abrazo... es cuando ese aroma, por tonto que parezca es como si alguien desde ese otro lugar estuviera a mi lado, envuelve mi cuerpo en un fuerte y cálido abrazo.
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miércoles, 11 de marzo de 2015
La plaza
Me encanta sentarme en un banco de esa plaza que tanto me gusta y tantos recuerdos me trae. Hace años, muchos años que la visito tantos que, los más atrevidos, por llamarlos de algún modo, osan a preguntar si ese banco lo tengo en propiedad; después de todo diría que llevo media vida visitándola. (Mis primeras visitas comenzaron cuando, siendo casi una niña, me reunía para hablar sobre la que entonces era la única banda de cornetas y tambores que había en el pueblo... Recuerdo cuando allí pusimos por primer vez la Oficina de Turismo, sí, en mitad de aquella plaza, tanto si hacía frío como calor, daba igual, allí recibíamos a nuestros primeros visitantes... Después, durante unos años más, mi trabajo como autónomo en la que pasó a ser la Oficina de Turismo me hizo seguir pasando allí buenos momentos. Continúe trabajando en correos por lo que no dejé de visitarla...) Algunas veces sola, otras acompañada me gusta sentarme allí y charlar con alguna amiga, pensar, soñar, leer... si ese u otro banco de aquella plaza hablara, seguramente, podría contar mil y una historia de lo que allí ha podido ocurrir. Si ese banco contara todos y cada uno de los pensamientos de quienes se han sentado allí, incluidos los míos, no terminaría jamás de hacerlo y, posiblemente, habría más de una sorpresa. "Ya estamos todos, ya está aquí la nena" me dice algunas veces algún señor de los que habitualmente allí me encuentro.

Acompañada, sobre todo con esa chica que casi siempre suele llevar una sonrisa dibujada, Ana Belén, he pasado muy buenos momentos, risas, nos hemos contado muchas confidencias, hasta hemos llorado...
De noche, cuando permanece casi desierta, sobre todo en las noches de verano se puede disfrutar de ese silencio que sólo es roto por el sonido del agua al caer en la fuente. Es relajante.
Al sol, en la tranquilidad, cuando a penas hay gente e incluso se encuentra vacía es un buen lugar para leer...
Para soltar la creatividad y dibujar...
Lo mismo nos da que sea fiesta, fin de semana, o cualquier día entre la misma para sentarnos allí. Y cómo nosotras mismo nos decimos: "a quién no le guste que no mire". Que sabemos que son muchos quienes, de reojo nos mira, al vernos un día cualquiera allí sentadas pensará cualquier cosa... en los pueblos...
Para tomar un refresco mientras compartimos los momentos.
Ya tenemos una nueva compañera a la que hemos acostumbrado, porque lo ha hecho pronto, a estar con nosotras allí y con a penas diez meses de vida ya va por su segundo verano.
"Refrescarse", por decir algo, en verano con el agua de la fuente.
Fumar un cigarro.
Mientras el pensamiento se va a no sé dónde, o sí?
Charlar también, por qué no, con los amigos que están al otro lado.
Poder admirar la monumental fortaleza que abandera el pueblo.
A veces, los pensamientos son profundos y, como se suele decir, el santo se va al cielo.
Su primera visita a la plaza con unos días de vida. Lo que se puede llegar a querer a una cosita tan pequeña.
Ponernos morenitas... que otro sol no nos va a dar.


Y cuando nos marchamos. Allí, solo, se queda nuestro banco. A la espera de la llegada de otro día para volver a escuchar nuestras cosas, adivinar nuestros sueños, nuestros deseos...
martes, 3 de marzo de 2015
Con intensidad
Como dice José Francisco aquí estoy de nuevo, en ésta ocasión sin fotos pero con la misma intensidad de siempre. Gracias José por la narración de mis relatos y por todo, ya sabes. Siempre es agradable saber que hay quien te tiene cariño y se preocupa. Hoy quiero compartir mi relato Miedo, leído por José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa.
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jueves, 26 de febrero de 2015
Día o noche
Ya mismo comenzará a caer la noche y con ella las calles se llenarán de oscuridad, seguramente, algunas farolas darán la luz suficiente para distinguir los rostros de aquellos que a esa hora pasean. El cielo quedará cubierto de estrellas y entre ellas la luna que, quizá, de vez en cuando, se esconderá tras alguna tenebrosa nube. En pocas horas las calles quedarán desiertas y un silencio absoluto se apoderará de todo. Un silencio que llena cada rincón y, mientras tanto, dentro de esa calma, posiblemente, en algún lugar habrá alguien que ríe, llora, habla, piensa, duerme, espera, siente, desea... Cuando la noche cae y la tranquilidad se apropia de cada uno parece que es tiempo de escapar a los sueños, los mismos, que durante el día se guardan en lo más profundo. Sueños que aparentemente mueren y renacen. Pero da igual que sea día o noche porque no se debe dejar de soñar. La tarde está dando sus últimos coletazos y la noche se presta para mucho más que esperar que un nuevo día vuelva a reaparecer. viernes, 13 de febrero de 2015
La casa del miedo
Cuando vemos una imagen, una foto, a cada uno le transmite algo diferente. Una fotografía puede transmitir diferentes emociones y, o sentimientos. Yo, reconozco, en ocasiones, al ver una fotografía cualquiera, ya sea personal, paisaje... suele despertar en mi diferentes emociones que, a veces, deja volar mi imaginación. Éste relato lo escribí a raíz de unas fotografías que una amiga, Naty, me hizo llegar y que, al verlas, saltó la chispa y surgió "El fantasma de los sueños" una historia ficticia que transcurre en un lugar real conocido como "la casa del miedo". Gracias Naty. El relato, leído por José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa, realmente ha quedado magnifico con la música y su narración. Como siempre, gracias José. Lo comparto.
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jueves, 12 de febrero de 2015
Quince años

Nacimos casi juntos, yo un poco antes, nos criamos unidos... peleamos desde niños hasta que nos hicimos mayores pero siempre nos entendimos. Tú y yo. Los dos. Te tengo presente en muchos de los momentos acontecidos en mi vida, muy presente... Tengo miles de recuerdos, tantos que no terminaría jamás de contarlos. Basta con cerrar un instante los ojos para ver tu sonrisa, escuchar tu voz, tus gestos, tus bromas, tus travesuras... Recuerdo ese día: 12 de febrero del 2000, las diez de la mañana aproximadamente cuando sonó el teléfono para informar de tu trágica partida. No lo creía en ese momento y, hoy, 15 años después continuo sin creerlo. No puedo evitar sonreír cuando evoco instantes a tu lado. Cuando eramos niños era una trastada tras otra, Cuando crecimos... seguíamos igual. Así, a voz de pronto, recuerdo una de las jugadas que realizamos cuando aún eramos pequeños, o no tan peques ya. Me sonrió porque parece que lo estoy viendo, Seguro que también lo recuerdas. "¡Solos por ahí abajo qué no se os ocurra iros y más al castillo! ¡¡¡como hagáis que vaya a buscaros¡¡¡"; ¡Nooo, nooo, nosotros estamos por aquí jugando en la lonja de las monjas!. Nos miramos y sin decir nada agarramos calle abajo, ya a medio camino dijimos: "¡que no quieren castillo ahora que está el cine! ¿quién se va a enterar?". Llegamos y en la misma puerta del castillo un cigarro casi entero de cualquiera que antes de entrar, no sé por qué ya que allí se podía fumar, lo había tirado y tú, sin pensarlo, lo agarraste y me dices: "¡qué, nos echamos unas caladas!" ni tiempo dio a que te llevaras el cigarro a la boca, ni a mi responder. Sentí como mi mano ardía a la vez que una voz decía: "lo primero que digo, lo primero que hacéis". Tu madre nos pilló. Vaya regañón que nos cayó pero no fue mucho con lo que podía haber sido si en vez de utilizar mi mano como cenicero para apagar el cigarro sigues con él en la mano, o lo tiras y lo ve. Quince años ya sin tu presencia física porque estar sé que estás, al menos, en mi recuerdo.
martes, 10 de febrero de 2015
Amén
Cuando una persona muere no se lleva nada material, ya que, nacemos sin nada y nos vamos igual que hemos venido. Soló nos llevamos las historias vividas, lo que hemos compartido... "Un momento, tan sólo un momento y todo aparece a la vista. Tantos años vividos en una fracción de segundos, somos tan poco en el universo". Así presenta el micro relato El final José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa. Lo comparto.
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domingo, 8 de febrero de 2015
El final
Paseaba por un camino largo, largo, largo... no le veía el fin. Ya casi agotada, allá a lo lejos, parecía distinguir unos arboles pequeños pero que, conforme iba avanzando, éstos se iban haciendo más y más grandes. Por fin vio una brillante luz que parecía ser el presagio del final del camino, y al fin llegó. Había unos grandes muros de piedra calada y los arboles que parecían pequeños eran grandes, muy grandes, tan grandes que daban cobijo a las tumbas que allí había. Ese era el final del camino. Miró sus manos vacías y echó la vista atrás y entonces se dio cuenta que sólo llevaba consigo las experiencias que había vivido.
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viernes, 23 de enero de 2015
Dulce sensación
Los recuerdos son eso, recuerdos. Alguien me dijo una vez, más o menos, que no podemos recordar todo lo vivido porque si así fuese nos volveríamos locos. Hay quien, a veces, recuerda todo con tanta exactitud que sí, es cierto, parece como si se fuese a volver loco y es que, en ocasiones, basta con cerrar un instante los ojos para que todo aquello que parecía olvidado vuelva a la memoria. "Este relato me ha dejado al leerlo una dulce sensación, muy dulce, muy tierna..." así presenta José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa mi relato De entre la niebla. Decir que al escribirlo, o más bien al leerlo después de hacerlo a mí me dejó igualmente una dulce sensación. Lo comparto.
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martes, 30 de diciembre de 2014
Feliz año

A lo largo de este año que finaliza seguro que todos hemos tenido nuevas experiencias, buenas o malas, pero que han ayudado a enriquecer nuestras vidas. Porque pienso que todo nos hace crecer como personas y que tanto de lo bueno como de lo malo se aprende. No voy a volver a repetir lo mismo que en años anteriores; todo aquello sobre la navidad, etc... Sólo deseo que en medio de todas las lágrimas que se puedan derramar surjan esas risas que, por un momento, hacen olvidar los malos momentos. No puedo evitar sonreír cuando a mi memoria llegan algunos recuerdos. La pintura no es lo mio pero me animé a hacerlo y... madre de Dios lo que pudo salir de ahí, sin embargo, hubo quien me lanzó una buena crítica (pobre como me quería animar a seguir con el pincel). La música no es lo mio pero cuando lancé mi primer tema a la radio (las críticas igual fueron buenas), no obstante, pienso que con tres temas para romper los oídos y hacer llover basta. He viajado, no mucho, pero ese poco, lo he disfrutado al máximo y nadie sabe cuánto. He visto el mar... en fin.. que este año se han cumplido algunos de los deseos que tenía y espero que para el próximo que estamos a punto de comenzar se terminen de cumplir. Al igual deseo que todos vuestros sueños se hagan realidad.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
El sol, la lluvia...
Aunque pienso que cada estación del año tiene su encanto y siempre hay un buen momento para recordar, echar de menos, leer, escribir... disfrutar. Y da igual la estación en la que estemos para que así sea.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Lluvia
La Lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Fragmento del poema "Lluvia" de Federico García Lorca
Un día de lluvia nos puede producir calma y ésta, a la vez, nos puede llevar a sentir cierta nostalgia y melancolía. En un día de lluvia se puede evocar recuerdos (desconozco el autor de esta cita: la lluvia atrapa los recuerdos, los hace nuestros hasta el fin. al verla caer no ves agua, sólo momentos que viviste y que quieres que vuelvan a ser), disfrutar de una buena lectura, escribir... Quiero compartir mi relato "El sonido de la lluvia" en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa La Voz Silenciosa. Me ha fascinado escuchar el sonido de la lluvia y los truenos como efectos especiales mientras daba lectura al mismo. Como también me ha sorprendido la llamada de José para comunicarme que éste relato ha sido seleccionado para leerlo en la emisora FM de Valencia "Radio Manises". En fin... gracias, como siempre.
viernes, 17 de octubre de 2014
El sol
Los rayos del sol bañaban mi cuerpo entre tanto disfrutaba de tan majestuosa puesta de sol en un paraje, casi desconocido para mi. Me sentí como una pequeña mota de polvo o, una resbaladiza gota de agua o, quizá, como uno de esos rayos que se desvanece cuando el sol se pierde en el inmeso cielo... El suave viento mecía las hojas de las ramas, diferentes aromas inundaban el lugar y el sol, mientras brindaba sus últimos rayos, se perdía tras los montes ajeno a que en algún rincón de aquél lugar, alguien, se hallaba cautivada por la belleza del momento en el más absoluto silencio de ese atardecer.
miércoles, 23 de julio de 2014
El mar
El mar que cuando te marchas de él deja impregnado en ti su aroma; te deja el recuerdo de las caricias del agua, mientras te adentras en él, y ésta balancea tu cuerpo que se deja llevar por ella; el murmullo de las olas mecidas por el suave viento, el mismo, que te roza y hace que tu piel se erize... todo ello parece embriagador. Desde luego es una maravilla sentirlo, contemplarlo... poder mirar más allá, más lejos, donde el horizonte se pierde en una fina línea que lo separa del cielo y con él, tú mirada. Disfrutar de unas horas de ese mar que a veces se muestra bravío y otras, sin embargo, en calma. Es relajante escuchar el sonido de las olas, recibir los rayos del sol calentando la piel... pasear con los pies desnudos por la arena mojada... Alguna vez, espero poder disfrutar de un atardecer y un amanecer junto al mar porque tiene que ser mágico.
martes, 15 de julio de 2014
Entre nubes
sábado, 5 de julio de 2014
El cielo
La belleza que presenta el cielo en cualquier momento, a veces, me sorprende. Con sol, nublado, en un atardecer, estrellado... Si te tumbas sobre el césped de cualquier parque, en la arena de una playa... todos, cuando nos detenemos por un instante, observamos el mismo cielo aunque cada cual recibe una diferente percepción; hay, sin embargo, quien ni siquiera se para un segundo para admirar esos pequeños detalles. Nos cubre la misma bóveda celeste, vemos la misma luna, nos calienta el mismo sol... aún en distintas zonas cuando salimos y miramos hacia arriba sabemos que vemos lo mismo. Cierro los ojos e imagino estar en otros lugares y la calma y tranquilidad que puede ofrecer; con la belleza que muestra, sinceramente, no me molesta que en algún momento me digan que ando en la nubes.
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