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miércoles, 23 de noviembre de 2016

En el recuerdo




Como bien dice Jose en su presentación "el recuerdo de lo amado, de lo querido... cuando se pierde, queda tan impreso en nuestro corazón que jamás lo olvidamos". Comparto este micro-relato, Siempre conmigo, en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa La Voz silenciosa. Gracias Jose.






miércoles, 16 de noviembre de 2016

Siempre conmigo

"Y sin nada más que decir me despido hasta otra..." no sé porqué en este mismo momento me vino esa frase a la cabeza y el instante en que ella siempre la decía. Sentadas junto a su mesa camilla, refugiadas en invierno, al calor del brasero de picón mientras una leve sonrisa, que jamás olvidaré, afloraba en su rostro que dejaba ver el paso de los años e iluminaba sus bonitos ojos. Creo que, por su sonrisa, era conocedora de la simpatía que me provocaba esa despedida. Ahora parece que la veo, sentada junto a mí, mirándome fijamente, como siempre hacía. Y en el silencio de sus palabras me dice tantas cosas que no puedo evitar dejar escapar una pequeña lágrima que ella seca dulcemente con la yema de sus dedos y parece que siento su caricia, el tacto de su piel, la ternura con que lo hace... su sonrisa siempre la llevaré conmigo. Ella siempre está conmigo. Los seres que queremos nunca terminan de partir mientras sigan en nuestros recuerdos y estén vivos en nuestro corazón.

viernes, 27 de marzo de 2015

Infinitos recuerdos

Es increíble como un aroma puede atraer infinitos de recuerdos. Éste olor del que hablo en mi relato no lo podría describir; es el aroma de una comida que cada vez que ella la cocinaba inundaba la casa de él y que a pesar de hacer más de veinte años que no está aquí, con nosotros, hay instantes que lo percibo. Con su receta he intentado conseguirlo y no lo he logrado ni en sabor ni en olor. Jamás he vuelto a probar una comida así. Para  mi resulta asombroso que me llegue tan intensamente y no me valdría la escusa de que alguien puede estar cocinando porque aparece en cualquier momento, lugar y hora. Hoy quiero compartir éste relato "Un olor especial" en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa de "La voz silenciosa". Gracias José por tu bienvenida. 



martes, 24 de marzo de 2015

Un olor especial

No sé si, quizá, sea porque hay momentos en los que estoy más sensible. Instantes en los que los sentimientos están más a flor de piel y que, posiblemente, no sea capaz de expresar lo que siento o, simplemente no pueda a ojos de los demás. Momentos en los que sólo se necesita de una palabra, un gesto... pero mientras caminaba rápidamente, observé de pasada a una señora que me recordó a ella y, al llegar a casa un aroma llegó a mi... me he detenido por un momento y he aspirado hondo, muy hondo para percibirlo más intensamente si cabe y sí, era el mismo. Ese olor tan especial que no podría describir y que, a pesar de los años, jamás podré olvidar y que llega a mi, siempre, en los momentos que, posiblemente, más necesito de su presencia. Por extraño que parezca cuando percibo ese olor mis recuerdos se llenan de ella y revivo instantes que estaban guardados en lo más profundo de mi, detalles que por pequeños que parezcan deben de ser importantes cuando vuelven a florecer. Me sonrío mientras escribo estas letras porque recuerdo cuando, desde pequeña, iba a su casa para escribir esas extensas cartas que ella me dictaba y que jamás olvidaré, siempre comenzaba igual: "Querido hermano, espero que a la llegada de ésta te encuentres bien...." y siempre finalizaban de igual modo: "...y sin nada más que decirte se despide de ti, tu hermana que te quiere y nunca te olvida..." claro que no me olvidaba jamás poner el lugar y la fecha; entre el saludo y la despedida siempre había por medio un par de hojas de las que se vendían junto al sobre y que eran de una raya, me gusta escribir en hojas así quizá sea por ese recuerdo. Ella, es como si la estuviera viendo ahora mismo sentada junto a la puerta dictándome cada palabra, cada sentimiento... contaba cómo se encontraba y cómo estábamos todos, es como si la viera mirarme y sonreírme mientras escribía y con esa media sonrisa me pregunta si se le ha pasado algo por contar. Qué alegría le daba cuando días después recibía respuesta a su carta y yo se la leía sentada en el tranco de la puerta mientras ella escuchaba atentamente cada palabra mía. Todo se llena de recuerdos que me hacen sonreír porque los otros, los que hacen que los ojos se enrasen en lágrimas intento apartarlos en cuanto comienzan a llegar. Quizá, en esos momentos, cuando estoy entristecida por cualquier motivo y no tengo una palabra, ni un gesto, ni un abrazo... es cuando ese aroma, por tonto que parezca es como si alguien desde ese otro lugar estuviera a mi lado, envuelve mi cuerpo en un fuerte y cálido abrazo.

jueves, 12 de febrero de 2015

Quince años


Nacimos casi juntos, yo un poco antes, nos criamos unidos... peleamos desde niños hasta que nos hicimos mayores pero siempre nos entendimos. Tú y yo. Los dos. Te tengo presente en muchos de los momentos acontecidos en mi vida, muy presente... Tengo miles de recuerdos, tantos que no terminaría jamás de contarlos. Basta con cerrar un instante los ojos para ver tu sonrisa, escuchar tu voz, tus gestos, tus bromas, tus travesuras... Recuerdo ese día: 12 de febrero del 2000, las diez de la mañana aproximadamente cuando sonó el teléfono para informar de tu trágica partida. No lo creía en ese momento y, hoy, 15 años después continuo sin creerlo. No puedo evitar sonreír cuando evoco instantes a tu lado. Cuando eramos niños era una trastada tras otra, Cuando crecimos... seguíamos igual. Así, a voz de pronto, recuerdo una de las jugadas que realizamos cuando aún eramos pequeños, o no tan peques ya. Me sonrió porque parece que lo estoy viendo, Seguro que también lo recuerdas. "¡Solos por ahí abajo qué no se os ocurra iros y más al castillo! ¡¡¡como hagáis que vaya a buscaros¡¡¡"; ¡Nooo, nooo, nosotros estamos por aquí jugando en la lonja de las monjas!. Nos miramos y sin decir nada agarramos calle abajo, ya a medio camino dijimos: "¡que no quieren castillo ahora que está el cine! ¿quién se va a enterar?". Llegamos y en la misma puerta del castillo un cigarro casi entero de cualquiera que antes de entrar, no sé por qué ya que allí se podía fumar, lo había tirado y tú, sin pensarlo, lo agarraste y me dices: "¡qué, nos echamos unas caladas!" ni tiempo dio a que te llevaras el cigarro a la boca, ni a mi responder. Sentí como mi mano ardía a la vez que una voz decía: "lo primero que digo, lo primero que hacéis". Tu madre nos pilló. Vaya regañón que nos cayó pero no fue mucho con lo que podía haber sido si en vez de utilizar mi mano como cenicero para apagar el cigarro sigues con él en la mano, o lo tiras y lo ve. Quince años ya sin tu presencia física porque estar sé que estás, al menos, en mi recuerdo.

viernes, 23 de enero de 2015

Dulce sensación

Los recuerdos son eso, recuerdos. Alguien me dijo una vez, más o menos, que no podemos recordar todo lo vivido porque si así fuese nos volveríamos locos. Hay quien, a veces, recuerda todo con tanta exactitud que sí, es cierto, parece como si se fuese a volver loco y es que, en ocasiones, basta con cerrar un instante los ojos para que todo aquello que parecía olvidado vuelva a la memoria. "Este relato me ha dejado al leerlo una dulce sensación, muy dulce, muy tierna..." así presenta José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa mi relato De entre la niebla. Decir que al escribirlo, o más bien al leerlo después de hacerlo a mí me dejó igualmente una dulce sensación. Lo comparto.




miércoles, 21 de enero de 2015

De entre la niebla


Aunque a mucha gente le parecía macabro era algo que le gustaba hacer. Visitar el cementerio y pasear entre las tumbas. Mirar los nombres y la fecha que en cada una de ellas estaba inscrita. Pensaba que detrás de cada una había una historia. Miles de historias vividas. Tumbas abandonadas y, posiblemente, historias olvidadas por aquellos que algún día estuvieron a su lado o, quizá también, ya no tendrían a nadie que, de vez en cuando, fuese allí a ponerle una flor, sentarse a su lado... Mientras paseaba llegó hasta la tumba que, cada vez que iba, siempre visitaba. Se sentó a los pies de ella y pasaba sus manos acariciándola mientras leía el nombre que tenía grabado: María. Un suspiró escapó desde lo más profundo de ella mientras una lágrima recorría ligera por sus mejillas. Su memoria se llenó de recuerdos. Ella era una niña cuando visitaba a María y aún parecía verla sentada al calor del brasero de picón que removía rápidamente al escuchar el chirriar de la puerta y su voz preguntando si estaba. En seguida, al llegar al salón, María le preparaba una silla para que se sentará a su lado y con su leve sonrisa y su mirada a veces triste le daba un beso en sus heladas mejillas "siéntate aquí anda a ver dónde vas con el frío que hace" le decía señalando para que se sentara a su lado mientras la tapaba con las senagüillas. Le parecía escuchar su voz cuando se dirigía a ella. Por su memoria pasó todos los recuerdos vividos junto a María sus risas, sus conversaciones, le llegaba el aroma de sus comidas, sus regaños... e incluso aún queriendo olvidar sus últimos años de vida, los más duros, éstos, los tenía presente y aún recordaba, a pesar de tantos años, cómo se enteró de su marcha. Continuaba sentada sobre la tumba y cerró los ojos en la claridad de aquél cementerio y le llegó la imagen de María cuando parecía dormir dentro de aquél ataúd, con su leve sonrisa que, sin embargo, reflejaba todo lo que había sufrido en el último año. Parecía dormir plácidamente. Y se veía a ella allí apoyada en el viejo marco de madera de la puerta de la habitación mientras observaba el cuerpo inerte de María esperando, quizá, ver algún resquicio de respiración, esperaba que abriera sus ojos, escucharla... sin poder controlar su llanto y deseando con todas sus fuerzas que aquello no estuviese sucediendo.


Abrió los ojos y de repente observó que una espesa niebla se había levantado. No había nadie, o al menos nadie que respirara porque en mitad de aquel lugar sintió que alguien la observaba. Volvió su rostro hacia la tumba y acarició el mármol helado, dibujo con sus dedos la fecha grabada en la que dio su último aliento: 19 de agosto de 1993. Pensó entonces en los 22 años que llevaba sin ella y en lo mucho que le hubiera gustado verla crecer. Volvió a dibujar con sus dedos temblorosos la silueta de su nombre y lo pronuncio en voz alta: "Ay María, mira parece que salen para disfrutar del día". Y tras dejar escapar otro hondo suspiro se levantó silenciosamente y se marchó introduciéndose en la espesa niebla. 



viernes, 2 de enero de 2015

Brindis tardío

Antes de la "cena"

Esperemos que el dicho de: "lo que mal empieza bien acaba" sea cierto. Las doce uvas corriendo y a penas un corto brindis. Pero en fin... siempre habrá un buen momento por el que brindar pues no sólo se tiene que hacer todas esas peticiones por navidad. Eso sí, en todo momento, hubo un recuerdo por aquellos que esa noche no estuvieron a mi lado y que, por supuesto, me hubiera gustado que así hubiera sido. Sin embargo, ahora, en la tranquilidad de la noche hago una excepción y alzo mi copa para brindar por todos aquellos que han estado a mi lado, los que me ayudan en los malos momentos, me escuchan, los que me aguantan, por todos aquellos a los que quiero... y porque sus deseos y los míos se cumplan. Gracias siempre. 



Después de la "cena"

martes, 30 de diciembre de 2014

Feliz año


A lo largo de este año que finaliza seguro que todos hemos tenido nuevas experiencias, buenas o malas, pero que han ayudado a enriquecer nuestras vidas. Porque pienso que todo nos hace crecer como personas y que tanto de lo bueno como de lo malo se aprende. No voy a volver a repetir lo mismo que en años anteriores; todo aquello sobre la navidad, etc... Sólo deseo que en medio de todas las lágrimas que se puedan derramar surjan esas risas que, por un momento, hacen olvidar los malos momentos. No puedo evitar sonreír cuando a mi memoria llegan algunos recuerdos. La pintura no es lo mio pero me animé a hacerlo y... madre de Dios lo que pudo salir de ahí, sin embargo, hubo quien me lanzó una buena crítica (pobre como me quería animar a seguir con el pincel). La música no es lo mio pero cuando lancé mi primer tema a la radio (las críticas igual fueron buenas), no obstante, pienso que con tres temas para romper los oídos y hacer llover basta. He viajado, no mucho, pero ese poco, lo he disfrutado al máximo y nadie sabe cuánto. He visto el mar... en fin.. que este año se han cumplido algunos de los deseos que tenía y espero que para el próximo que estamos a punto de comenzar se terminen de cumplir. Al igual deseo que todos vuestros sueños se hagan realidad. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El sol, la lluvia...

El verano es esa época del año en que parece que se disfruta más el día a día. Éstos son más largos y puedes salir a pasear tranquilamente, sentarte en cualquier lugar a charlar o simplemente a descansar. A veces, aunque la piscina no es algo que me entusiasme, ir un día o dos para "relajarme" no está nada mal, siempre es bueno elegir el día en que irá poca gente y, en esa ocasión acertamos. Sin embargo, ahora que llega el frío, con lo friolera que soy, echo de menos ese sol abrasador que quemaba mi piel.


El invierno es más triste, provoca melancolía... hace frío, llueve... aunque me gustan esos días de lluvia intensa en los que puedes ver a través del cristal como el agua cae y apreciar el frío que hace en el exterior mientras cobijada en el calor disfrutas de la lectura de un buen libro, o escribes, o simplemente te dejas llevar por los recuerdos. Y, por qué no, pasear bajo la lluvia.








Aunque pienso que cada estación del año tiene su encanto y siempre hay un buen momento para recordar, echar de menos, leer, escribir... disfrutar. Y da igual la estación en la que estemos para que así sea.













martes, 28 de octubre de 2014

Con los más pequeños

Hoy he estado con los niños de infantil del colegio. Me comentó mi hermana si podría ir a explicar a los peques de 5 años cómo surge la tradicional fiesta de los Santos en Baños. Una mañana entretenida con ellos. Ellos me han escuchado a mi y, por supuesto, yo he escuchado las aventuras de éstos peques en lo que para ellos son los santos.

Ellos me escuchan
Atentos escuchaban las historias que les he contado y mis respuestas a sus preguntas, que no eran pocas. Algunos con cara de sorpresa por lo que escuchan.

Yo les escucho







Los niños rebaten cualquier cosa que les dices. Siempre suelen decir: "¡No, porque yo....! y lo malo no es que lo diga uno sino cuando son todos a la vez.

Y no queda otra que reírte con ellos

Con todo el grupo



En fin... como he dicho anteriormente una mañana entretenida. Un niño nunca deja de sorprender y, creo, que todos deberíamos de conservar dentro de nosotros un poco de ese niño que fuimos. Yo, a veces, creo que guardo demasiado de esa niña que fui...







Diploma hecho por mi sobrino en el colegio para mi.

lunes, 20 de octubre de 2014

Calidez

Dejar plasmado lo que en un instante pude sentir y que, a la vez, otras personas te digan que han percibido ese calor, la paz y la tranquilidad... quizá, en cierto modo haber transmitido un sentimiento, me puede llegar a emocionar. ¿Exagerada? sí, posiblemente. Pero también es cierto que hay momentos en los que tal vez cualquier palabra te anima. La calidez en la que, a veces, recibes  un comentario a mi, al menos, me arranca una sonrisa.

Gracias, como siempre, a José Francisco Díaz-Salado por leer mi comentario en su programa La Voz Silenciosa.  






viernes, 17 de octubre de 2014

El sol


Los rayos del sol bañaban mi cuerpo entre tanto disfrutaba de tan majestuosa puesta de sol en un paraje, casi desconocido para mi. Me sentí como una pequeña mota de polvo o, una resbaladiza gota de agua o, quizá, como uno de esos rayos que se desvanece cuando el sol se pierde en el inmeso cielo... El suave viento mecía las hojas de las ramas, diferentes aromas inundaban  el lugar y el sol, mientras brindaba sus últimos rayos, se perdía tras los montes ajeno a que en algún rincón de aquél lugar, alguien, se hallaba cautivada por la belleza del momento en el más absoluto silencio de ese atardecer. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Y nació... Andrea


Ana Belén




Una chica preciosa. Siempre digo lo guapa que es; la sonrisa tan bonita que tiene y sus ojazos, así como otros muchos atributos. Después de pasar un embarazo estupendo, por fin, ha llegado el esperado nacimiento de su niña Andrea. Enhorabuena y muchas felicidades. 












Andrea. Instantes después de nacer.

Se ha hecho de rogar hasta el último momento y después de un pequeño susto, ya casi olvidado, le pudimos ver su carita a las dos de la mañana y, aunque hasta casi las cuatro de la madrugada no pudimos ver a la linda mamá, suspiramos de tranquilidad al comprobar que ella también estaba bien. Noche de lágrimas y sonrisas. Sensaciones dispares.

A la espera de ver a la mamá.



Esta mañana con apenas horas de vida.

miércoles, 23 de abril de 2014

En mi pequeño rincón

Hoy, al acceder a mi blog, he pensado que éste es un insignificante lugar en el que expreso, escribo... y publico casi todo lo que en un momento dado aflora desde lo más profundo de mi. Mi blog, interesante para algunos e indiferente para otros muchos y a pesar de pensar en algún momento dejar de escribir en él, es mi pequeño rincón que, porque no decirlo, me sirve para en cualquier instante exteriorizar aquello que siento, mis reflexiones... y mis relatos modestamente. Algunas veces he pensado que, igual que mi blog, soy una minúscula mota de polvo dentro de éste mundo; miro las estrellas, las nubes, el sol, la luna... en ocasiones observo a mi alrededor el deambular de la gente de un lado hacia otro con sus conversaciones, sus risas... cada cual ocupado con sus tareas y me siento así, pequeña e indiferente, en medio de toda esa inmensidad. Mas pienso que soy una parte de todo aquello, una pieza más de todo aquél barullo, del silencio, del cielo, de la tierra... un minúsculo fragmento de esa inmensidad al igual que, mi pequeño rincón, mi blog, lo es de la red.

La vida está compuesta de insignificancias; el año de instantes y las montañas de granos de arena. Por lo tanto no subestimes nada, por pequeño que te parezca. Lin Yutang

miércoles, 2 de abril de 2014

Tan, tan...

Me sonrío por fuera y río a carcajadas por dentro, me sonrojo y me llego a avergonzar un poco cuando entre risas y algo de cachondeo me retan a escribir un relato. "Es que eres tan, tan"... y no es que sea "tan, tan" si no que, a veces, me da cierto reparo. ¿Que qué tiene de especial dicho relato? Me han incitado para escribir un relato sensual y erótico. "No sé si sabré" respondo mientras sonrío "o por lo menos no sé si lo haría tan sutil" termino diciendo. Así que, como prueba, voy a intentar escribir uno, lo más delicado posible. Veremos.



jueves, 20 de marzo de 2014

Miradas

Dicen que los ojos son el espejo del alma. Soy de las que opinan que las palabras, a veces, pueden esconder o camuflar una verdad, sin embargo, una mirada siempre nos delata ya que es como una ventana a nuestro interior. Una mirada nunca engaña y, además de mostrar sentimientos y nuestro estado de ánimo, dice cómo somos realmente. A mi, particularmente, cuando mantengo una conversación cara a cara me gusta mirar y que me miren a los ojos. Hay miradas inocentes, tímidas, de rencor, profundas, tristes, perdidas, de deseo, alegres, ausentes, cómplices, que dan miedo... siempre observo los ojos de la persona ya sea físicamente, en foto... o por lo menos lo intento; me gustan los ojos porque ellos expresan lo que, en ese momento, puedas callar aunque no quieras desvelarlo. He escogido la mirada de unas amigas, mi hermana y la mía. No viene al caso comenzar a profundizar pero... observando cada una de ellas me he dado cuenta y he confirmado que es cierto que vale más una mirada que mil palabras y que ésta es un reflejo de lo que tenemos en el interior aunque, en ocasiones, no queramos sacarlo. Bueno se me supone de mal gusto describir mi mirada puesto que considero que no soy yo quien debe de hacerlo.

Unos ojos preciosos los de Ana Belén

Mirada observadora la de Isa






Atenta la de Naty






Dulce y, a la vez, con carácter la de mi hermana


Cansada la de Isa


Expresiva la de Raquel
Perdida

Distraída y pensativa


miércoles, 12 de marzo de 2014

Una conversación

"Recuerdos. Entrada en una dulce sensación tras una simple conversación". En ésta ocasión así comienza José Francisco Díaz-Salado (La Voz) en su programa La Voz silenciosa mi relato, "Al cerrar los ojos". 


lunes, 10 de marzo de 2014

Al cerrar los ojos

Terraza de casa de mi madre
Una conversación, por simple que ésta sea, trae mil y un recuerdo... recuerdos que se rescatan de la memoria y que ya creías perdidos pero que aún, con el paso del tiempo, siguen ahí ocupando un trocito de ella y permanecen en el corazón. No hace mucho me preguntaron sobre las fotos de un patio resplandeciente de plantas... y de ahí, de esa pregunta, en ese mismo instante surgieron recuerdos pero cuando me quedé a solas cerré los ojos y, como en muchas ocasiones, me llegaron mil visiones, conversaciones...



Una de las imágenes que atraje fue mi terraza cuando estaba rebosante de plantas, realmente impresionaba verla de lo bonita que estaba; entre todas esas plantas había una que resaltaba tanto por su valor sentimental, pertenecía a mi abuela que con todo su "dolor" ya que era una maniática de las macetas me la regaló, como por su belleza. Recuerdo a mi abuela sentada en la puerta de su casa y tras saludarla con un beso, a pesar de los años, siempre me preguntaba lo mismo: ¿Cómo está mi hortensia?; Ay si la vieras, mejor que no la veas !!!porque te la querrás llevar¡¡¡ y ella con una sonrisa demostraba su felicidad al pensar que su maceta estaba bien y en buenas manos.

Poco a poco las plantas fueron desapareciendo; se iban secando lentamente con el paso de los meses y creo que no duraron más de un verano. Pero mi abuela continuaba diariamente con su misma pregunta y yo le seguía dando la misma respuesta: Ay si la vieras, mejor que no la veas porque te la querrás llevar. Si ella hubiese sabido que de aquella preciosa hortensia sólo quedó el tiesto... Pues recuerdo su genio, era una mujer arisca y tenía un carácter muy fuerte, pero me quedo con su sonrisa. Rememoro con dolor sus últimos meses y me llega con transparencia, por increíble que ello sea, muchos de los momentos vividos en ese periodo pese al tiempo transcurrido.

No entiendo porqué las plantas se marchitaron con tanta rapidez pues yo sólo hacía lo que me dijeron: riégalas, cuídalas y háblales. A todas les hacía lo mismo regarlas y cuidarlas. ¿Porqué se secarán todas mis plantas? Admito que soy la única de toda la familia que no tiene "mano" para ellas y eso que pongo todo mi empeño en cuidarlas. Y recuerdo ese dicho que hay por aquí de "cállate ya que aburres hasta a las plantas" quizá fuese eso, que las aburrí. 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Siempre en el recuerdo


Un nudo en mi garganta evita que las palabras y los sentimientos que se agolpan en mi corazón salgan a la luz. Los recuerdos se amontonan en mi cabeza, son muchos. Sonrisas, conversaciones, juegos, lágrimas... Hay una frase de Isabel Allende que me gustó "la muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo". Siempre os recuerdo. Han pasado catorce años pero, aún así, basta cerrar los ojos un instante para revivir el día de tu marcha minuto a minuto. Se quedó ahí, grabado, desde el minuto uno. Y trece años después, ese mismo día, queda igualmente en la memoria. El valor de las personas no está en lo que tienen, ni en el espacio que ocupa sino en el vacío que dejan cuando se marchan aún cuando sus vidas hayan sido cortas.

El sol que quiere salir en un día nublado

Una nube blanca en el cielo azul















La luna asomando tímidamente
Un atardecer en todo su esplendor