lunes, 11 de marzo de 2013

Aprendiendo a olvidar

El tiempo transcurre y con él sus recuerdos se van difuminando. La memoria se va deteriorando lentamente; comienza con algo que apenas tiene importancia como una ropa mal tendida, un descuido a la hora de cocinar... los de su alrededor notan comportamientos extraños; quizá recuerda con más intensidad los hechos ocurridos hace más tiempo, olvidando lo más reciente; llega un momento que no reconoce a quienes tiene más cerca manifestando en algún instante rechazo hacia ellos y, de repente, olvida cómo sonreír e incluso caminar; va desaprendiendo todo aquello que desde niña fue adquiriendo para volver a ser eso, como una niña.

Pausadamente va abandonando  la lucha por recuperarse sintiendo apatía por la vida y sin tan siquiera darse cuenta del dolor que sienten aquellos que le rodean al verla así; poco a poco está aprendiendo a olvidar y, mientras tanto, éstos contemplan impotentes cómo el ser que más quieren y que tanto luchó para enseñarles unos valores ofreciendo toda su alegría y amor dando la fuerza necesaria hasta forjar lo que hoy en día son, se va deteriorando hasta suprimir de su mente su historia, su vida... a pasos agigantados la ven marchitarse igual que una flor. Y su sufrimiento es letal pues tan sólo les queda estar a su lado y, aunque ella no los reconozca, la cuidan, le hablan... exactamente igual que un día ella hizo.

Una amiga decía a su madre: "... echo de menos tus caricias, tu sonrisa, tus consejos de madre...por todo ello te recuerdo y mi corazón te añora madre. Te quiero con toda mi alma. Madre". Su madre aún vive pero no la reconoce, no recuerda nada de su vida... pero ella le habla como si tal cosa no ocurriera sabiendo que la tiene presente pero que en realidad está ausente.

Un periodista, Pedro Simón, declaró en una entrevista que "el alzheimer es una escalera de caracol que siempre va para abajo, en el proceso de deconstrucción del sujeto, en que todos acaban como niños inermes". 


viernes, 8 de marzo de 2013

Mi viaje a Madrid


En el autobús




Por la mañana bien temprano y sin apenas haber dormido la noche anterior preparo todo para salir de viaje. Ilusionada como una más de los niños que acompañaba eché el viaje contando los minutos que aún quedaban para llegar a mi destino. 





El día pintaba muy mal pues no cesaba de llover, sin embargo, tras consultar en tiempo real la situación fue un poco tranquilizadora las noticias pues nos comunicaba que había nubes y claros, y sin frío. 

Despeñaperros




Hace unos cuantos años, muchísimos, que no traspasaba la frontera de Despeñaperros así que iba pendiente de cada detalle.









Uno de esos detalles fue éstas olivas, se ven borrosas porque la fotografía fue tomada desde la carretera, me llamó la atención lo pequeñas que eran y cómo estaban cortadas.







Ya hemos llegado y no, no llueve, noto el frescor de la calle, no obstante, apenas hace frío.








Palacio Linares







La Fuente de Cibeles me gustó pero... sin duda alguna me agrada bastante más la Fuente de Neptuno; para eso soy "colchonera".













Banco de España








El acceso al Congreso de los Diputados estaba totalmente cortado y vigilado por policías. ¡Cualquiera se colaba con tanta vigilancia!.







La ropa iba sobrando porque más bien hacia calor.



Leyenda que había junto a la Estatua Humana 








La "Estatua Humana", así la he denominado, porque no tengo idea alguna de cómo se llama lo que éste señor hacía, me impresionó y me gustó.

Plaza Mayor

En la Plaza Mayor


Las palomas acampaban a sus anchas, acompañadas de algún pajarito, hasta que llegaron los niños y corrieron tras ellas para espantarlas.






Llegamos al Palacio Real un poco pasadas las 15'30. El tiempo nos seguía acompañando.













Prohibido echar fotos en el interior del Palacio Real




Un secreto, le quité el flash a la cámara para intentar echar alguna foto, el palacio era impresionante, los techos, los tapices, las pinturas... todo.


Tras varios intentos conseguí echar ésta que se ve regular. Ya no me atreví a sacar más fotos pues todo estaba lleno de cámaras y vigilantes. Como sabía que no había echo bien, pues estaban prohibidas, ya me imaginaba que todos los vigilantes estaban pendientes de mi. ¡Qué mal lo pasé por un par de fotos!.






Fuera hacía mucho viento aunque continuaba sin llover y eso era lo bueno.

Armería del Palacio Real



Catedral de la Almudena




Plaza de España






Y aquí, desde la Plaza de España, los niños se fueron al Circo del Sol.



Mientras tanto a esperar tomando algo fresquito y dando un paseo.


















Ojeando por Fnac me encontré con Batman. Isa se emperró en que me echara una foto con él. ¡ Qué vergüenza pasé!.









En mi corta pero provechosa visita pude conocer muchos lugares: la Puerta de Alcalá, la Plaza Cibeles, Neptuno, el Senado, el Congreso de los Diputados, la Plaza Mayor... y muchos lugares más, eso sí, todo corriendo.

Aunque más tarde, tranquilamente, disfruté de un paseo por la Gran Vía ¡uffff no tenía ganas de caminar por allí y verla iluminada!, la Puerta del Sol ¡madre mía! justo cuando pasaba me encontré con una manifestación ¡qué yuyu! con el respeto que eso me da. Pasé por el Teatro Real, Plaza de Santa Ana... y otros puntos más de Madrid. 

Me monté en el metro jejeje eso no lo cuento porque tiene ¡"tela marinera"!, quizá, algún día escriba algo sobre mi experiencia en el metro. Y de allí tomamos dirección a la Puerta del Angél que es donde nos esperaban para poner rumbo otra vez a Baños.

La visita en general me agradó bastante, sin embargo, siempre hay un "pero" y es que mi viaje de vuelta lo realicé con la decepción de no ver cumplido aquello que seguramente más deseaba. Sé que eran muchas cosas para tan poco tiempo pero espero que algún día lo vea realizado y deseo que no tenga que volver a esperar otros tantos años.

martes, 5 de marzo de 2013

Ilusa

"No me llames iluso, porque tenga una ilusión..." así me parece recordar que comienza una canción y de este modo, más o menos, me han calificado: ilusa. Lo qué no sé es con qué intención pero si en realidad tomamos el significado de la palabra al pie de la letra, con el diccionario en la mano y aprovechando mi tocho, entre otros conceptos dice así: propensa a ilusionarse, soñadora.

Y sí, reconozco que me cuesta muy poco ilusionarme con cualquier cosa por insignificante que ésta sea. Y sí, también me gusta soñar, sueño mucho, demasiado diría yo.

Todos poseemos ilusiones algunas inalcanzables y otras no tanto pero, al fin y al cabo, no dejan de serlo; saber que una de ellas se va a cumplir hace, en ocasiones, que te sientas igual que una niña. No dejas de hacer planes, sueñas con lugares que jamás has visitado y los ves como si siempre hubieses estado allí, no terminas de pensar en qué vas a hacer, visitar, qué puede pasar... 

La posibilidad que tengo para cumplir uno de mis anhelos, aunque para muchos sea una bobería, ha hecho que me alegre y me ocurra todo eso y, aunque parezca increíble, estoy nerviosa al saber que posiblemente voy a cumplir uno de mis deseos.