sábado, 8 de octubre de 2011

No olvidemos las pequeñas alegrías

Si por consecuencias de la vida, a la inmensa mayoría de nosotros, nos informaran que está cercano el momento en que nuestro corazón dejará de latir, indudablemente, modificaríamos nuestro modo de proceder con aquellos a quienes más adoramos, ya sea familia, amigos, conocidos...

Si supiéramos el día exacto en que moriríamos, no vacilaríamos un solo instante, en mostrar todos y cada uno de nuestros sentimientos más bondadosos a todos aquellos que nos rodean, y que despiertan en nosotros las sensaciones más tiernas; como en toda regla existiría la excepción, pero pienso que serían los mínimos ya que cualquier persona que albergue en su corazón una limitada delicadeza no cabría en él el rencor.


Les dedicaríamos una sonrisa diciéndoles todo aquello que jamás les hemos dicho, quizá por prisa, dejadez, vergüenza… o porque nunca hemos creído oportuno mostrar los sentimientos abiertamente dando por hecho que estos eran reconocidos, aún así no titubearíamos ni un solo momento en descubrirlos, sin tapujos.


En estos tiempos que corren, donde casi todo lo que nos envuelve es envidia, rencor, codicia... la inmensa mayoría nos sonrojamos evitando manifestar el aprecio que albergamos en nuestros corazones hacia las personas que tratamos frecuentemente, y, con las que compartimos una fracción de nuestra vida.

Si nos informaran del día exacto en que nuestro cuerpo dejaría de existir habría quién, cuando todos duermen en el silencio de la noche y en la más completa soledad, mirando hacia el cielo susurraría a la luna y las estrellas todo lo que desearía hacer, recordando con nostalgia cada momento vivido durante el tiempo pasado; a mí me produce una paz increíble alzar la vista al cielo para contemplar las estrellas y la luna, parece algo disparatado pero realmente sucede así.


Nos atreveríamos a coger el teléfono y llamar a todos aquellos que nunca le hemos devuelto aquella llamada, que un día quedamos en hacer y que siempre hemos dejado para mañana,sin embargo ese mañana siempre ha sido eso, un mañana, aunque en ese instante pasaría a ser un hoy.

No dejaríamos de ver un nuevo amanecer, observar como sale el sol de entre las montañas para disfrutarlo sabiendo que son pocos los que nos quedan para poder gozar. Disfrutar de un atardecer, despidiendo al sol que se marcha para recibir a la luna, confidente en noches tristes y alegres, albergando en sus adentros las más dispares historias y sucesos.

Pasearíamos bajo la lluvia dejando que la misma empapara nuestro cuerpo. Hablar con los amigos y agradecerles todo lo que han hecho en cualquier momento de nuestra vida, por las oportunidades que nos han dado para mostrarnos tal y como somos; les daríamos las gracias por ser así con nosotros, por prestarnos atención cuando quizá no estaban en su mejor momento, agradecer  dejarnos escucharlos y compartir con nosotros instantes que recordaremos siempre hasta más allá del día en que faltemos, en esa eternidad tan temida por muchos.

Cuando viéramos que ese día se va acercando no dudaríamos en quedar con cada uno de los que consideramos amigo y hacer una gran fiesta para que, por última vez, pudiéramos compartir con ellos las alegrías y recordar todos los buenos y malos momentos.

En ocasiones quisiera saber el día en que voy a faltar de este mundo para dar las gracias a todos por ser como son; con sus defectos y sus perfecciones. Para poder despedirme y compartir un último instante.

Pero como ese día entiendo que es difícil de saber me gustaría hacerlo en todos los momentos, como si cada día que transcurre fuese el último; vivir en plenitud el día a día, complicada tarea sería, no obstante, daría gracias por compartir conmigo vuestros momentos; gracias por dejarme formar parte de vuestra vida; gracias por soportarme en los momentos bajos; gracias por escucharme aunque en ese momento dijera el disparate más grande del mundo; gracias por todos los momentos buenos que me habéis ofrecido y, los malos pues como me falla la memoria no los recuerdo, gracias por estar ahí. Agradezco la oportunidad que se me ha dado de descubrir nuevos aspectos de mi vida, ocultos para mí, tanto positivos como negativos; de los positivos he aprendido muchas cosas desconocidas y agradables, difícil de enumerar; de los negativos he aprendido a convivir con ellos, sin dejar que influyan en mí, aprendiendo que todo lo negativo es un error en nuestra vida e ir buscando siempre el lado positivo de todo.

El primer día que llueva me olvidaré el paraguas, espero no pillar un constipado, para sentir  el agua fresca de la lluvia por mi cuerpo; más tarde me quedaré helada porque soy friolera llegando las regañinas: ¡¡sí es que eres un completo desastre a quién se le ocurre!!. Es cierto hay ocasiones en que soy una calamidad, pareciera que soy un imán que atrae las dificultades, pero reconozco que con mi actitud las supero.


Quiero sentir la noche y ver ese inmenso cielo para dar, a la luna y las estrellas, las gracias porque una noche más me ilumina; habiendo disfrutado así de un día completo; como cada noche antes de irme a dormir, me sentaré plácidamente en mi balcón y, mientras veo consumirse el último cigarro de la noche, la observaré en el cielo estrellado.

No hay que dejar para mañana lo que podamos hacer hoy, si hoy tenemos la oportunidad de hablar, reír, llorar… mejor hacerlo hoy que mañana, porque quizá mañana nuestro cuerpo abandone esta vida ya que, por suerte o por desgracia, es difícil saber el día y la hora en que moriremos. Y, cuando ese día llegue y nos demos cuenta, nos arrepentiremos de todo lo que hemos podido hacer y no hemos hecho por dejarlo para mañana. 


Nuestro comportamiento con el resto de la gente debería ser más humano; se debería dejar a un lado la envidia, el rencor, los celos, la rabia... y por el contrario alegrarnos de las dichas y el bienestar de los demás, más aún si cabe, si son de nuestro entorno, porque de ese modo, nosotros a la vez seremos también más felices ya que la felicidad no se consigue teniendo todo lo mejor y deseando todo lo bueno que tiene el prójimo sino que, las personas más felices son las que sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino  y a la vez lo comparten, por muy sencillo o común que esto sea.


Alguien, no recuerdo quién, dijo: "Olvidamos las pequeñas alegrías por lograr la gran felicidad. Son detalles de la vida que dan otro punto de vista que, quizá, sea demasiado tarde cuando las quieras valorar".

6 comentarios:

  1. Inteligente reflexión, amiga. El mundo se cae a pedazos por culpa de quienes, infectados por la envidia y el más recalcitrante de los rencores, se obstinan en joder la vida de los demás. Dios los reconocerá.

    Besitos.

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  2. Querida amiga la verdad es que se han perdido los valores de la vida, aúnque siempre quedamos esas
    personas que nuestra generación nos enseñarón los buenos valores de la vida esos siempre perduran en los buenos corazones y sentimientos.Las personas que viven con rencor y envidia es porque ni ellos mismos no se quieren, así es imposible poder dedicar una inmaculada sonrisa a nadie y suelen no arrepentirse de las cosas malas que hayan echo en la vida. Por eso yo siempre digo que el que desee mal a alguien o se alegra del mal de nadie tarde o temprado lo paragamos porque antes de marcharnos de esta vida todo lo malo o lo injusto lo pagaremos en esta vida. Muy buena relexión un beso

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  3. Gracias amigo, me alegra que te haya gustado. La envidia, el rencor, los celos... es una enfermedad, bastante peligrosa, en cuanto comienza a joder la vida de quienes les rodean.

    Decía Arthur Schopenhauer (filósofo alemán): “la envidia en los hombre muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren”.

    Por eso creo que deberíamos dedicarnos a hacer diferentes tareas para, de este modo, mantener la mente ocupada y así no dar cabida a ese tipo de sentimientos, aunque también es cierto que, quienes tengan esa predisposición es difícil de cambiar.

    Besitos

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  4. Creo que las personas que viven con la envidia y el rencor es, además de estar enfermos, por puro egoísmo, son personas que como dicen por aquí ‘quisieran que saliera el sol sólo para ellos’.

    ¿Todo se paga? Bueno quizá sí, pero mientras tanto los que pagan son como diría un amigo mío ‘su presa’. Lo importante es que los que tenemos ese buen corazón y esos buenos sentimientos, no los cambiemos jamás por culpa de esas personas. Y, me da risa en este momento, como decía Isabel Pantoja: “sonríe, dientes, dientes, que es lo que les jode”.

    Un beso Raquel.

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  5. Yo pensaría si lo llegara a saber.. que sería la mayor putada de mi vida, por eso.... particularmente, me gustaría no saberlo nunca ni planteármelo siquiera.
    Cuando llegue, lo único que quiero es no saberlo.
    Un beso.

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  6. Si hay algo seguro en esta vida eso es la muerte; aquí todos sabemos que somos aves de paso,la vida es como unas vacaciones, en las que unos intentan divertirse mientras que otros intentan estropeárselas. En ocasiones, para muchos, sería mejor saberlo para así ver si varían en su modo de actuar.

    Un beso Masy.

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