Posiblemente el año que termina no ha sido el mejor pero estoy segura que en él todos hemos tenido instantes y días inolvidables. Por esos momentos, días... merece la pena seguir adelante. Espero que el año que vamos a recibir sea mejor que el anterior y nos siga ofreciendo momentos inolvidables.
lunes, 31 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
Es triste
Después de varios días he regresado a aquél horrible lugar. Es difícil volver por diversos motivos: son múltiples los recuerdos que llegan a mi memoria, es un lugar entristecido aun cuando el entorno es estupendo... hasta el día estaba triste.
Es doloroso saber que en la habitación de al lado alguien ha dado su último aliento y, en ese preciso instante, los recuerdos me invaden al igual que la pena haciendo un esfuerzo para aguantar dentro esa lágrima que está a punto de salir; es cuando escucho de boca de alguien a quien quiero: "Desde que estamos aquí he visto como cada día mueren dos, o tres personas..." es entonces cuando tras soltar un hondo suspiro lo miras con la mayor delicadeza y mientras le tiendes la mano intentas dar una palabra de ánimo aun sabiendo que de poco o nada puede servir y, rápidamente, procuras dar un giro a la conversación pretendiendo apartar la vista de ese frío y largo pasillo para no ver como trasladan al reciente fallecido por él.
Es triste saber que el tiempo se está agotando.
viernes, 7 de diciembre de 2012
El silencio
Como una tarde cualquiera se encontraba en casa con la salvedad de que ese día se hallaba totalmente sola; contemplaba como el cielo se estaba nublando cada vez más pudiendo advertir el frío del exterior y tras deambular durante un rato decidió salir a dar un paseo, no sin antes abrigarse bien para que las bajas temperaturas no le impidiera disfrutar de él y, ese debería de ser el motivo por lo que todo parecía deshabitado, para ella era increíble poder transitar tranquilamente por las calles en pleno silencio.
Escuchaba nada más que el taconeo de sus botas al golpear éstas contra el suelo. Distraída con sus pensamientos caminaba cabizbaja con las manos en los bolsillos del abrigo para cobijarse del frío intenso, se daba cuenta que con cada paso se alejaba cada vez más de su casa haciendo el paseo más largo; se despistaba con cualquier imagen o sonido cuando de repente llega hasta ella el del agua y al levantar la cabeza vio una gran fuente ante la que se detuvo un instante para contemplar como el agua caía, notaba su frescor pero eso no le molestaba sino todo lo contrario le gustaba sentirlo y percibir el aroma que desprende la misma. Alzó algo más la vista admirando una vieja iglesia rodeada de grandes árboles elevándose en la misma un campanario desde el que seguramente se podría divisar todos los alrededores; en él unas viejas campanas posiblemente anunciadoras en otros tiempos de buenas y malas noticias, continuó sin escuchar nada más que el sonido del agua de la fuente. Era relajante caminar por un lugar en el que no había nadie sólo silencio así que a pesar de que comenzaba a anochecer y la niebla caía lentamente sobre las calles no detuvo su idea de seguir conociendo los alrededores.
Decide bajar por una larga calle que daba acceso a una gran plaza desde donde se contemplaba una inmensa muralla desconocida para ella pero que su curiosidad hizo que se desplazase un poco más para conocerla; allí permanece un buen rato admirando aquellos viejos muros sabedores de grandes historias, cómplice de muchos acontecimientos... bien iluminada por las farolas que a esa hora comenzaban a encenderse para mostrar todo su esplendor; a través de su luz apreciaba como la niebla traía consigo una ligera lluvia que comenzaba a mojar el suelo a la vez que su cara, su cabello y es cuando recuerda que no había sacado paraguas para refugiarse puesto que en ningún momento pensó en prolongar tanto su paseo, sin embargo, en ese momento no percibe frío alguno y no le importa mojarse así que a pesar de todo resuelve sentarse un instante y su vista se pierde con el horizonte admirando el paisaje en el tiempo que deja correr su imaginación.
Entorna los ojos un segundo y una sucesión de imágenes llegan hasta su cabeza permitiendo que las lágrimas afloren de sus ojos recorriendo su rostro confundiéndose con el agua de la lluvia; sucesos recientes se agolpan en su cabeza realizándose multitud de preguntas a las cuales, en la calma de ese atardecer, cree hallar repuesta mientras otras quedan sin resolver. Examina todo cuanto hay a su alrededor y al ver la luz de la farola se da cuenta que la lluvia cada vez es más densa y es entonces cuando decide retornar sobre su paso.
En su vuelta encuentra las mismas calles deshabitadas con los mismos sonidos comprobando que todo continua igual y durante su pasear piensa si se decidirá a preguntar aquellas cuestiones que no pudo resolver.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Anocheciendo
Sentada tras la inmensa vidriera del restaurante fumaba un cigarro mientras en la calle veía deambular a la gente de un lado hacia otro; cada cual llevaba su camino sin fijar la vista en la persona que transitaba a su lado. Observaba como un hombre se detenía junto al semáforo encendiendo un cigarro entre tanto éste se pone en verde; a su lado una señora que habla por el móvil cruza la calle como ave que vuela por el cielo moviendo sus alas alegremente, contoneando sus caderas; un niño saboreando una piruleta agarrado de la mano de su padre... durante ese tiempo ella permanece sentada contemplando todo lo que ocurre a su alrededor cuando de repente el agua comienza a caer fuertemente formándose en un breve momento grandes charcos de agua, se queda pasmada mirando como cada gota forma un pequeño círculo a su alrededor al caer en éstos y ahí, en ese mismo instante, comienza a divagar en sus pensamientos.
Las calles quedaron desiertas debido a que llovía copiosamente, el cielo estaba oscureciendo y la niebla se apropiaba de cada rincón; decidió marcharse dando un lento paseo bajo la lluvia, abstraída en sus pensamientos mientras que ésta mojaba su cuerpo, cuando sin darse cuenta había llegado a su casa; empapada, sentía como el frío se apoderaba de ella y temblorosa se dirigió hasta la cocina para prepararse algo caliente mientras se daba un buen baño.
Se sentó en el sofá sosteniendo entre sus manos una taza de café humeante, tenía el cabello húmedo y vestía ligeramente mientras ojeaba por la ventana como la lluvia continuaba cayendo intensamente y apreciaba el frío que hacía fuera; el sonido del teléfono interrumpió el silencio y su sorpresa fue enorme al escuchar la voz que había tras él. Tras colgar se recostó con los ojos cerrados para rescatar de su interior situaciones vividas y dejó escapar una ligera sonrisa acompañada de un suspiro al recordar los momentos que pasaban juntos; sus largas conversaciones intercambiando diferencias sobre cualquier tema, sentarse durante horas para compartir una tranquila tarde... y, como no, rememoraba aquellos instantes en que le hacía transformarse en un volcán haciéndole vibrar cuando sentía sus caricias.
Ya estaba anocheciendo y aún continuaba sumida en sus recuerdos cuando sonó el timbre de la puerta y allí estaba él totalmente mojado sosteniendo entre sus manos un pequeño paquete. Lo invitó a entrar y le ofreció pasar al baño para que pudiese secarse, le sirvió una copa y se sentaron cómodamente en el sofá donde comenzaron una agradable charla que fue interrumpida por un gran estruendo que se produjo en el exterior unido a un apagón.
No dudaron en asomarse a la ventana donde comprobaron que en las calles también reinaba la oscuridad y todo quedaba iluminado nada más que por la luz que desprendían los rayos que atravesaban el negro cielo; el único sonido que podían escuchar era el retumbar de los truenos, el silbido del viento y el golpeteo del agua contra los cristales.
No dudaron en asomarse a la ventana donde comprobaron que en las calles también reinaba la oscuridad y todo quedaba iluminado nada más que por la luz que desprendían los rayos que atravesaban el negro cielo; el único sonido que podían escuchar era el retumbar de los truenos, el silbido del viento y el golpeteo del agua contra los cristales.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Sensaciones
El regresar a ese lugar que no había visitado hace poco más de año y medio ha hecho que en mi cabeza comenzará a agolparse malos recuerdos.
Tras un largo camino, aunque con unas vistas maravillosas, al bajar del coche mi vista se perdió con todo aquello que rodeaba ese sitio dejando escapar un fuerte suspiro; entre tanto, me dirigía hacia la gran puerta y caminaba por el largo pasillo, el corazón parecía que iba a salir huyendo al no saber exactamente qué encontraría al llegar.
Hay situaciones delicadas y sentimientos complicados de expresar, los que me invadieron hasta el instante que volví a salir de aquella habitación, e incluso todavía, son algunos de ellos... sensaciones como muchas otras indescriptibles por ser, en esta ocasión, una extraña mezcla.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Regalar una sonrisa
Decidí sentarme y escribir aquello que en ese instante saliera de mi corazón ya que tenía muchas sensaciones para plasmar además de disparada mi imaginación; asimismo deseaba relatar cualquier cosa en ese momento, pero me pareció increíble que por primera vez al intentar hacerlo me quedara bloqueada; no era capaz de sacar todo aquello que pensaba, sentía e imaginaba; de igual modo que se forma un nudo en la garganta que impide hablar, en ese momento, se me había creado uno en el corazón que no dejaba expresarme.
Y es que mi pensamiento no se alejaba más allá de aquél último encuentro donde me fue difícil, no obstante lo intenté, regalar una sonrisa a quien tiene el tiempo contado sin evitar pensar en ello.
No retiro de mi cabeza su imagen indefensa, sus palabras rebosantes de fe, su voz frágil y delicada casi rota por el dolor... y ya en la tranquila soledad de la noche mientras escucho el silencio, siendo éste interrumpido nada más que por el ruido del agua al caer, fue cuando dejé que todas esas lágrimas aprisionadas camparan a sus anchas.
Y es que la vida es tan sólo el preámbulo del enfrentamiento con la muerte y pienso que no todos estamos preparados para dicho enfrentamiento, o más bien no es que no estemos preparados sino que es una difícil lucha y pensamos que sí lo estamos pero no es así.
Sin embargo decido irme a acostar para seguir escuchando la lluvia, los lejanos truenos... e intentar sumergirme en un sueño placentero pretendiendo por un instante abandonarme en él. A pesar de todo y tras deambular casi toda la noche consigo mi objetivo.
El día permanece igual que la noche, lluvioso, y más que una mañana clara ha amanecido con una oscuridad que pareciera querer apoderarse de todo para llegar una vez más a la noche.
Y ambos nudos que se han creado igualmente continúan amarrados, nada más necesitan tiempo. En momentos así es cuando más me invade la nostalgia extrañando situaciones, conversaciones... porque es entonces cuando por un instante hace que esa atadura se suelte...
Y es que mi pensamiento no se alejaba más allá de aquél último encuentro donde me fue difícil, no obstante lo intenté, regalar una sonrisa a quien tiene el tiempo contado sin evitar pensar en ello.
No retiro de mi cabeza su imagen indefensa, sus palabras rebosantes de fe, su voz frágil y delicada casi rota por el dolor... y ya en la tranquila soledad de la noche mientras escucho el silencio, siendo éste interrumpido nada más que por el ruido del agua al caer, fue cuando dejé que todas esas lágrimas aprisionadas camparan a sus anchas.
Y es que la vida es tan sólo el preámbulo del enfrentamiento con la muerte y pienso que no todos estamos preparados para dicho enfrentamiento, o más bien no es que no estemos preparados sino que es una difícil lucha y pensamos que sí lo estamos pero no es así.
Sin embargo decido irme a acostar para seguir escuchando la lluvia, los lejanos truenos... e intentar sumergirme en un sueño placentero pretendiendo por un instante abandonarme en él. A pesar de todo y tras deambular casi toda la noche consigo mi objetivo.
El día permanece igual que la noche, lluvioso, y más que una mañana clara ha amanecido con una oscuridad que pareciera querer apoderarse de todo para llegar una vez más a la noche.
Y ambos nudos que se han creado igualmente continúan amarrados, nada más necesitan tiempo. En momentos así es cuando más me invade la nostalgia extrañando situaciones, conversaciones... porque es entonces cuando por un instante hace que esa atadura se suelte...
viernes, 26 de octubre de 2012
Jugando bajo la lluvia
Estoy sentada en el más estricto silencio relajada y enfrascada en la lectura de un nuevo libro cuando escucho que vuelve a llover; descorro la cortina para dejar que la luz entre y observo como el agua golpea fuertemente los cristales del balcón; decido encender un cigarro para disfrutar de ese instante y mi vista se pierde con el cielo contemplando como éste parece llorar siendo entonces cuando, así sin más, mi mente se traslada a la niñez. Mi recuerdo quizá sea simple pero todavía así es mio.
"Era un día lluvioso y todos salíamos del colegio, recuerdo que era por la tarde pues en esa época había escuela durante todo el día; corríamos y reíamos mientras jugábamos a meternos en todos los charcos para salpicarnos sabiendo la regañina que nos esperaba al llegar a casa puesto que, a pesar de que eramos "mayores" nos agradaba jugar bajo la lluvia.
Cosas de niñas... pero éste no tuvo otro modo de vengarse que lanzarlo con todas sus fuerzas al tejado más alto que había. ¡Ay madre mía la lió "parda"! pues eso le costó muy caro ya que no hay nada peor que una niña "traviesa" enrabietada por perder algo que apreciaba mucho.
Ni que decir tiene la que me esperó al llegar a casa pues llegué tarde, como una "sopa" y lloriqueando porque había perdido mi objeto más preciado; ese gimoteo me sirvió de poco para evadir la fuerte reprimenda, ese truco dejó de dar resultado".
Una llamada que interrumpe mi visión hace que tenga que salir a la calle por lo que aprovecho para realizar lo que hace tantos años: cambiar el trayecto a mi destino aunque éste fuese más largo para una vez más disfrutar de la lluvia; caminando bajo la misma he pasado por los lugares que instantes antes había rememorado y me he permitido liberar una sonrisa al parecer distinguir unos niños jugando y riendo al pasar junto a la Cruz de las Azucenas, malas pasadas que juega la mente.
En todos estos años han sido muchas las ocasiones en las que nos hemos reunido pues, a pesar de todas las "riñas" que hemos tenido y aún tenemos, continúo conservando la amistad con ese niño travieso al que hoy y siempre le deseo lo mejor, que no deje de ser como es y su pronta recuperación.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Noche de emociones
Un nudo se forma en la garganta sin dejar que por ella pase, ni tan siquiera, un poco de saliva; el instante impide que fluya palabra alguna y los ojos no pueden continuar sujetando esa lágrima que lleva rato tratando de salir y que, cuando lo consigue, resbala tímidamente por la mejilla dejándola impregnada de ese líquido cristalino. "Porqué asomáis y camináis por mi rostro, acaso, os he dado permiso para ello. No creo recordar que haya sido así" eso podría pensar, o al menos eso me pregunto cada vez que no logro detener las emociones.
Lágrimas contenidas que están deseando aflorar y desprenderse como si estar dentro les hiciera daño; mientras salen disfrutan de la luz, del viento, del roce con la piel... y entretanto gozan de la libertad, el nudo se va desatando dando paso al alivio de la emoción contenida del momento y que por timidez quería ocultar.
Por otro lado intentamos reprimir las lágrimas enternecidos e impresionados por el instante que estamos viviendo. Y con un beso por sorpresa deseamos serenarnos y disfrutar de ese instante.
El objetivo marcado es conseguido y la diversión, eso sí, está garantizada.
En un breve espacio de tiempo la calle es ocupada y muchas de esas personas comienzan a bailotear transformando el silencio de la noche en alboroto y jolgorio.
Nuevamente se resiste a las ganas de contener las lágrimas, otro intento fallido; como una vez escuché, más o menos: "tienes que escuchar a tu cabeza pero en muchas ocasiones debes dejar hablar a tu corazón; y al hablar el corazón es más difícil contenerse".
Fue una noche rebosante de emociones donde no faltó el baile, la comida, la charla... las sonrisas y las lágrimas.
jueves, 30 de agosto de 2012
Una apacible tarde
Pocas son las ocasiones que dispongo de quedarme totalmente sola, y cuando eso sucede, normalmente, me propongo disfrutar ese instante. Me preparo para relajarme leyendo, y saboreando el momento como si quisiera meterme en el libro y perderme en él. Termino de leerlo y cierro los ojos mientras imagino algunas de las historias que éste me ha brindado; me tomo un respiro y, aunque no debería, me fumo un cigarro y, mientras continúo evocando los sucesos del libro, observo como el humo se dispersa en el aire, se va, desaparece esfumándose y, entretanto, prosigo en mi propósito de gozar del silencio de la tarde.
Con la respiración pausada, decido refrescarme con una ducha, así que me dirijo hacia el baño despojándome de mi vestimenta; advierto como el agua recorre mi cuerpo tostado por el sol, moja mi pelo, mi rostro, surca por cada rincón de él. Dejo correr el agua bastante tiempo para que mi cuerpo disfrute de su frescor.
Al salir de la ducha y coger la toalla para cubrirme, vuelve ese dolor punzante que tanto molesta, respiro hondo esperando un instante para que pase; situándome frente al espejo y mientras cepillo mi cabello observo mi cuerpo desnudo y sus pequeñas curvas. Resuelvo vestirme y, mientras una sonrisa aflora de mis labios, pienso en continuar deleitándome de ese momento de placer que el día me ha ofrecido para sentarme tranquilamente y aprovechar esas pequeñas cosas que cada día pasan inadvertidas como una nube, un pájaro, el viento, el sol...
Me quedo ensimismada en mi pensamiento y dejo que el viento acaricie mi piel casi desnuda, noto como el cabello húmedo refresca mi espalda mientras que el aire roza mi rostro. Miro hacia el cielo y a plena luz del día observo la luna y pienso: "mira, está disfrutando del día". El cielo parece una inmensa sala que se abre ante mí para ofrecerme lo mejor de él en ese momento. Grandioso. En ocasiones muestra su alegría con el sol, su llanto con la lluvia, melancolía en los días grises...
Por otro lado, un camino que parece abrirse en él me invita a recorrerlo, e imagino estar allí divisando cada milímetro de la tierra desde la distancia.
Escucho, lejanos, a unos niños jugueteando en el atrio de la ermita, los pasos de alguien que se acerca por la acera, las risas de unos adolescentes mientras cuentan sus anécdotas, los coches comienzan a invadir las calles...
Y yo continúo absorta en mis pensamientos, o en las nubes como suelen decir, y nunca mejor dicho.

Comienza a oscurecer y toda esa calma se rompe en el mismo instante en que uno de esos coches se detiene para llamar mi atención y alguien, tras intercambiar unas palabras que no vienen al caso, me dice: ¡anda que no estás tranquila tú!. Y tras mostrar una sonrisa, le respondo: ¡Ay hijo mío, estoy ya se termina, pero mira, lo necesitaba!.
Y yo continúo absorta en mis pensamientos, o en las nubes como suelen decir, y nunca mejor dicho.
Comienza a oscurecer y toda esa calma se rompe en el mismo instante en que uno de esos coches se detiene para llamar mi atención y alguien, tras intercambiar unas palabras que no vienen al caso, me dice: ¡anda que no estás tranquila tú!. Y tras mostrar una sonrisa, le respondo: ¡Ay hijo mío, estoy ya se termina, pero mira, lo necesitaba!.
Ya ha oscurecido y la luna brilla con más fuerza, el sonido del silencio es sustituido por el alboroto de costumbre. La paz y tranquilidad de la tarde han dado sus últimos coletazos, y la casa se llena con la algarabía de los niños mientras juegan y ocupan lo que momentos antes había sido un río de calma, no obstante, nadie me va a privar la tarde tan apacible que he tenido. Y, como dicen por ahí, un respiro de vez en cuando nunca viene mal.
lunes, 6 de agosto de 2012
La tormenta
El sonido ensordecedor de un trueno anunciaba una noche oscura, tenebrosa y cerrada en agua; los relámpagos parecían fracturar el cielo que permanecía en una total negrura invitando al recogimiento en casa. Tras el cristal de su ventana observaba el aterrador espectáculo que la naturaleza estaba ofreciendo apoderándose de ella el miedo en el mismo instante en que la luz se fue, entretanto quedaba inmóvil advirtiéndose en su rostro un gesto de terror, se apresuró a contestar el teléfono que estaba sonando y guiada por el destello que desprendía se acercó hacia él; al otro lado escuchó una voz susurrante, misteriosa, desconocida... que hizo su cuerpo temblar al escuchar el mensaje que le transmitió: "ten cuidado esta noche"; sin apenas poder articular palabra preguntó: "¿quién eres?" y tras una portentosa carcajada, le volvió a decir: "¿crees qué estás sola?".
Temblorosa cerró la puerta con llave y todas las ventanas, no obstante, continuaba aterrada al no poder desprender de su cabeza aquella enigmática llamada por lo que, al estar aún sin luz, decidió acurrucarse en su cama. El viento soplaba huracanado, los relámpagos se producían cada vez más intensos, el agua de la lluvia golpeaba tan fuerte los cristales que éstos parecían que se iban a desquebrajar de un momento a otro y los truenos eran cada vez más penetrantes.
La habitación que estaba totalmente a oscuras de vez en cuando, debido a los rayos, quedaba iluminada completamente y en una de esas ocasiones advirtió la figura de alguien junto a la cama, sin embargo, tras un grito desgarrador se marchó del mismo modo que había aparecido. Pretendía relajarse pensando que esa imagen era sólo producto de su imaginación e intentaba, en vano, dormirse; tumbada sobre la cama se cubrió con una fina sábana mientras miraba tras los cristales la tormenta, sujetaba fuertemente el teléfono a la vez que lo miraba como si estuviese esperando otra llamada que tardaba en llegar; con la mano en el pecho notaba como su corazón estaba cada vez más agitado pudiendo escuchar su palpitar y en su cabeza retumbaba una y otra vez la misma frase: "ten cuidado esta noche, no estás sola" así fue como, lentamente, el sueño le fue venciendo hasta caer profundamente dormida.
La habitación que estaba totalmente a oscuras de vez en cuando, debido a los rayos, quedaba iluminada completamente y en una de esas ocasiones advirtió la figura de alguien junto a la cama, sin embargo, tras un grito desgarrador se marchó del mismo modo que había aparecido. Pretendía relajarse pensando que esa imagen era sólo producto de su imaginación e intentaba, en vano, dormirse; tumbada sobre la cama se cubrió con una fina sábana mientras miraba tras los cristales la tormenta, sujetaba fuertemente el teléfono a la vez que lo miraba como si estuviese esperando otra llamada que tardaba en llegar; con la mano en el pecho notaba como su corazón estaba cada vez más agitado pudiendo escuchar su palpitar y en su cabeza retumbaba una y otra vez la misma frase: "ten cuidado esta noche, no estás sola" así fue como, lentamente, el sueño le fue venciendo hasta caer profundamente dormida.
Una ligera sonrisa se dibujaba en su cara cuando inesperadamente su cuerpo retembló como si cayera de golpe en algún lugar y cuando abrió los ojos quedó sorprendida al hallarse en un sitio desconocido. Un río donde el agua corría cristalina observando en él piedras esparcidas por doquier que se dejaban acariciar suavemente, se agachó sumergiendo sus pies desnudos notando así la suavidad de las piedras y la frescura del agua; se sentó en la orilla notando como ésta recorría su cuerpo refrescandolo cuando de repente algo llamó su atención desde la otra orilla y, levantándose sobresaltada, miró hacía allá divisando la figura de alguien que la contemplaba pensativo. Sus miradas se cruzaron y él sonrió a lo que ella sonrojada le correspondió con otra sonrisa pero al ver que éste se disponía a cruzar el riachuelo se levantó y salió corriendo.
En su huida tropezó con una roca, sin embargo, al levantarse se dio cuenta que se hallaba en la habitación temblorosa, helada y mojada; la ventana estaba de par en par por lo que el agua entraba plácidamente a la habitación; sobre el suelo había unos enormes granizos que habían irrumpido igualmente en la misma y cuando se dio la vuelta para buscar una toalla y secarse descubrió la misma figura acercándose y, mientras lo hacía, le dijo: "no estás sola, te lo dije, yo estoy aquí"; comenzó a retroceder pues su mirada le producía desasosiego, parecía apenada y fría mirándola fijamente, sus ojos tenían un brillo intenso que le impresionaba y continuó retrocediendo hasta topar con el ventanal.
Tiritando lo miró otra vez pero la oscuridad le impedía reconocerlo y, mientras una lágrima recorría sus mejillas, le dijo: "¿quién eres y qué quieres?" fue cuando reparó que en una de sus manos llevaba algo que en ese momento de confusión no lograba identificar; su rostro aparecía empapado por el agua, con una leve sonrisa y esa mirada que tanto le había impresionado. Ella permanecía totalmente mojada y las gotas de agua recorrían su cuerpo tembloroso confundiéndose con el sudor que le estaba provocando la situación. Él se acercó muy despacio hacia ella extendiendo su mano hasta su cintura, subió lentamente rozando su piel mojada con la yema de los dedos hasta su cuello, deteniéndose en él mientras que lo rodeaba. Ella no apartaba sus ojos de los de él y su respiración se agitaba cada vez más pareciendo que de un momento a otro iba a desvanecerse.
Soltó el objeto que llevaba en la mano y al caer sonó como si fuese un metal; sin mediar palabra se acercó más a ella pasando su mano por el brazo, sin quitar la otra de su cuello, comenzó a acariciar su rostro y fue cuando le dijo: ¿me reconoces? y acercándose más le susurro algo oído que en ese instante le hizo agitarse.
En su huida tropezó con una roca, sin embargo, al levantarse se dio cuenta que se hallaba en la habitación temblorosa, helada y mojada; la ventana estaba de par en par por lo que el agua entraba plácidamente a la habitación; sobre el suelo había unos enormes granizos que habían irrumpido igualmente en la misma y cuando se dio la vuelta para buscar una toalla y secarse descubrió la misma figura acercándose y, mientras lo hacía, le dijo: "no estás sola, te lo dije, yo estoy aquí"; comenzó a retroceder pues su mirada le producía desasosiego, parecía apenada y fría mirándola fijamente, sus ojos tenían un brillo intenso que le impresionaba y continuó retrocediendo hasta topar con el ventanal.
Tiritando lo miró otra vez pero la oscuridad le impedía reconocerlo y, mientras una lágrima recorría sus mejillas, le dijo: "¿quién eres y qué quieres?" fue cuando reparó que en una de sus manos llevaba algo que en ese momento de confusión no lograba identificar; su rostro aparecía empapado por el agua, con una leve sonrisa y esa mirada que tanto le había impresionado. Ella permanecía totalmente mojada y las gotas de agua recorrían su cuerpo tembloroso confundiéndose con el sudor que le estaba provocando la situación. Él se acercó muy despacio hacia ella extendiendo su mano hasta su cintura, subió lentamente rozando su piel mojada con la yema de los dedos hasta su cuello, deteniéndose en él mientras que lo rodeaba. Ella no apartaba sus ojos de los de él y su respiración se agitaba cada vez más pareciendo que de un momento a otro iba a desvanecerse.
Soltó el objeto que llevaba en la mano y al caer sonó como si fuese un metal; sin mediar palabra se acercó más a ella pasando su mano por el brazo, sin quitar la otra de su cuello, comenzó a acariciar su rostro y fue cuando le dijo: ¿me reconoces? y acercándose más le susurro algo oído que en ese instante le hizo agitarse.
sábado, 28 de julio de 2012
Medievales
Este año por motivos que no vienen al caso no vas a estar en las Fiestas Medievales; mientras me arreglaba, bueno intentaba porque sabes que no tengo arreglo alguno, me he acordado de ti...
He imaginado el momento en que te marchabas llevando contigo una mezcla de tristeza y alegría que tan sólo tu podrías definir ese sentimiento, aunque, como sabes yo he dejado volar mi imaginación simulando la parte alegre y, no te lo vas a creer, pero me he emocionado.
Como he prometido voy a poner fotos de como he visto y vivido la noche medieval y comprobarás que como cada año voy de cristiana y, como siempre, a mi "bola"...
Nada más salir de casa, como siempre con la hora más bien justa, ésto fue lo que encontré en el atrio de la Ermita de Jesús del Llano. Pregunté y me dijeron que era un pasacalles musical acompañado de los Reyes Moros y Cristianos, y monjes de Calatrava, caballos... en fin que de decir "voy con la hora justa" estaba pasando "al final llego tarde" porque me paré de palique.
Aquí bajaba hacia la Plaza y, como se puede comprobar, el cigarro lo llevo apagado pues como te dije me estoy quitando de fumar no vaya ser que, finalmente, lleven razón y... bueno la verdad es que también soplaba un suave viento que me impedía encenderlo.
El vello de punta tenía y no había hecho nada más que salir; con razón me dicen que cuando sopla alguien a mi lado ya estoy completamente helada.
Al peque fue la única foto que le pude tomar y porque comencé a bromear con él contándole una absurda historia.
Nada más entrar a la Plaza Mayor me encontré con éste puesto en el que todo lo que había eran utensilios de mimbre.
Un poco movida la fragua de Jose y Loren junto a los dos escenarios que colocaron sobre cerámica y forja. Han tenido éxito con la fabricación de clavos y la obtención de cobre.
A ella no hace falta contarle historia alguna para que haga un posado para la cámara.
Y si es a ésta ya no digo nada. Era verme acercarme a coger la cámara y ya la tenía posando.
Javy llamó mi atención para que viese el puesto de cuadros que tenía, ya le dije que no sabía de su faceta de pintor, no lo hace mal para llevar pocos meses haciéndolos. Creo que vendió algunos.
| Antes de meterme en la barra |
| Un moro que encontré por ahí |
Ya de noche llegando el pasacalles, echando fotos todavía y sin haber hecho aún nada, bueno sí tomarme una Coca-cola fresquita pues a pesar del viento, en ese instante, tenía calor.
Aquí estoy haciendo tapas: cucharro; tortilla de patatas; chorizo; queso; berenjenas; tostaditas de morcilla, tomate y anchoas, pisto....
¡Ah! aquí ya soy un poco más mora y... sí, estoy haciendo tapas sólo me retiré un momento para la foto.
| Haciendo también sus tapitas. |
| Mi hermana completamente helada |
Haciendo un poco de todo; un rato también en la caja y ya con la chaqueta pues el suave viento se convirtió en un fuerte aire y como intuía que eso iba a ocurrir desde primera hora me eché una chaqueta en el bolso.
"Vender no venderíamos pero fotos echamos unas cuantas" jejeje eso le dijimos al jefe moro, algo que notamos que no le hizo mucha gracia por la respuesta que nos dio.
| Una vez terminado, un descanso |
Y desde donde me senté podía ver la torre de la iglesia advirtiendo que todavía el tiempo continúa paralizado en aquel lugar, eso sí, más movida que otros días.
He dejado sólo un poco de como transcurrió y viví la primera noche medieval: charla-fotos; tickets-charla-fotos; tapas-fotos-charla... en fin... una noche en la que no hubo mucha gente ni mucho ambiente pero que, al fin y al cabo, no estuvo mal del todo; entretenida como yo digo.
domingo, 22 de julio de 2012
El tiempo se frena
Una vez más mi soledad se rompió cuando aquella misma persona que terminaba de saludar irrumpió mi silencio, sensaciones, propósitos... para sentarse a mi lado y comenzar así con una charla de la que sólo provenía problemas y más problemas, en un principio no pretendía formular esa pregunta que momentos antes me había realizado, aún sabiendo que hacía mucho tiempo tuvo un intento fallido de poner punto y final a su vida, aunque finalmente mediante una pregunta que invitaba a la reflexión, la formulé: ¿qué se pasa por la cabeza de una persona que lleva una vida "normal" a querer quitarse la vida? su respuesta fue un tanto extensa y chocante, si bien, por mucho que se empeñaba en que comprendiera la realización de un acto así, aunque la respetaba, no la compartía.
Ya un poco cansada de aquella intrusión busqué una excusa para escapar ya que si hay algo que tengo claro es que si me gusta estar allí no es precisamente para escuchar problemas de alguien que en un momento dado decide sentarse a mi lado para parlotear sobre ellos sino para relajarme y, en algún caso, mantener alguna grata conversación y mientras me alejaba, echo la vista hacía atrás observando que allí se quedaban aquellos niños jugando mientras sus padres continuaban tomando sus cañas, aquel grupo de adolescentes echando su partida de cartas... entretanto camino pausadamente alejándome de aquél lugar.
sábado, 23 de junio de 2012
Noche de San Juan
Todavía hay quien continua pensando que pertenezco al clan de las brujas y aún sigo sin entender los motivos, pero en fin... Hace unos días al abrir mi correo hallé un mensaje en la bandeja de entrada y el asunto era: "Conjuro para la noche de San Juan"; mi curiosidad hizo que lo abriera inmediatamente y, perpleja, leo:
"Llamo al poder de la luna, las estrellas, los planetas que en esta noche hermosa y mágica se alinean para así dar la energía que emana del universo. Que el poder de esa energía purifique nuestro cuerpo, mente y alma llenándonos de energía positiva y buen rollo; se vaya todo lo malo que hayamos pasado durante el año. Así damos gracias a todos estos poderes por transmitir toda su energía". A continuación, en el mismo, me pedía que escribiese en un papel las cosas malas pasadas y los deseos para el próximo año.
Leer en ese momento el mensaje me hizo sonreír y pensé: ¡dios las cabezas están más allá que acá¡. Y ahí dejé el correo aparcado, sin embargo, al cabo unos días volví a recordar el conjuro y fantaseé con la realización del mismo dejando así volar mi imaginación:
"Junto a una gran hoguera a orillas de un inmenso mar estábamos un reducido grupo de personas ataviadas con unos extraños atuendos donde a través de unos cánticos, quizá debido a alguna bebida de esas que llevan alcohol, realizábamos el dichoso conjuro; la luna se hallaba en todo su esplendor acompañada de miles de estrellas que parecían querer unirse a nuestra reunión. Un vientecíllo fresco soplaba de vez en cuando, algo que agradecíamos, y ayudaba a paliar el calor que la fogata desprendía; sinceramente parecía divertido a la vez que algo siniestro, aunque más bien, parecíamos un grupo de chalados".
En un breve instante volví a la realidad y con una sonrisa pensé que sería imposible realizar el hechizo en un lugar así; a pesar de todo volví a fantasear trasladando el aquelarre a mi terraza, tal vez más fácil de realizar, sin embargo, la cosa se puso más cruda pues en la representación apareció el mismo ritual con esos canticos y su correspondiente escandalera por lo que los vecinos estupefactos chistaban tras las persianas al no dejarlos descansar.
Reflexionando un poco sobre todo: ¿Ese día se alinean las estrellas, la luna y los planetas? y si es así ¿De qué manera emana la energía del universo? ¿Tiene toda esa energía el poder de purificar mi cuerpo, mente y alma llenándome de energía positiva y buen rollo?. No sé si todo esto podrá pasar pero si sé que este año no me veo haciendo conjuros, trucos, hechizos... pues todos los años me salen mal o directamente no me salen.
![]() |
| Noche de San Juan |
Por todas estas cuestiones y sin hallar respuesta alguna he decidido sustituir el fuego de la hoguera por el de mi mechero que será el que encienda el último cigarro de la noche que haré humear, mientras estoy sentada en mi balcón; entretanto haré mi propio ritual que será el mismo que hago cada noche antes de irme a dormir.
Mis deseos serán los habituales, no obstante, entre ellos hoy pediré uno para mi: que mi "ángel" me siga acompañando cada vez que subo a mi coche que, hoy por un momento, se ha distraído al igual que yo y luego ocurre lo que ocurre.
Mis deseos serán los habituales, no obstante, entre ellos hoy pediré uno para mi: que mi "ángel" me siga acompañando cada vez que subo a mi coche que, hoy por un momento, se ha distraído al igual que yo y luego ocurre lo que ocurre.
jueves, 14 de junio de 2012
Transitando por los sueños
Me hallaba tranquilamente leyendo cuando de repente me llegó un aroma que, aunque me resultaba familiar, no conseguía adivinar. Cerré los ojos e intenté descifrarlo, sin embargo, por mucho que me esforzaba no llegaba a mi memoria nada relacionado con ese olor. Noté como mi vello se iba erizando en el mismo momento en que sentí un escalofrío que recorría mi cuerpo de pies a cabeza.
Desconcertada decidí acostarme y como hacía calor abrí el balcón de par en par dejando que el poco viento que soplaba entrara por él; tumbada sobre mi cama podía ver las estrellas relucir en el oscuro cielo. Normalmente escucho música relajante para atraer el sueño; ya totalmente relajada comencé a percibir el susurrar del viento, los pasos lejanos de alguien paseando en la noche, el crujir de una persiana alzándose, el maullido de un gato... la placidez del momento se iba apoderando de mi y mientras escuchaba el silencio de la noche parecía que el sueño me iba envolviendo.
Aquella serenidad hizo que lentamente cayera en un profundo sueño inenarrable; fue como si mi alma se hubiese separado de mi cuerpo por unas horas; posteriormente me enteré que se le denomina desdoblamiento astral, no digo que eso me haya sucedido a mi pero, sé que fue un sueño mágico en el que experimenté diferentes emociones y donde pude hablar con almas de personas que no están, estar en lugares desconocidos, caminar por sitios excepcionales, revivir sueños anteriores... todo ocurría como si de una película se tratase en la que las sensaciones estaban a flor de piel; sé que no me traje todos los recuerdos del sueño ya que de determinados momentos tengo lagunas.
Ni mucho menos creo que tuviese un desdoblamiento astral (ni tan siquiera sé muy bien qué es eso y tampoco creo que sea algo que pueda ocurrir) ni que mi alma haya estado en todos esos lugares, hablado con esas personas... fue sólo un sueño misterioso del que ligeramente al despertar quedó algo en mi memoria. Lo que si me resulta curioso es que me levanté tan agotada que verdaderamente parece que estuve toda la noche deambulando de un lado hacia otro ¡lo que son los sueños!.
viernes, 8 de junio de 2012
Ángeles sin alas
| Mayo 2012 |
En ese momento ella sabe que me ha dejado: sin palabras, cortada... sin saber que responder ya que, como le he recalcado en alguna ocasión, no me gusta que me digan ese tipo de cosas.
Pero de todos modos le diré:
| Mayo 2012 |
Sabes que soy a veces tímida, torpe, desastre, un poco pasota, preguntona... pero, a pesar de todo siempre estaré para por lo menos una de las cosas que medio sé hacer: escuchar; aunque a veces hasta lo dudo. Y... lo otro sabes que me cuesta expresar sentimientos pero yo también.
Como siempre digo cuando nos reunimos tenía que haber estudiado psicóloga ¡estoy terminando loca! Pero... como me has dicho en alguna ocasión 'tenía que montar una ONG'" y... no te creas que todo es, proponerselo".
La inscripción me gusta mucho "Los amigos son ángeles sin alas".
En ocasiones digo las cosas "a voz de pronto" más luego llegan las lamentaciones pero quienes me van conociendo comprenden que soy así, al menos eso espero, y tal como lo siento lo suelto. ¿Un problema? probablemente sí, pero yo soy así y no lo puedo remediar. Mis ángeles sin alas espero que me entiendan aún con mis defectos que no son pocos y lo complicada que a veces soy o "rara" como otros dicen, aunque yo diría "diferente".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




