No hace mucho tiempo que, a través de un intermediador, conocí una emisora de radio en la que se elabora un programa estupendo en el que como bien dice su locutor, José Francisco Díaz-Salado, "está lleno de música, palabras y buenos sentimientos". La Voz Silenciosa, así se llama el programa. Y una magnifica voz la suya.
Su voz comienza a escucharse: " Al sonar las señales horarias que separan un día del siguiente, en esa hora mágica, comienza La Voz Silenciosa. Mi nombre es Jose Francisco, y emito desde Murcia a través de turadiopuntocom. Mi deseo, acompañarte en la entrada al sueño reparador o en el trabajo cotidiano. Cada día a las cero horas, palabras y música unidas a buenos sentimientos, enlazaran nuestros corazones con un cordón umbilical de plata. Esto es, La Voz Silenciosa. Buenas noches, bienvenidos a mi cueva, bienvenidos, a vuestra cueva...".
Me pidió que le enviara algunos de mis relatos para, en el caso de que le gustara, leerlos en su programa. Y le gustó. Y de vez en cuando, desde su cueva, los lee. Aquí va el primero en el que me hizo una bonita presentación.