miércoles, 23 de julio de 2014

El mar

El mar que cuando te marchas de él deja impregnado en ti su aroma; te deja el recuerdo de las caricias del agua, mientras te adentras en él, y ésta balancea tu cuerpo que se deja llevar por ella; el murmullo de las olas mecidas por el suave viento, el mismo, que te roza y hace que tu piel se erize... todo ello parece embriagador. Desde luego es una maravilla sentirlo, contemplarlo... poder mirar más allá, más lejos, donde el horizonte se pierde en una fina línea que lo separa del cielo y con él, tú mirada. Disfrutar de unas horas de ese mar que a veces se muestra bravío y otras, sin embargo, en calma. Es relajante escuchar el sonido de las olas, recibir los rayos del sol calentando la piel... pasear con los pies desnudos por la arena mojada... Alguna vez, espero poder disfrutar de un atardecer y un amanecer junto al mar porque tiene que ser mágico.











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