Un nudo en la garganta evitaba normalizar su respiración; su pecho se movía agitado causándole dificultad para respirar, sentía una fuerte opresión. Su corazón latía aceleradamente. Se ahogaba. Finalmente sus ojos no pudieron seguir aprisionando sus lágrimas que escaparon para surcar por su rostro. Su cuerpo temblaba. Su respiración cada vez más agitada y su resuello, retumbaba en la habitación... así despertó esa noche en medio de la oscuridad. Asustada... desorientada... temblorosa... Observaba a su alrededor, pálida, y no lograba reconocer nada de lo que veía. Aún parecía permanecer sumida en la terrible pesadilla de la que acababa de despertar. Todavía sentía miedo. Cerró un instante los ojos para tratar de calmarse y acurrucándose bajo las sábanas intentó conciliar el sueño.
Has transmitido el agónico despertar después de una pesadilla...
ResponderEliminarUn beso.
Otro beso de vuelta para ti.
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