miércoles, 10 de noviembre de 2010

UN DÍA EN EL FÚTBOL



Mi cuñada Lucy a la izquierda, Isa a la derecha y yo en el centro.
 
Últimamente nos ha dado por ir a ver el fútbol. Todos los domingos que juega el Baños en su campo, mi cuñada Isa, los niños y yo, allá que vamos. Este fin de semana nos acompaño otra de mis cuñadas, Lucy, primero un cafetíto bien en Rapachet o bien en el Mirasierra con Manolo, pero al rato nos escaqueamos y al fútbol.

¿Que qué papel corremos nosotros en el fútbol? Jajaja, pues muy sencillo: terapia de desahogo. Nada más entrar nos pedimos una cocacola y una bolsa de pipas, ¿aburrido no?.


Mi padre y mí tío
Pues para nosotras es el comienzo de un buen rato: nos sentamos, nos preparamos y al ataque. Ya se lo he dicho yo clarìto a mi cuñá: cualquier domingo nos expulsa el arbitro, patada de un jugador a otro del Baños (desahogo para nosotras), no pita el arbitro una falta (desahogo para nosotras), mi padre que de casualidad me vio este domingo (yo a él no lo vi y estaba en la grada de más arriba) me dijo muy serio:
-"Nena, no te parece a ti que tienes la boca muy suelta?"
 Dije yo:
-"Jajaja jo papá eso se avisa que tú vienes aquí".
Pobres los otros, a los que nosotras por desahogarnos le decimos cuatro cosillas, y cuando pasan por delante les abucheamos sin consideración alguna... si es que luego no valemos para eso, nos da pena verlos irse con la cabeza agachada.



Final del partido, conclusión: dolor de garganta de gritar (porque tela lo que gritamos), salimos como si nada hubiera sido con nosotras jajaja, con cara de santitas y de "noooo yo no fui eran los de al lado", eso sí, con algo menos de estres. Y a esperar a otro Domingo.
Mí cuñada Lucy y yo

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