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miércoles, 7 de octubre de 2015

Soneto XVII


No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres, 
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.


                                       Pablo Nerurda - Cien sonetos de amor (1959).


martes, 9 de junio de 2015

Como si fuéramos inmortales

Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir como si fuéramos inmortales
sabemos que los caballos y los perros tienen las patas sobre la tierra
pero no es descartable que en una noche buena se lancen a volar

sabemos que en una esquina no rosada aguarda el ultimátum de la envidia
pero en definitiva será el tiempo el que diga dónde es dónde y quién es quién

sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa buscando más triunfos
y que volveremos a ser inexorablemente derrotados vale decir que venceremos
sabemos que el odio viene lleno de imposturas
pero que las va a perder antes del diluvio o después de carnaval
sabemos que el hambre está desnuda desde hace siglos
pero también los saciados responderán por los hambrientos

sabemos que la melancolía es un resplandor y sólo eso
pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado
sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad
pero la bondad suele escaparse por los tejados
sabemos que los decididores deciden como locos o miserables
y que mañana o pasado alguien decidirá que no decidan

sintetizando/todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final 
pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales

                                                      Mario Benedetti-La vida, ese paréntesis.








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lunes, 13 de abril de 2015

De nuestros miedos

De nuestros miedos
nacen nuestros corajes
y en nuestras dudas
viven nuestras certezas.

Los sueños anuncian
otra realidad posible
y los delirios otra razón.

En los extravíos
nos esperan hallazgos,
porque es preciso perderse
para volver a encontrarse.


                                                      Eduardo Galeano. (De: El libro de los abrazos).
                                        




domingo, 29 de marzo de 2015

Me dueles

He encontrado éste poema, me ha gustado y lo quiero compartir.


Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame, 
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.

                                                                          Jaima Sabines










sábado, 8 de noviembre de 2014

Lluvia

La Lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

         Fragmento del poema "Lluvia" de Federico García Lorca

Un día de lluvia nos puede producir calma y ésta, a la vez, nos puede llevar a sentir cierta nostalgia y melancolía. En un día de lluvia se puede evocar recuerdos (desconozco el autor de esta cita: la lluvia atrapa los recuerdos, los hace nuestros hasta el fin. al verla caer no ves agua, sólo momentos que viviste y que quieres que vuelvan a ser), disfrutar de una buena lectura, escribir... Quiero compartir mi relato "El sonido de la lluvia" en la voz de José Francisco Díaz-Salado en su programa La Voz Silenciosa. Me ha fascinado escuchar el sonido de la lluvia y los truenos como efectos especiales mientras daba lectura al mismo. Como también me ha sorprendido la llamada de José para comunicarme que éste relato ha sido seleccionado para leerlo en la emisora FM de Valencia "Radio Manises". En fin... gracias, como siempre.


viernes, 14 de marzo de 2014

Balada del mal genio


Hay días en los que no se debería tener en cuenta lo que decimos porque son de esos que están indicados para pasarlos a solas y, de ese modo, evitar pagar nuestro mal genio con alguien bien porque estás enojado, irritado... o simplemente porque no has tenido un buen día. Días en los que no puedes contar con nadie para hablar y, quizá, sea lo mejor porque esos, esos son los días que más puedes errar al hacerlo. 


Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.

                                                        Mario Benedetti





lunes, 30 de enero de 2012

La Melancolía



El hombre coge en sueños la mano que le tiende
un ángel, casi un ángel. Toca su carne fría,
y hasta el fondo del alma. De rodillas, desciende.
El él. Es el que espera llevarnos cada día.

Es el dulce fantasma del corazón, el duende
de nuestras pobres almas, es la melancolía.
¡Es el son de los bosques donde el viento se extiende
hablándonos lo mismo que Dios nos hablaría!

Un ángel, casi un ángel. En nuestro pecho reza,
en nuestros ojos mira y en nuestra mano toca;
y todo es como niebla de una leve tristeza,

y todo es como un beso cerca de nuestra boca,
y todo es como un ángel cansado de belleza,
¡que lleva a sus espaldas este peso de roca!

Leopoldo Panero


No comprendo que puede llevar a un semejante a desprenderse de su vida de un plumazo. Leyendo este poema me ha venido a la cabeza que, quizá y sólo quizá, pudiera ser debido a la melancolía, la nostalgia... obtenida de los recuerdos de tiempos vividos o acaso, porqué no, en un momento de sensatez decide en un breve instante, no continuar prolongando la existencia en un mundo que, tal parece, se va deteriorando cada día más.

Bien es cierto que por un motivo u otro, o por el que fuere, habría que pensar en aquellos que día a día luchan a nuestro lado para que la realidad sea más soportable.


Cierro los ojos y veo a mi ángel; él me pide la mano y se la concedo. Me guía, me protege, me acompaña... mi ángel no tiene rostro o, al menos, nunca lo distingo, aunque quizá, sea que no quiero hacerlo. Probablemente esté en mis sueños, tal vez, está instalado perennemente en mi corazón, sin embargo creo, que a mi alrededor transitan muchos ángeles no celestiales que, asimismo me guían, me acompañan... están ahí y, confío en que tanto, ni uno ni otros me abandonen.


Por un momento me retengo cuestionándome: ¿Porqué este excelente poema me ha llevado a tan absurda reflexión? Y pienso que al igual que me pregunto las causas de porqué suceden ciertos hechos, y no siempre hallo la solución, tampoco entiendo el motivo de que este poema me haya llevado a este pensamiento, no obstante, creo que cuando damos lectura a algún texto, sea cual fuese éste, cada cual lo interpretamos de manera diferente dependiendo de múltiples factores, entre ellos, la imaginación.