martes, 30 de diciembre de 2014

Feliz año


A lo largo de este año que finaliza seguro que todos hemos tenido nuevas experiencias, buenas o malas, pero que han ayudado a enriquecer nuestras vidas. Porque pienso que todo nos hace crecer como personas y que tanto de lo bueno como de lo malo se aprende. No voy a volver a repetir lo mismo que en años anteriores; todo aquello sobre la navidad, etc... Sólo deseo que en medio de todas las lágrimas que se puedan derramar surjan esas risas que, por un momento, hacen olvidar los malos momentos. No puedo evitar sonreír cuando a mi memoria llegan algunos recuerdos. La pintura no es lo mio pero me animé a hacerlo y... madre de Dios lo que pudo salir de ahí, sin embargo, hubo quien me lanzó una buena crítica (pobre como me quería animar a seguir con el pincel). La música no es lo mio pero cuando lancé mi primer tema a la radio (las críticas igual fueron buenas), no obstante, pienso que con tres temas para romper los oídos y hacer llover basta. He viajado, no mucho, pero ese poco, lo he disfrutado al máximo y nadie sabe cuánto. He visto el mar... en fin.. que este año se han cumplido algunos de los deseos que tenía y espero que para el próximo que estamos a punto de comenzar se terminen de cumplir. Al igual deseo que todos vuestros sueños se hagan realidad. 

martes, 16 de diciembre de 2014

Pesadillas en la noche

Quién no ha tenido en algún momento una pesadilla. Ha despertado en mitad de la noche sobresaltado, con miedo... Al dormir podemos entrar en un dulce y reconfortante sueño, sin embargo, a veces no es así.

Quiero compartir éste micro relato leído en La voz silenciosa por José Francisco Diaz-Salado. Gracias José a ti, la suerte es mía. 



domingo, 14 de diciembre de 2014

Pesadilla

Un nudo en la garganta evitaba normalizar su respiración; su pecho se movía agitado causándole dificultad para respirar, sentía una fuerte opresión. Su corazón latía aceleradamente. Se ahogaba. Finalmente sus ojos no pudieron seguir aprisionando sus lágrimas que escaparon para surcar por su rostro. Su cuerpo temblaba. Su respiración cada vez más agitada y su resuello, retumbaba en la habitación... así despertó esa noche en medio de la oscuridad. Asustada... desorientada... temblorosa... Observaba a su alrededor, pálida, y no lograba reconocer nada de lo que veía. Aún parecía permanecer sumida en la terrible pesadilla de la que acababa de despertar. Todavía sentía miedo. Cerró un instante los ojos para tratar de calmarse y acurrucándose bajo las sábanas intentó conciliar el sueño.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Alegría

Uno tiene derecho a la alegría. A veces es humo o es niebla o es celaje. Pero detrás de esas demoras ella está, esperando. Siempre hay una hendija del alma por donde la alegría asoma sus despabiladas pupilas. Entonces el corazón se vuelve más vivaz, se extrae de su quietud y es casi pájaro.

La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias. Si uno se reencuentra con lo amado y su revelación unánime, es lógico que el gozo nos abrace y a uno le vienen las ganas de cantar. Aunque no tenga voz, aunque esté ronco de pasadas angustias.

Después de todo la alegría es un préstamo, no nos pertenece. Es una locurita, un premio pasajero, pero la disfrutamos como si fuera propia, como un lucro, como  una primavera de la vida. Ella se aferra al tiempo, arrastra un poquito de la infancia y se mete soplando en la vejez. Semana tras semana, año tras año, la alegría va llenando vacíos. Hasta que no puede más y se vuelve tristeza.

                                                                      Mario Benedetti - Vivir adrede