Ya mismo comenzará a caer la noche y con ella las calles se llenarán de oscuridad, seguramente, algunas farolas darán la luz suficiente para distinguir los rostros de aquellos que a esa hora pasean. El cielo quedará cubierto de estrellas y entre ellas la luna que, quizá, de vez en cuando, se esconderá tras alguna tenebrosa nube. En pocas horas las calles quedarán desiertas y un silencio absoluto se apoderará de todo. Un silencio que llena cada rincón y, mientras tanto, dentro de esa calma, posiblemente, en algún lugar habrá alguien que ríe, llora, habla, piensa, duerme, espera, siente, desea... Cuando la noche cae y la tranquilidad se apropia de cada uno parece que es tiempo de escapar a los sueños, los mismos, que durante el día se guardan en lo más profundo. Sueños que aparentemente mueren y renacen. Pero da igual que sea día o noche porque no se debe dejar de soñar. La tarde está dando sus últimos coletazos y la noche se presta para mucho más que esperar que un nuevo día vuelva a reaparecer. jueves, 26 de febrero de 2015
Día o noche
Ya mismo comenzará a caer la noche y con ella las calles se llenarán de oscuridad, seguramente, algunas farolas darán la luz suficiente para distinguir los rostros de aquellos que a esa hora pasean. El cielo quedará cubierto de estrellas y entre ellas la luna que, quizá, de vez en cuando, se esconderá tras alguna tenebrosa nube. En pocas horas las calles quedarán desiertas y un silencio absoluto se apoderará de todo. Un silencio que llena cada rincón y, mientras tanto, dentro de esa calma, posiblemente, en algún lugar habrá alguien que ríe, llora, habla, piensa, duerme, espera, siente, desea... Cuando la noche cae y la tranquilidad se apropia de cada uno parece que es tiempo de escapar a los sueños, los mismos, que durante el día se guardan en lo más profundo. Sueños que aparentemente mueren y renacen. Pero da igual que sea día o noche porque no se debe dejar de soñar. La tarde está dando sus últimos coletazos y la noche se presta para mucho más que esperar que un nuevo día vuelva a reaparecer.
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Me gustó tu meditar. La noche y sus intrigas, sus voces escondidas detrás de cualquier rincón.
ResponderEliminarBesos.
Gracias María. Besos de vuelta.
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