jueves, 6 de noviembre de 2014

El sonido de la lluvia


Paseaba tranquilamente cuando observó que el cielo estaba ennegreciéndose y, de repente, un fuerte aguacero comenzó a caer. El viento soplaba tanto que hasta su paraguas lo tenía que mantener cerrado para que el aire no se lo llevara. Se dirigió hacia su casa. Las calles estaban desiertas y tan sólo se cruzaba de vez en cuando con alguien que corría para resguardarse del agua. Llegó a casa empapada. La noche iba a caer y se preveía una larga tormenta. Tras secarse y ponerse cómoda se sirvió una copa de vino y se sentó junto al balcón para observar la lluvia y cómo el agua se perdía en los arroyos que recorrían las largas calles y, embelesada, contemplaba como pequeñas piedras que había en el asfalto parecían jugar con ésta mientras eran arrastradas.


El agua golpeaba con fuerza el cristal de su ventana que lo recorría en pequeñas gotas que resbalaban por él y se perdían en el suelo del balcón formando un charco. Una sonrisa afloró en sus labios mientras imaginaba ser una de esas gotas. Su vista quedaba fija en ese viejo árbol que parecía triste al perder sus hojas con la llegada del otoño y que había dejado sus ramas desnudas. Se encendió un cigarrillo y se dejó caer sobre el frío cristal entretanto escuchaba el sonido de la lluvia que, mezclado con el viento, era una música relajante para sus oídos. Ya había anochecido y como esperaba el agua continuaba cayendo copiosamente. Su mirada se perdió en el oscuro cielo que, en ese momento, lo cubría un espeso manto de agua y era iluminado por los continuados rayos que eran la señal del inicio de los grandes truenos que ofrecía la tormenta. Me encanta una tormenta cuando los rayos iluminan así el oscuro cielo y esperar que un fuerte trueno interrumpa el silencio pensó mientras sonreía pero, de repente, una lágrima afloró de sus ojos que resbalaba por sus mejillas y se posaba en la comisura de sus labios. Notaba su sabor salado. Suspiró. Cerró los ojos en el mismo instante en que una multitud de sensaciones y recuerdos, intensos, muy intensos le llegaban pues deseaba retenerlos y revivirlos. Llenó sus pulmones lentamente de aire y dejó escapar otro fuerte suspiro. Su cuerpo temblaba. Abrió sus ojos despacio para inmediatamente volverlos a cerrar pues en medio de aquél diluvio deseaba volver a sentir el calor que todos aquellos recuerdos le provocaba. 

6 comentarios:

  1. Bien !!! ahora espero nos sigas desvelando que sueños son esos ..... buen principio. besos

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  2. Las imágenes se suceden a lo largo del relato y nos llevan de la mano en un agradable paseo...

    Un beso.

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  3. Gracias María. Besos de vuelta para ti.

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  4. la magia de la lluvia hace intimo el mundo que nos rodea, llama a la nostalgia y fluyen los recuerdos, muy bonito escrito, saludos Eva

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