jueves, 31 de mayo de 2012

El espejo

No le apetecía salir debido al frío insoportable que estaba haciendo ese día, no obstante, tras charlar con una amiga decidió hacerlo para tomar unas copas por lo que nada más colgar el teléfono se dirigió a prepararse un relajante baño; abrió el grifo y, mientras se iba despojando de la ropa aunque no le gustaba ver su imagen desnuda, se situó frente al espejo observando una imagen desagradable para ella; con la mirada agachada y triste se sentó para terminar de desvestirse cuando algo le llevó a examinar sus manos observando como estaban temblorosas; volvió a levantarse contemplando como el espejo se iba empañando cada vez más y, antes de conectar la música para relajarse, escribió con su dedo algo en él; en medio de todo ese vapor que estaba produciendo el agua caliente percibió una extraña sensación haciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo, era como si alguien la observara desde atrás del espejo; su mirada quedó clavada en las palabras que acababa de escribir en él desviándose ésta hasta un taburete que se reflejaba tras ella volviéndose lentamente hacia él.

Le llamó la atención hallar allí un bloc de notas que agarró delicadamente entre sus manos y sentada frente al espejo comenzó a leer por la última página que había escrita; de vez en cuando desviaba su vista hasta el espejo porque parecía que algo llamaba su atención; agarró un bolígrafo y sin pensar comenzó a escribir en él fluyendo las palabras de tal manera que daba la sensación que le iban dictando:

"Estoy cansada de soñar, agotada de plasmar sentimientos... cada noche termino derrotada de conversar conmigo misma, de la soledad... cansada de querer hablar y no hallar a nadie que me quiera escuchar, de mis recuerdos... de confiar, esperar, pedir disculpas por mis desaciertos... estoy fatigada y me cansa respirar. Quiero dormir en un sueño eterno y no despertar para así descansar y librar a todos del aburrimiento, de mis simplezas y pesadeces, mis meteduras de pata, hablar cuando no debería... Quisiera desvanecerme para liberar a aquellos que me soportan; estoy exhausta y no puedo más. Te necesito y no veo el momento de reunirme contigo...".

Cerró el cuadernillo dejándolo en el mismo lugar donde estaba para sumergirse en la bañera sin retirar de su memoria aquellas palabras escritas. Entornó los ojos y se dejó llevar por la calidez del agua imaginando estar en un inmenso mar y que, mirara adonde mirara no veía nada más que agua, escuchaba el sonido de la misma chocar contra su cuerpo que se dejaba llevar por el placer del instante. Estaba inmersa en un profundo sueño en el que todo parecía real. Su mente comenzó a vagar por cada instante pasado, su respiración parecía agitarse por momentos y de vez en cuando una sonrisa se dibujaba en su rostro pero  de repente, percibió un extraño dolor que hacía que su cuerpo se adormeciera lentamente.


Tenía que hacer un esfuerzo para poder abrir los ojos y, cuando por fin logró entreabrirlos, vio como el agua se había teñido de un tono rojo intenso. Asustada su corazón latía agitadamente, no obstante, observaba como éste se iba relajando. El vacío del baño estaba ocupado por una espesa niebla impidiendo ver lo que había a su alrededor, sin embargo, advertía una luz parpadeante proveniente de su teléfono móvil que, a pesar de sus esfuerzos de salir de aquella bañera para contestar no lo lograba; fue rindiéndose pausadamente mientras continuaba evocando sus mejores recuerdos, imaginando todo aquello que podría haber sido y, esperando, que alguien acudiera a su encuentro en ese momento tan desgarrador para ella.


Su alma estaba abandonando su cuerpo mientras se iba sumergiendo entretanto una lágrima recorría sus mejillas al ver como el agua volvía a ser clara pero un dolor punzante en el pecho le impedía respirar. Lentamente fue cayendo en un sueño no sin antes volver a mirar las palabras que ella escribió en el espejo: "Te necesito"; quedando perpleja al advertir como lentamente iban apareciendo otras letras al lado de las suyas pudiendo leer: "Ya estás conmigo".  Descubriendo que, tras el cristal, alguien le tendía su mano. 

domingo, 6 de mayo de 2012

Miedo a la oscuridad

Se hallaba absorta en la lectura de un libro que le resultaba atrayente cuando de repente le sorprendió una oscuridad que inundó la habitación; se levantó a descorrer las cortinas para dejar que la luz entrara por el amplio balcón observando como las oscuras nubes corrían despavoridas por el cielo mientras el agua golpeaba fuertemente los cristales. Por un momento su mente comenzó a divagar e imaginó ser una nube más que se deslizaba por el inmenso cielo.

En un instante su pensamiento se desvió y, como siempre le ocurría, se dispersó en sus recuerdos queriendo rescatar de ellos aquello que le pudiese traer agradables sensaciones, sin embargo, no acertaba en su búsqueda por lo que no pudo mantener aprisionadas aquellas lágrimas que estaban quemando sus ojos.

Buscaba y rebuscaba esos momentos complacientes pero no conseguía sacar alguno cuando, repentinamente, un rayo iluminó toda la habitación siguiéndole de un estruendo ensordecedor; asustada se apresuró hacia el sofá donde se tumbo y cerró los ojos fuertemente mientras se tapaba con una fina manta que había sobre él.


No sabía porqué motivo pero comenzó a sentir un terrible miedo, no obstante, continuaba buscando algo que le hiciera apartar el pánico que sentía. Percibió como levemente algo le desgarraba las venas de sus muñecas a la vez que advertía una fuerte punzada en el costado y un escalofrío comenzó a recorrer su cuerpo notando como un espantoso frío lo entumecía, el balcón se había abierto de par en par debido al fuerte viento que soplaba en ese instante, abrió los ojos y llorando desconsoladamente se miró las manos serenándose al comprobar que no poseía corte alguno, aún así, continuaba sintiendo ese dolor punzante. Cerró el balcón no sin antes comprobar que la oscuridad había llenado las calles.

Rápidamente se volvió a acomodar y ante la tenue luz que iluminaba la habitación se sintió aliviada al verse protegida de aquella negrura que cubría el exterior. Persistía en su intento indagando en sus recuerdos y los suaves gemidos del viento le volvió a hacer sentir como un escalofrío recorría su cuerpo volviendo a cerrar fuertemente los ojos; como una niña asustada se acurrucó entrando en un penetrante sueño y, en un momento, comenzó a percibir una agradable calidez, entretanto, escuchaba una apacible voz que la arrastró a la serenidad; se hallaba cómodamente charlando con él mientras tomaban una copa cuando notó como sus manos acariciaban suavemente sus mejillas; entrelazó sus dedos en su cabello; rozaba levemente su rostro con sus  labios y su nariz; advirtió cómo sus manos emprendieron un viaje por todo su cuerpo, sus dedos rozaron suavemente su cuello y su cuerpo se agitó en el mismo instante que percibió su cálido aliento mientras le musitaba algo en el oído que le hizo estremecerse.


Sus labios se rozaron, en tanto que, rodeaba su cuerpo con sus brazos y, lentamente, sus manos continuaron acariciando su cuerpo bajando por sus pechos, vientre, caderas, deteniéndose en sus desnudos muslos para descubrir la calidez que desprendía. Apretó su cuerpo hacía el de él hundiendo el rostro en sus pechos; enardecidos se dejaron llevar a un cúmulo de caricias y besos que estaba desembocando en un intenso placer dónde la pasión y el deseo les hacía descubrir nuevas sensaciones. Los susurros se fueron convirtiendo en  gemidos cada vez más intensos.


Súbitamente aquella calidez desapareció de un plumazo cuando otro estrepitoso estruendo hizo que hasta los cristales de la habitación vibraran; sobrecogida dio un salto mientras soltaba un grito desgarrador al verse envuelta en la oscuridad total y sentir como un gélido viento entraba por el balcón, en ese instante notó como una agitada respiración se aproximaba a ella lentamente percatándose de que la presencia era cada vez más cercana; debido al pavor que en ese momento sentía se quedó totalmente inmóvil cuando en un instante advirtió tras ella el calor de un cuerpo mientras la sujetaba desde atrás para abrazarla y resguardarla del exterior, en ese instante, el dolor de su costado se hizo más intensó.


Se desvaneció lentamente cayendo en el frío suelo y mientras su último aliento iba abandonando su cuerpo antes de que su alma saliera de él una última lágrima recorrió sus mejillas; al recordar lo que instantes antes, en un momento de impulso mientras veía las nubes pasar, dijo: "dónde está ese trocito de cielo qué según dicen a cada uno nos corresponde, quisiera ocupar el mio y desaparecer de este mundo". Un relámpago iluminó por completo la habitación pudiendo ver su rostro mientras la miraba con ternura y le ofrecía la que fuese su última caricia.


Pensó que por fin había conseguido ser libre como el viento y podría deambular adonde quisiera ocupando ese trocito de cielo porque ya era tarde, muy tarde para arrepentirse de algo que deseó con fuerza. Inesperadamente un estallido hizo que se sobresaltara despertando de un profundo sueño al que se había rendido y en el que había experimentado opuestas emociones. Perezosamente miró al cielo a través del cristal y mientras veía el agua caer, con los ojos enrasados en lágrimas y una leve sonrisa dijo con una débil y entrecortada voz: "aún me queda mucho camino por recorrer y descubrir".