jueves, 30 de junio de 2011

La extraña dama

Apareció de pronto, como un fantasma surgiendo de entre la niebla; con un vestido oscuro y el rostro pálido… poseía un caminar lento, apenas rozaba suavemente el suelo con sus pies; sus ojos, reflejaban una tristeza la cual, jamás había visto en nadie; su cuerpo se paralizó sin poder llegar a reaccionar, en ese instante, le vino a la memoria una vieja historia que en una ocasión le contaron:

“Trataba sobre un chico del pueblo que procedía de una familia humilde y trabajadora, era alto, fuerte y sano; sostenía una vida sencilla, por lo que nunca imaginó que le podía llegar a ocurrir las cosas tan extrañas, que más tarde le sucedieron.

Normalmente, cuando finalizaba su trabajo en el campo, se reunía con sus amigos en la plaza del pueblo; echaban unas cartas, bebían unos chatos… habitualmente se reunían sólo hombres, aunque de vez en cuando, aparecía algún grupo de señoritas que se unían a ellos.

Un buen día, mientras esperaba a sus amigos, se le acercó una mujer, su rostro era tan blanco que llamaba la atención; vestía elegantemente con un vestido negro, su caminar, no era como el de todas las mujeres con las que él estaba acostumbrado a tratar, sino que, era más lento y dulce… sus ojos le transmitía una extraña sensación, de ellos percibía una mirada triste. No llegaron a intercambiar palabra alguna aun así, desde ese día él comenzó a cambiar, por lo que sus hábitos dejaron de ser los mismos; no mostrando el mismo interés, ni en su trabajo ni fuera de éste, estando cada vez más ausente.


Los extraños encuentros con esta bella dama, se sucedían repetidamente, había ocasiones que llegaba a verla incluso en su trabajo; jamás llegaron a emprender conversación alguna, tan solo, intercambiaban tímidas miradas; en alguna ocasión él, se lo comentó a sus amigos, pero éstos siempre decían lo mismo: nunca habían visto a ninguna mujer así, por lo que sería  su imaginación, a la vez, le comentaban el mal aspecto que últimamente tenía; su delgadez cada vez era más latente y su cara se iba quedando más desvaída…

Él, en ningún momento hacía caso a los consejos que, tanto amigos como familiares le ofrecían, aun así le resultaba extraño que nadie hubiera visto a la bella mujer, tan solo él, y que ésta jamás le dirigiese la palabra, sino sólo extrañas miradas, que no llegaría nunca a comprender.

Ese día él salió de su casa más temprano de lo común, las calles estaban cubiertas por una espesa niebla; tras cruzar una esquina se encontró con ella de frente, allí estaba con su melena larga, su rostro cadavérico, aquél vestido negro y con un paso tan lento que parecía sacado de ultratumba; la miró y se atrevió a sonreírle, ella levantó su cabeza y lo miró muy fijamente.

La mirada la tenía fría como el hielo y en sus ojos, no se apreciaba el mismo brillo que en otras ocasiones, nunca la había mirado tan fijamente, daba terror ver su imagen; jamás se había atrevido a sonreirle. Un escalofrío recorrió su cuerpo, como si algo le estuviera rajando.

Ese fue el último día que lo vieron por el pueblo, nadie se explica aún su desaparición, no obstante, los más mayores siempre comentan que, no es la primera vez que eso sucede ya que ha pasado en otras ocasiones, con otra gente; extrañas desapariciones sin sentido de los que nadie volvía a saber nada más.

Algunos llegaron a comentar que esa bella dama era la muerte disfrazada, pero claro… nadie podía creer tal cosa, aunque saben, que quien ve a esa señora le queda poco tiempo para desaparecer, ya que, poco a poco te va robando el alma, según cuentan, no se le puede mirar a los ojos fijamente y menos aún sonreírle”.

Esa historia nunca la había creído, era una de tantas que le narraban para no salir a la calle a ciertas horas. Pero… ese día al cruzar aquella esquina y toparse tan de cerca con aquella señora, no pudo hacer otra cosa que recordar esa vieja historia, la dama le parecía tanto, sus andares, su pelo… todo le recordaba a ella. Sobre todo sus ojos, esos ojos negros brillantes y llenos de tristeza pero con una intensa mirada haciendo que no apartara la vista de la suya. No se atrevió a sonreírle, no dejó su mirada penetrante fija hacia ella… pero… ¿Sería ella su próxima víctima?

miércoles, 29 de junio de 2011

El circo de la ilusión

Después de tanto esfuerzo se ha visto la recompensa, han sido muchas horas de ensayo las que han tenido los niños, para más tarde hacer disfrutar a todos los presentes con sus bailes. Este año el tema elegido ha sido "El Circo de la Ilusión".


Yo también me he llevado mis horas de preparación, han sido muchas las puntadas que han tenido sus ropas para verlos así de guapos a los dos.



Parece que no han roto un plato, aun así llevan ya alguna que otra vajilla completa

Otra cosa no, pero posar para una cámara, le encanta

Este si que es grande más que el día del señor, como se suele decir; él es el hombre de mis sueños, el que los interrumpe claro está.

No parece él, pone esa carita de ángel

Aquí están 'haciendo la fila', como dicen ellos; preparados ya para realizar su baile.


Me lo tenía que haber comido, mientras tuve tiempo
Como los artistas, aguantando el calor
Esperando ver el resultado de todo su esfuerzo

Camino ya hacia el escenario


Estaba nerviosa, aunque le encanta el baile


Esperando, mientras ven a sus compañeros de otras clases


Disfrutó de lo lindo sobre el escenario



Los pompones terminaron desarmados



Recogiendo su diploma de graduación. Terminó el ciclo de los 5 años


Por fin su baile. Lo que le temía al aro




Muchas horas de movimiento de caderas para mover el aro así






Finalizó el baile y comenzó la guerra




El baile es lo que indica que finaliza el curso; después recoger las notas (han estado muy bien) aunque los regaños siempre tienen que darse. Ya sólo nos queda esperar que pase rápidamente el verano y comience el próximo curso; no, no es que tenga prisa sino más bien que, se aburren durante todo el día; eso que tienen sus trabajos para realizar porque ahora soy su profesora.


viernes, 24 de junio de 2011

Presentimiento

Presentir cualquier cosa es algo que a muchas personas nos sucede (yo creo que soy una de ellas); aunque en ocasiones erramos, son muchas las que acertamos.

Tampoco pienso que sea un fallo sino más bien que, hay ocasiones en las que deseamos creer que lo que vemos o imaginamos no es así,  engañándonos a nosotros mismos; siempre he creído: de lo que oigas no te creas nada y de lo que veas la mitad. En definitivo, obstruimos un pensamiento que realmente es falso (llegando a creer en una mentira aunque sepamos que lo es); por muy pequeña que ésta sea nunca deja de ser eso... una mentira, que por diminuta que ésta es puede hacer sentir el mismo daño.

A veces, queremos verificarlo aun sabiendo que lo que estamos haciendo no está bien, y es cuando vemos que, lo que en principio se nos paso por la cabeza, es la realidad. Luego para colmo viene el sentimiento de culpabilidad hacia uno mismo. 

Pero yo me pregunto: por qué, qué se gana con eso. Es quizá hipocresía, querer demostrar lo que no es, fingir algo que no es verdad… para qué. Una pregunta más a mi cuestionario de “Misterios sin resolver”.

Lo que si tengo claro es, que jamás volveré a realizar algo que no esté bien para resolver esa duda que, por presentimiento o instinto es totalmente cierta; ya que, ésto lleva a sentirte mal una vez más.

Lo que más me daña es que después finjamos algo que no sentimos, a eso yo le llamo falsedad (algo que últimamente me están demostrando) una cosa que yo jamás quisiera aprender pero que con el tiempo voy a tener que hacerlo, más que nada para resguardar algo que es mío y que me duele cada vez que algo así ocurre, aunque haya quien piense que, ese algo es duro y siempre quiere guerra no, no es así, de vez en cuando también quiere paz.

Hay una frase que dice:

El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y fuera no había nadie.

Algún día puede que no se abra esa puerta.

jueves, 23 de junio de 2011

Noche de Brujas

Yo no creo excesivamente en la llamada 'Noche de Brujas', por más que se empecinen algunos pensar que pertenezco a dicho colectivo; ésta es una noche dicen que mágica, por lo que esperan con ansia su llegada. En una ocasión me comentaron que era la noche en que se debía dejar agua al sereno para beberla de madrugada y de este modo, limpiar el corazón y la mente (algo que a muchos nos hace falta) aunque yo eso no lo he hecho aún.
El día de San Juan, como cada año esa misma noche, pruebo a hacer las más dispares acciones para conseguir el mismo objetivo que he leído por internet o visto en televisión,... ¡Qué 'ignorante' madre!.

Un año en televisión, recuerdo que me llamó la atención algo que intenté hacer: conseguir que un huevo tomara una determinada figura con tan solo situarlo en un plato exponiéndolo al sereno ¡toma ya, ahí es nada la cosa!, al día siguiente éste debería tener el aspecto tal y como habían explicado en ese programa; no me había enterado bien (como suele ocurrirme con algunas cosas) pues el huevo tenía que haberlo abierto, así que, no tomó forma alguna y amaneció tal como yo lo dejé la noche la anterior, ¡que coraje! esa noche casi no pegue ojo esperando el resultado, me faltó dormir al sereno; por lo tanto tenía que esperar un año más para confirmar si era cierto; en años posteriores no he recordado hacerlo o han surgido otras cosas quizá más ¿interesantes?.

Otro año no se me ocurrió hacer mejor cosa (no volveré a repetirlo jamás) que a las doce de la noche en punto, situarme frente el espejo de mi dormitorio, despojada de toda indumentaria, a oscuras y con una vela; de ese modo según dijeron en un programa, vería pasar delante del mismo: mi boda, mi funeral o cualquier tipo de imagen… así que, me preparé a descubrir lo que fuese. ¡Parece mentira no recordar el terror que yo tengo a la oscuridad!.

Llamé a mi hermana (por esos entonces yo vivía en casa de mis padres) y le dije:

-Nena, tú ponte detrás de la puerta y cuando yo te diga da la luz ¡no se te ocurra irte! apágala cuando yo este lista ¿vale?. Ya convencida de que me iba a ayudar arreglé todo para la hora exacta.

A las doce menos unos minutos me puse delante del espejo, tal y como dijeron en aquel reportaje; encendí mi vela y le dije a mi hermana que apagara la luz; ufff, fueron décimas de segundo lo que yo duré delante de aquel espejo, aunque en realidad me pareció una eternidad, quedé totalmente inmóvil sin pestañear, en ese segundo ¡percibí tantas cosas!... grite:

-¡Da la luz nena, da la luz! (mi cara un poema); todo oscuro y aquella sensación de ver cosas reflejadas (porque yo vi cosas en el espejo) sugestionada claro está, por todo lo visto en aquel programa, no creo que vuelva a repetirlo; ¿qué que contemplé? Fue tal el miedo que pasé que pude advertir de todo.

Todos los años me planteo algo para hacer esa noche. Éste último a la hora de las brujas me preparé como cada año un nuevo invento: pasar un huevo, en ésta ocasión con cáscara, por todo el cuerpo para luego verterlo en un vaso de agua, según dijeron averiguaría si tenía el mal de ojo; ¿qué que ocurrió? Eso es lo de menos, lo importante es que ya no vuelvo a repetir ningún año nada más para la noche de brujas ¡ya son muchos huevos desperdiciados!; o al menos eso creo, que no haré nada, porque siempre me digo igual: ¡Éste es el último año, ni uno más que parece una ....! pero... lo mismo veo algún programa y me animo a hacer algo. ‘Ea’ luego no lo puedo remediar me pica la curiosidad, porque pienso: ¿Será verdad que pasa eso? y allí estoy yo comprobándolo.

Digo que, por algún motivo le dicen 'noche de brujas', no creo que vaya con segundas o ¿sí?.

Este año ya he visto un ritual que, tampoco está mal, se llama el “ritual de limpieza interior”:

En esta noche hay que preparar un baño al que previamente le habremos añadido un poco de sal; debemos encender (dejando que se consuma) una vela blanca y unas varas de incienso, mientras respiramos concientemente.

Luego en una actitud meditativa escribiremos en un papel todas las cosas que no queramos tener, pereza, odio, impaciencia, envidias… nos tomaremos nuestro tiempo para escribir todo lo que queramos sacar fuera de nosotros. Doblaremos el papel y lo quemaremos enterrando las cenizas en la tierra o echándolas al mar.

Veremos sí lo hago, en éste tampoco se pierde nada; al menos un baño relajante sí me daría, además hay algo que tengo que despojar de mí: esta impaciencia mía por todo; como me digan algo, no me pueden decir mañana, tiene que ser hoy y a ser posible ya; sé y comprendo que eso no puede ser pero… ¿qué hago? No lo puedo remediar. De lo demás creo que  carezco, aunque eso no soy yo quien lo tiene que valorar.

lunes, 20 de junio de 2011

Sueño interrumpido

En cierta ocasión mientras charlaba con alguien, éste me comentó que sería interesante plasmar los sueños que tanto atesoramos, y que se producen  mientras dormimos; tras una gran carcajada le manifesté con estupor: ¿Pero todos? Claro, hasta los más indecorosos sí es que los hay, me contestó ella con una enorme sonrisa en la cara. Yo muy descarada le respondí: ¡pero nena, ¿cómo se te ocurre?! Hay sueños difíciles de interpretar y expresar, algunos no los recuerdas y otros… son inconfesables. Después de aquella conversación, relataré un sueño que tuve hace algunas noches o lo que recuerdo de él:

Me fui pronto a dormir; comencé a dar vueltas de un lado a otro de la cama deseando conciliar el sueño como casi todas las noches me suele ocurrir, pues no suelo hacerlo muy rápido, me costaba trabajo pillarlo pero al fin lo hice, no sé qué hora sería aunque ya era bastante tarde.

Caí en un intenso y dulce sueño; estaba tumbada en un lugar espléndido que no reconozco, hacia un día magnífico y el sol brillaba con tanta fuerza que parecía que me estaba abrasando la piel; muy lejano percibía los gritos proveniente de unos niños que estaban jugando, el murmullo de la gente, el ruido del agua...; advertía un olor diferente y especial; me incorporé y al abrir los ojos contemplé con total admiración que ante mí se ubicaba un mar inmenso.

Lo observaba con firmeza, con la misma expresión de asombro que tiene un niño ante su juguete favorito, mi mirada se perdía entre la gente como si estuviera buscando cualquier cosa; qué buscaba no lo sabía.

De pronto de entre la gran multitud apareció alguien que venía hacía a mí, se detuvo a mí lado y sin mediar palabra se acomodó; comenzó a hablarme.

De pronto algo irrumpió en mi cama que me hizo salir de aquél profundo sueño, así que no me quedó más remedio que conectar la música e intentar volver a acomodarme para retornar una vez más, al intento de dormir, para de este modo retomar mi sueño; pero cuando lo hice, la playa, la multitud, los niños y la persona que me acompañaba se había esfumado.

Así que, para una vez que tengo un sueño interesante en un lugar que me encanta, tuvo que ser interrumpido. Veremos si vuelve a repetirse.

Ratoncito Pérez

Cada día que transcurre me quedo más impresionada por lo que una niña de tan sólo nueve años, puede llegar a idear para así resolver lo que para ella es un problema.

Feria 2011
Es una niña dicharachera, despierta, nerviosa, muy ocurrente a la hora de exponer cualquier idea…; le encanta hablar de todo, sosteniendo siempre una respuesta para cualquier pregunta o duda que pueda surgir; le fascina el baile así como todo lo que tenga que ver con la fiesta no obstante, es también una niña responsable que disfruta con la lectura, siempre tiene un libro cerca, le divierte hacer bolillos… es algo preguntona eso sí, aun así aunque parece una niña mayor por las ocurrencias que tiene, en sus actos demuestra que es una niña.
Medievales 2010

Sin ir más lejos,el viernes se le cayó un diente, no tuvo más ocurrencia que escribirle una nota al Ratoncito Pérez, la cual voy a transcribir:

“Ratoncito Pérez, mira se me ha caído el diente y lo he perdido así que te cuento la historia:

Mira yo estaba en los bolillos y, una niña me quería pegar entonces yo he salido corriendo y… se me habrá caído por donde he corrido. Por eso te escribo esta nota, para que tú si puedes… pues me lo buscas y si no…

Un beso.

Eva”

Por supuesto esta mañana cuando se ha levantado lo primero que ha hecho ha sido mirar bajo la almohada para ver si aún estaba su nota o por el contrario había llegado el Ratoncito, se ha entusiasmado al ver que en sustitución de ella había un obsequio.

En esta ocasión no ha llegado a ver la colita del Ratoncito, como le ocurrió en su primer diente hace un año. Pero... los nervios de su primer diente le hizo verlo, son cosas de niños.

Nota para el Ratón Pérez



miércoles, 15 de junio de 2011

Una noche inolvidable

Ese fin de semana habían decidido pasarlo en el campo; una casa rural pérdida en medio de la sierra era el lugar elegido; casi todo el día lo iban a destinar a hacer rutas de senderismo, algo que a ella jamás le había interesado, por lo tanto, sus planes eran muy diferentes: iba decidida a no acompañarlos para así quedarse en la cabaña disfrutando del aire, el sol y todo lo que allí pudiera descubrir; quería vivir aquel momento aún sin saber que todos sus planes se iban a ver alterados para disfrutar de un fin de semana en toda su plenitud.

Tranquilamente sentada en la puerta, fumaba un cigarro mientras se recreaba con la lectura de un libro que encontraba sobradamente interesante; extasiada en la lectura sin tan siquiera advertirlo, apareció él.

Con una leve sonrisa en sus labios le saludó, comentándole su decisión de no proseguir el camino ya que no le gustaba que ella se quedara sola, gesto que le agradó bastante aunque quiso disimularlo, pero su sonrisa la delató.

Se sentó junto a ella y comenzaron a hablar, ella lo escuchaba con entusiasmo ya que lo que decía le parecía tanto o más interesante que él mismo. Él notaba que ella lo miraba con ternura, pero a la vez distinguía en su mirada un toque de deseo que le resultaba excitante.

Las palabras eran cada vez más escasas dando paso a miradas que se tornaban más intensas por momentos; la tarde mientras tanto estaba llegando a su fin dando paso a la noche que comenzaba a lucir estrellada. Recibieron una llamada del resto del grupo para comunicarles su decisión de acampar lejos de allí, por lo que no regresarían esa noche, así que ellos la pasarían solos en aquella cabaña.

Nerviosos por la situación que se suscitaba, aunque a la vez encantados de poder compartir una noche completa solos, resolvieron preparar una comida.

Cenaron placidamente a la luz de la luna llena, junto a la piscina; durante la misma las palabras susurrantes, las miradas cómplices de deseo, los roces de sus manos convertían la cena en una velada inolvidable para ambos. Tras la misma se animaron a darse un pequeño remojón en la piscina, los dos jugaban en ella como dos niños, las risas, la diversión… llenaba todo el entorno.

Sumergidos en el agua, ensimismados en sus juegos mientras los rayos de la luna iluminaban la noche, parecía que podían tocar las estrellas con las manos, y el deseo de ambos por descubrirse marcaron el principio que desencadenó una sucesión de besos y caricias que los llevaba a un delirio incontrolado.

De pronto el móvil sonó, lo miró y era el despertador, por fin había llegado la hora de irse; se levantó y recordó lo que había soñado; al momento recibió una llamada: ya salían y la estaban esperando.

En ese instante pensó: ¿vendrá él con nosotros?; al salir a la calle y ver el coche no pudo sentir mayor alegría al verlo, al subirse sus miradas se cruzaron e intercambiaron una ligera sonrisa; ante la mirada de él volvió a pensar: ¿habrá soñado él lo mismo que yo, compartiendo así el mismo deseo?.

Todavía quedaba todo el fin de semana por delante para descubrirlo, aunque lo que sí tenía claro es que iba a ser especial.


jueves, 9 de junio de 2011

Carpe Diem


En ocasiones, por no decir que constantemente lo hacemos así, nos pasamos todo el día acelerados de acá para allá, así un día, otro y otro, sucesivamente; sin pretenderlo siquiera, llega un instante en el que te das cuenta que ha pasado el tiempo y te preguntas: ¿qué he hecho en todo este periodo? Te sitúas cómodamente a reflexionar y pensar; contemplando toda una etapa vivida como si de una película se tratase, en ella suelen venir imágenes de diferentes situaciones, unas pesarosas y otras divertidas.

Pero casi siempre suelen faltar algunas muy importantes, las que no hemos vivido por ir siempre apresurados, no pararnos un momento a disfrutar de las cosas más sencillas que se nos presentan, porque no siempre las cosas urgentes son las más primordiales.


Un paseo por los alrededores del castillo Bury Al-Hamma
Mayo 2011

Las prisas, como suelen decir por aquí, no son buenas ni para trillar; hay quien no se para a disfrutar de esas cosas tan sencillas que te ofrece la vida; por mencionar un ejemplo: yo nunca había visto un amanecer, aunque un día me levante más temprano y vi lo que tanto ansiaba, me detuve por un momento a sentir el calor que éste te da mezclado con el viento fresco de la mañana y pensé que estaba siendo un regalo poder admirarlo y disfrutarlo (no era el momento de detenerme a ello tenía muchísima prisa) pero pensé: si he tenido tiempo de todo porqué no pararme un instante a disfrutar de ello así que las prisas las dejé para luego más tarde.


Seguro que para muchos el ejemplo expuesto es una tontería pero… lo que me paré a disfrutar es algo tan sencillo, que seguro estoy en lo cierto que muchos no se han parado a disfrutarlo. Existen cosas asequibles de las que todos podemos disfrutar: un amanecer, un atardecer, una tranquila conversación, la soledad también porqué no, la lectura de un libro, un tranquilo paseo, una canción…

Hay algo que es muy urgente en la vida y que muchos no hacen caso: ser un poco más persona, más humano, dejar a un lado los resentimientos, los malos rollos, los reproches…

Hay una frase de Cicerón que dice: No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida.





domingo, 5 de junio de 2011

Su última llamada

Tras finalizar de conversar se levantó a tomar un vaso de agua; a continuación se volvió a acomodar en aquél gastado sillón y tras un breve momento se dispuso a coger una vez más el teléfono, ejecutando lo que para ella era su última llamada. Ansiaba hacerlo, aun así al igual que le ocurrió cuando llamó a sus otros amigos, estaba sobrecogída. Por fin descolgó y marcó, esperó hasta que se agotaron todos los tonos de aquella llamada y en el momento que pensó que ya nadie contestaría, una voz proveniente del otro lado respondió.

En ese preciso instante quedó paralizada sin saber de qué modo iba a manifestar todo lo que tenía que expresar, ya lo había hecho con todos los demás pero no terminaba de acomodarse a esa situación; respiró profundamente y dijo: hola quedamos en que te llamaría si necesitaba algo, ¡no digas nada déjame hablar y luego respondes! al decir eso se díó cuenta que era el contestador por lo que se quedó más relajada; hoy ha llegado ese día.

Te explico muy brevemente: ayer tuve una cita con el doctor, fui a recoger unos resultados, te preguntarás ¿de qué?; indudablemente no lo sabrás porque llevamos demasiado tiempo sin vernos además lo he soportado todo sola, aunque ya no lo puedo ocultar más; me han diagnosticado una pequeña enfermedad, la verdad es que no tiene excesiva importancia es más el trastorno que supone la recuperación que la propia enfermedad.

Mi contratiempo lo veía venir desde hace mucho tiempo, de hecho sabes que en varias ocasiones te he manifestado el desconsuelo que a veces sentía; las cosas se fueron agravando y el dolor se iba haciendo más intenso a cada momento, hasta que ha llegado el día en que se ha tornado inaguantable.

Me lo han explicado todo muy bien, en primer lugar tengo que hacerme una serie de pruebas más, de ese modo verán el alcance que tiene, aunque dicen que me las hacen rápidamente; a continuación una sencilla operación, no obstante son algunas horas de quirófano pero como estaré dormida ni me enteraré; lo peor según ellos viene después, los tratamientos.

Hizo una breve pausa para tomar aire, de sus ojos comenzaron a brotar una lágrimas que recorrieron sus pálidas mejillas, continuándo: dice el doctor que soy muy fuerte y que lo aguantaré todo, veremos a ver si es cierto, ya que cada vez me encuentro más floja.

Sinceramente me da más pavor entrar al quirófano que los dichosos tratamientos, jamás y lo sabes, he entrado a uno; imagino que todo saldrá bien pero aun así me da mucho respeto. Como ves sigo igual, me lío a hablar y no paro, tú mientras tanto ahí calladito, como te iba diciendo hoy es el día que necesito algo de ti y ese es el motivo de mi llamada, me gustaría que el día de la operación estuvieras presente, quisiera verte por última vez antes de marcharme, estoy llamando a todos mis amigos e imagino que vendrán, espero que todos estéis en ese momento tan especial para mí, más que nada porque podría ser el último.

Hubiera deseado que nos reuniéramos todos un día de éstos, pero me ha dicho el doctor que tiene mañana un quirófano libre y me harán las pruebas justo antes de la operación ¡no sé yo tantas prisas! pareciera que tienen ganas de perderme de vista; por lo tanto no da tiempo a reunirnos.

Ya he terminado de hablar, has sido el último que he llamado pero no por eso eres el menos importante para mí; deseo que escuches este mensaje antes de mañana y que por supuesto estés junto a mí minutos antes de irme. Después cuando todo esto termine espero que nos reunamos tranquilamente, confio en que todo salga perfecto y estar presente en vuestra próxima fiesta con las mismas ganas de siempre compartiendo esos momentos imborrables que nunca podré olvidar.

miércoles, 1 de junio de 2011

De cara a la vida

Al cerrar los ojos siempre me aborda el mismo pensamiento, no consigo despojarlo de mi cabeza; a cada instante regresa a mí la misma imagen: mis dedos en su garganta buscando su pulso, en principio agitado, de repente se torna débil, muy débil, únicamente bastaron dos suspiros, nada más que dos soplos para que en un breve momento dejara de percibirlo; dos suspiros nada más para finalizar todo el padecimiento... para renunciar al cuerpo, ya inmóvil.

No lloré, ni me alteré en ese preciso instante; lo afronté de la manera quizá más inesperada para mí. Rápidamente llamé y les dije: ¡Ya! ¿No respira o soy yo que no encuentro el pulso? Se abalanzó sobre él y ahí fue donde me di cuenta que ahora la muerte no había pasado de soslayo, sino que por el contrario, había llegado para quedarse. Tanto tiempo aguardando ese momento y cuando llega pareciera que no lo esperabas. Unas lágrimas brotaron de mis ojos, ya cansados.

Los minutos que precedieron los recuerdo como si no fuese conmigo, es algo que nunca imaginé que yo pudiera hacer, pero la situación así lo requirió y aunque soy débil para ciertas cosas las saqué de donde jamás pensé que las podría coger.

Nunca podré olvidar esa imagen, jamás la podré borrar de mi memoria; ver marchar a alguien fue muy duro para mí, lo que vino a continuación también; pienso en lo tortuosa que a veces es nuestra existencia y que mañana me puede tocar a mí pero aun así hay que darle la cara a la vida y mirar al frente, nunca hacía atrás a no ser claro está, que sea sólo para coger impulso y aprender de nuestros errores; apreciando lo que tenemos aun cuando lo que atesoramos sea poco para el resto, pero de un gran valor para nosotros. Él siempre dio cara a la vida.

La vida entera del hombre no es otra cosa que un camino hacia la muerte.
Hominis tota vita nihil aliud quam ad mortem iter est.
Lucio Anneo Séneca