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jueves, 13 de septiembre de 2018

La llamada

Andaba distraída, como siempre en lo suyo, cuando sonó el teléfono y lo cogió rápidamente. Le costaba reconocer la voz que, desde el otro lado del aparato alcanzaba a escuchar. Una voz que notaba temblorosa y que, entre sollozos y lamentos, intentaba comunicarle algo que no lograba entender pero presentía que no era nada bueno. Nada más logró escuchar "ha tenido un accidente y se ha matado, ha sido en el acto". ¿Cómo? preguntó estupefacta pues jamás pensó que podría recibir una noticia así, ¿quién? preguntó totalmente desconcertada para que volviese a repetir el nombre que no alcanzó a reconocer. Soltó el teléfono y con un grito desgarrador que se escuchó en todos los rincones  de la vivienda acudieron todos pero ya no podía repetir las palabras, no podía. Han pasado dieciocho años de aquella llamada pero hoy, continúa retumbando en su interior aquella voz temblorosa, la peor noticia que podía recibir una hermosa mañana de invierno, aquél sábado que quedó grabado para la eternidad.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

En el recuerdo




Como bien dice Jose en su presentación "el recuerdo de lo amado, de lo querido... cuando se pierde, queda tan impreso en nuestro corazón que jamás lo olvidamos". Comparto este micro-relato, Siempre conmigo, en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa La Voz silenciosa. Gracias Jose.






miércoles, 16 de noviembre de 2016

Siempre conmigo

"Y sin nada más que decir me despido hasta otra..." no sé porqué en este mismo momento me vino esa frase a la cabeza y el instante en que ella siempre la decía. Sentadas junto a su mesa camilla, refugiadas en invierno, al calor del brasero de picón mientras una leve sonrisa, que jamás olvidaré, afloraba en su rostro que dejaba ver el paso de los años e iluminaba sus bonitos ojos. Creo que, por su sonrisa, era conocedora de la simpatía que me provocaba esa despedida. Ahora parece que la veo, sentada junto a mí, mirándome fijamente, como siempre hacía. Y en el silencio de sus palabras me dice tantas cosas que no puedo evitar dejar escapar una pequeña lágrima que ella seca dulcemente con la yema de sus dedos y parece que siento su caricia, el tacto de su piel, la ternura con que lo hace... su sonrisa siempre la llevaré conmigo. Ella siempre está conmigo. Los seres que queremos nunca terminan de partir mientras sigan en nuestros recuerdos y estén vivos en nuestro corazón.

martes, 6 de octubre de 2015

Delicada paz

"Lo leo y tengo la sensación de flotar, de moverme por otra dimensión por otros mundos por otros espacios, emociona, subyuga y convierte en angustia una delicada paz". Así ha presentado el micro relato, Al viento, José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa. Siempre me da las gracias por dejar que lea mis relatos pero la agradecida soy yo por leerlos él, una gran voz.


domingo, 4 de octubre de 2015

Al viento

Dame tu mano, le dijo con un pequeño hilo de voz, y cuando la sostuvo entre las suyas la acarició suavemente. Pasaba la yema sus dedos lentamente por su piel mientras cerraba los ojos como si quisiera adivinar que expresaban las líneas que recorrían su palma. De repente, la soltó despacio mientras la miraba a los ojos y tras dedicarle una leve sonrisa, ella se lanzó al vacío. Su cuerpo se balanceaba como una pluma al viento. En ese breve instante multitud de recuerdos aparecieron y justo antes de llegar al final del camino una voz le susurró al oído: estaré abajo. Y su cuerpo quedó tendido boca arriba con sus brazos abiertos mirando el inmenso cielo mientras unas lágrimas se deprendían de sus ojos y una sonrisa quedaba dibujada en sus labios. 

viernes, 27 de marzo de 2015

Infinitos recuerdos

Es increíble como un aroma puede atraer infinitos de recuerdos. Éste olor del que hablo en mi relato no lo podría describir; es el aroma de una comida que cada vez que ella la cocinaba inundaba la casa de él y que a pesar de hacer más de veinte años que no está aquí, con nosotros, hay instantes que lo percibo. Con su receta he intentado conseguirlo y no lo he logrado ni en sabor ni en olor. Jamás he vuelto a probar una comida así. Para  mi resulta asombroso que me llegue tan intensamente y no me valdría la escusa de que alguien puede estar cocinando porque aparece en cualquier momento, lugar y hora. Hoy quiero compartir éste relato "Un olor especial" en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa de "La voz silenciosa". Gracias José por tu bienvenida. 



martes, 10 de marzo de 2015

Transmisión de pensamientos

Como dice José, en su entrada de presentación a éste micro relato, sí podría ser que seamos muchos quienes nos sintamos pequeñas mota de polvo. Quiero compartir dicho micro relato "pequeña mota de polvo" leído en el programa La voz silenciosa por José Francisco Díaz-Salado.



domingo, 8 de marzo de 2015

Pequeña mota de polvo

Y alzar la vista al inmenso cielo se sintió una pequeña mota de polvo. Alguien sin importancia que pasaba inadvertida sin nada interesante que ofrecer y que merodeaba cada día por el mundo. Posiblemente, cometía errores, muchos. Suponía que igual tendría algunos aciertos. Alguien que cuando se equivocaba sabía pedir disculpas, quizá, a veces tarde y otras, tal vez no las pedía porque ni si quiera se daba cuenta del error. Tal vez también sean muchas las ocasiones en que esperaba esa disculpa por parte de los demás, o unas palabras que le confortaran y le hicieran sentir bien y nunca llegaban. Alguien a quien las lágrimas se le escapaban con tanta facilidad que, a veces, tenía que ausentarse con cualquier escusa para que no la vieran llorar. Alguien que en las noches, cuando estaba sola, cuando nadie la observaba, cuando el mundo dormía y ella aún continuaba vagando por la noche se desahogaba y limpiaba el alma con esas lágrimas que, a veces, le ardían en sus mejillas pero que dejaba correr libres. Alguien que, a pesar de su sonrisa casi siempre dibujada en su rostro, en su interior albergaba la tristeza. Alguien que, en algún momento, seguía sintiendo que era esa pequeña mota de polvo.

martes, 10 de febrero de 2015

Amén

Cuando una persona muere no se lleva nada material, ya que, nacemos sin nada y nos vamos igual que hemos venido. Soló nos llevamos las historias vividas, lo que hemos compartido... "Un momento, tan sólo un momento y todo aparece a la vista. Tantos años vividos en una fracción de segundos, somos tan poco en el universo". Así presenta el micro relato El final José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa. Lo comparto.


domingo, 8 de febrero de 2015

El final

Paseaba por un camino largo, largo, largo... no le veía el fin. Ya casi agotada, allá a lo lejos, parecía distinguir unos arboles pequeños pero que, conforme iba avanzando, éstos se iban haciendo más y más grandes. Por fin vio una brillante luz que parecía ser el presagio del final del camino, y al fin llegó. Había unos grandes muros de piedra calada y los arboles que parecían pequeños eran grandes, muy grandes, tan grandes que daban cobijo a las tumbas que allí había. Ese era el final del camino. Miró sus manos vacías y echó la vista atrás y entonces se dio cuenta que sólo llevaba consigo las experiencias que había vivido.

sábado, 31 de enero de 2015

En 99 palabras

"Uno de los retos más complicados para un escritor es cuando se le limita a un número determinado de palabras para componer un relato o micro relato, según la extensión claro, en este caso, el límite eran 99 palabras, poco para contar algo pero ahí está el resultado... Hamma lo consigue, o no". Así presenta José Francisco Díaz-Salado en su programa La voz silenciosa el micro relato escrito por mi "El camino". Yo no me considero escritor, para nada lo soy. ¿Lo consigo? no sé, creo que me falta mucho para conseguir contar algo en pocas palabras. Lo comparto.




jueves, 29 de enero de 2015

El camino


Estaba lo suficientemente oscuro como para no distinguir que había a su alrededor. Caminaba lenta y pausadamente pero, en un instante, comenzó a aligerar su paso pues tenía el presentimiento de que alguien la perseguía. De repente percibió el aliento de alguien resoplar en su nuca y fue entonces cuando se detuvo en seco. Notó como algo frío rasgaba su garganta. Su respiración era cada vez más agitada. Colocó su mano derecha sobre su garganta y advirtió como la sangre salía de ella. Cayó al suelo desplomada. Sus ojos, perdidos en el infinito, derramaron sus últimas lágrima.