Estaba lo suficientemente oscuro como para no distinguir que había a su alrededor. Caminaba lenta y pausadamente pero, en un instante, comenzó a aligerar su paso pues tenía el presentimiento de que alguien la perseguía. De repente percibió el aliento de alguien resoplar en su nuca y fue entonces cuando se detuvo en seco. Notó como algo frío rasgaba su garganta. Su respiración era cada vez más agitada. Colocó su mano derecha sobre su garganta y advirtió como la sangre salía de ella. Cayó al suelo desplomada. Sus ojos, perdidos en el infinito, derramaron sus últimas lágrima.
Un camino con el infortunio de llevarla a la muerte...
ResponderEliminarBesos
Así es María. Besos de vuelta para ti.
ResponderEliminarbuenísimo! yo te daba un primer lugar. besos
ResponderEliminarAy Masy... no soy tan buena como para estar entre las primeras, así que, la primera menos aún. Gracias. Besos para ti también.
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