Ya era tarde y decidí irme a dormir, pero antes escuché que alguien me llamaba, sin saber porqué cogí las llaves del coche, salí corriendo, recuerdo vagamente que esa noche llovía mucho, el cielo se iluminaba, y un especie de láser recorría todo el cielo como si desde arriba dieran señales de llamada; de pronto no sé que ocurrió, pero yo estaba dormida, al principio escuchaba un sonido molesto que me resultaba familiar.
Una sensación extraña que recorría mí cuerpo me hizo levantarme, qué raro... mí cuerpo era diferente. Todo era oscuro pero a lo lejos observe un túnel, me dirigí hacia él, al final del mismo había una luz... ¡era tan brillante que acaparó mi atención!.
Tras aquella luz, estaban ellos, esperándome, los distinguía bien, aunque con alguna dificultad para reconocerlos. Recorrí todo aquel túnel, no tenia miedo (cosa rara en mí); al llegar encontré una paz que nunca jamás había sentido, estaban todos reunidos alrededor de algo que no sé describir, me hablaban yo con cara de sorpresa y alegría por ver todo aquello, escuchaba con entusiasmo todo lo que ellos me decían.
No a todo el mundo conocía, pero sí sabía quienes eran, tenía una sensación tan extraña, era como si yo formara parte de ellos y ellos a la vez de mí, la paz que seguía teniendo... ¡me hacía sentir tan bien!... que nunca me hubiera ido de allí, me hubiese quedado para siempre, pero de pronto alguien habló dirigiéndose a mí diciéndome: “tu hora ya ha terminado, no puedes continuar aquí, di que estamos bien, cuando me necesites sólo tienes que pensar en mí y en ese momento estaré contigo, nunca nos hemos olvidado de ti aunque a veces sientas que sí, ahora vete y cruza el túnel que al otro lado te espera la vida”.
No hubo más despedidas, no hubo llantos, sólo unas lágrimas recorrieron mis mejillas, sin tiempo noté una cálida mano recorriendo mi cara para secarlas, fue una sensación tan especial notar aquella mano sobre mi rostro que a veces siento que aún lo hace. Me acompañó hasta la puerta de aquel túnel y salí de él sin mirar hacia atrás con la misma paz con la que entré.
Al salir del túnel me vi dormida otra vez, pero en un momento desperté, muy tranquila, pero noté que de mis ojos brotaban lágrimas, en ese momento no sabía porqué, aunque hoy si lo sé. Cuando necesito ayuda recuerdo lo vivido en el final de aquél túnel, recuerdo las palabras que en él escuché, y esa calma que a veces necesito me llega en ese mismo momento.
Todo fue un sueño, pero….. quién dice que los sueños no pueden ser realidades, experiencias pasadas o quizás sean verdades que no sabemos reconocer.



