
Nacimos casi juntos, yo un poco antes, nos criamos unidos... peleamos desde niños hasta que nos hicimos mayores pero siempre nos entendimos. Tú y yo. Los dos. Te tengo presente en muchos de los momentos acontecidos en mi vida, muy presente... Tengo miles de recuerdos, tantos que no terminaría jamás de contarlos. Basta con cerrar un instante los ojos para ver tu sonrisa, escuchar tu voz, tus gestos, tus bromas, tus travesuras... Recuerdo ese día: 12 de febrero del 2000, las diez de la mañana aproximadamente cuando sonó el teléfono para informar de tu trágica partida. No lo creía en ese momento y, hoy, 15 años después continuo sin creerlo. No puedo evitar sonreír cuando evoco instantes a tu lado. Cuando eramos niños era una trastada tras otra, Cuando crecimos... seguíamos igual. Así, a voz de pronto, recuerdo una de las jugadas que realizamos cuando aún eramos pequeños, o no tan peques ya. Me sonrió porque parece que lo estoy viendo, Seguro que también lo recuerdas. "¡Solos por ahí abajo qué no se os ocurra iros y más al castillo! ¡¡¡como hagáis que vaya a buscaros¡¡¡"; ¡Nooo, nooo, nosotros estamos por aquí jugando en la lonja de las monjas!. Nos miramos y sin decir nada agarramos calle abajo, ya a medio camino dijimos: "¡que no quieren castillo ahora que está el cine! ¿quién se va a enterar?". Llegamos y en la misma puerta del castillo un cigarro casi entero de cualquiera que antes de entrar, no sé por qué ya que allí se podía fumar, lo había tirado y tú, sin pensarlo, lo agarraste y me dices: "¡qué, nos echamos unas caladas!" ni tiempo dio a que te llevaras el cigarro a la boca, ni a mi responder. Sentí como mi mano ardía a la vez que una voz decía: "lo primero que digo, lo primero que hacéis". Tu madre nos pilló. Vaya regañón que nos cayó pero no fue mucho con lo que podía haber sido si en vez de utilizar mi mano como cenicero para apagar el cigarro sigues con él en la mano, o lo tiras y lo ve. Quince años ya sin tu presencia física porque estar sé que estás, al menos, en mi recuerdo.
Muy emotivo, Eva. Me ha gustado sobremanera, esos recuerdos que se llevan dentro para siempre.
ResponderEliminarUn beso y un abrazo
Muchos María, muchos. Gracias. Un abrazo y un beso para ti también.
ResponderEliminarSe percibe como tienes después de transcurrido tanto tiempo todos esos recuerdos a flor de piel. Muy emotivo y de poco consuelo te sirve que te diga que jamás se olvidarán... pero tampoco queremos que se olviden, ¿verdad?
ResponderEliminarBesos, miles
Así es Masy... todos los recuerdos siguen vivos. Y no, no quiero que se olviden. Besos para ti también.
ResponderEliminarEs curioso como siempre son las cosas pequeñas, aparentemente insignificantes, las que más nos marcan, viste?. Como lo que más valor tiene suele ser aquello que pasamos por alto en el día a día, y como es lo que más echamos de menos cuando no están...
ResponderEliminarSiempre pensé que uno se queda en lo que dió. En esa alegría, en esos recuerdos...en los momentos que habéis construído (mirá, si te lo digo en español y todo) juntos...ahí está.
Un abrazo grande, preciosa
Así es, lo que se supone tiene menos valor es normalmente lo más importante. Otro inmenso para ti. Besos
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