La belleza que presenta el cielo en cualquier momento, a veces, me sorprende. Con sol, nublado, en un atardecer, estrellado... Si te tumbas sobre el césped de cualquier parque, en la arena de una playa... todos, cuando nos detenemos por un instante, observamos el mismo cielo aunque cada cual recibe una diferente percepción; hay, sin embargo, quien ni siquiera se para un segundo para admirar esos pequeños detalles. Nos cubre la misma bóveda celeste, vemos la misma luna, nos calienta el mismo sol... aún en distintas zonas cuando salimos y miramos hacia arriba sabemos que vemos lo mismo. Cierro los ojos e imagino estar en otros lugares y la calma y tranquilidad que puede ofrecer; con la belleza que muestra, sinceramente, no me molesta que en algún momento me digan que ando en la nubes.



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