El tiempo transcurre y con él sus recuerdos se van difuminando. La memoria se va deteriorando lentamente; comienza con algo que apenas tiene importancia como una ropa mal tendida, un descuido a la hora de cocinar... los de su alrededor notan comportamientos extraños; quizá recuerda con más intensidad los hechos ocurridos hace más tiempo, olvidando lo más reciente; llega un momento que no reconoce a quienes tiene más cerca manifestando en algún instante rechazo hacia ellos y, de repente, olvida cómo sonreír e incluso caminar; va desaprendiendo todo aquello que desde niña fue adquiriendo para volver a ser eso, como una niña.
Pausadamente va abandonando la lucha por recuperarse sintiendo apatía por la vida y sin tan siquiera darse cuenta del dolor que sienten aquellos que le rodean al verla así; poco a poco está aprendiendo a olvidar y, mientras tanto, éstos contemplan impotentes cómo el ser que más quieren y que tanto luchó para enseñarles unos valores ofreciendo toda su alegría y amor dando la fuerza necesaria hasta forjar lo que hoy en día son, se va deteriorando hasta suprimir de su mente su historia, su vida... a pasos agigantados la ven marchitarse igual que una flor. Y su sufrimiento es letal pues tan sólo les queda estar a su lado y, aunque ella no los reconozca, la cuidan, le hablan... exactamente igual que un día ella hizo.
Una amiga decía a su madre: "... echo de menos tus caricias, tu sonrisa, tus consejos de madre...por todo ello te recuerdo y mi corazón te añora madre. Te quiero con toda mi alma. Madre". Su madre aún vive pero no la reconoce, no recuerda nada de su vida... pero ella le habla como si tal cosa no ocurriera sabiendo que la tiene presente pero que en realidad está ausente.
Un periodista, Pedro Simón, declaró en una entrevista que "el alzheimer es una escalera de caracol que siempre va para abajo, en el proceso de deconstrucción del sujeto, en que todos acaban como niños inermes".
Pausadamente va abandonando la lucha por recuperarse sintiendo apatía por la vida y sin tan siquiera darse cuenta del dolor que sienten aquellos que le rodean al verla así; poco a poco está aprendiendo a olvidar y, mientras tanto, éstos contemplan impotentes cómo el ser que más quieren y que tanto luchó para enseñarles unos valores ofreciendo toda su alegría y amor dando la fuerza necesaria hasta forjar lo que hoy en día son, se va deteriorando hasta suprimir de su mente su historia, su vida... a pasos agigantados la ven marchitarse igual que una flor. Y su sufrimiento es letal pues tan sólo les queda estar a su lado y, aunque ella no los reconozca, la cuidan, le hablan... exactamente igual que un día ella hizo.
Una amiga decía a su madre: "... echo de menos tus caricias, tu sonrisa, tus consejos de madre...por todo ello te recuerdo y mi corazón te añora madre. Te quiero con toda mi alma. Madre". Su madre aún vive pero no la reconoce, no recuerda nada de su vida... pero ella le habla como si tal cosa no ocurriera sabiendo que la tiene presente pero que en realidad está ausente.
Un periodista, Pedro Simón, declaró en una entrevista que "el alzheimer es una escalera de caracol que siempre va para abajo, en el proceso de deconstrucción del sujeto, en que todos acaban como niños inermes".