viernes, 9 de noviembre de 2012

Regalar una sonrisa

Decidí sentarme y escribir aquello que en ese instante saliera de mi corazón ya que tenía muchas sensaciones para plasmar además de disparada mi imaginación; asimismo deseaba relatar cualquier cosa en ese momento, pero me pareció increíble que por primera vez al intentar hacerlo me quedara bloqueada; no era capaz de sacar todo aquello que pensaba, sentía e imaginaba; de igual modo que se forma un nudo en la garganta que impide hablar, en ese momento, se me había creado uno en el corazón que no dejaba expresarme.

Y es que mi pensamiento no se alejaba más allá de aquél último encuentro donde me fue difícil, no obstante lo intenté, regalar una sonrisa a quien tiene el tiempo contado sin evitar pensar en ello.

No retiro de mi cabeza su imagen indefensa, sus palabras rebosantes de fe, su voz frágil y delicada casi rota por el dolor... y ya en la tranquila soledad de la noche mientras escucho el silencio, siendo éste interrumpido nada más que por el ruido del agua al caer, fue cuando dejé que todas esas lágrimas aprisionadas camparan a sus anchas.

Y es que la vida es tan sólo el preámbulo del enfrentamiento con la muerte y pienso que no todos estamos preparados para dicho enfrentamiento, o más bien no es que no estemos preparados sino que es una difícil lucha y pensamos que sí lo estamos pero no es así.

Sin embargo decido irme a acostar para seguir escuchando la lluvia, los lejanos truenos... e intentar sumergirme en un sueño placentero pretendiendo por un instante abandonarme en él. A pesar de todo y tras deambular casi toda la noche consigo mi objetivo.

El día permanece igual que la noche, lluvioso, y más que una mañana clara ha amanecido con una oscuridad que pareciera querer apoderarse de todo para llegar una vez más a la noche.


Y ambos nudos que se han creado igualmente continúan amarrados, nada más necesitan tiempo. En momentos así es cuando más me invade la nostalgia extrañando situaciones, conversaciones... porque es entonces cuando por un instante hace que esa atadura se suelte...


4 comentarios:

  1. Nunca hay consuelo para tu desconsuelo, ni calma para tu dolor, ni olvido para tus recuerdos y eternamente seguiran brotando de tus ojos lágrimas desordenadas. Yo continúo haciéndolo.

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  2. Ya lo sé pero sabes? aunque no haya consuelo, ni calma, ni olvido y continúen brotando lágrimas... aunque nunca se debe de decir siempre; siempre habrá algo que lo amaine y ese algo, siempre, será algo simple que, sin embargo, por un instante o por ese momento ayudará. Besitos.

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  3. Que verdad más grande con lo que ha escrito Masy, pero aun asin queda los recuerdos vividos, que eso es lo más importante aunque ya solo sean eso recuerdos...
    Siempre es bueno regalar una sonrisa a quien mas lo necesita y aun más si se hace con el corazón y desde la humildad. Un beso muy grande para las dos

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  4. Es bueno regalar una sonrisa, sí, pero a veces, en esta ocasión, fue difícil hacerlo, sin embargo, lo intenté y lo conseguí... pero fue sonrisa con dolor; dolor por el momento, las circunstancias, por la inocencia de quién la recibía al escucharla hablar desde el desconocimiento de su realidad... fue una sonrisa con lágrimas ocultas. Un beso para ti también.

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