Aunque parezca increíble continúo rememorando palabras, gestos, hechos... e incluso conversaciones completas como si de una película se tratase pese a que, hace tanto tiempo que, no cuento con tu presencia.
Echo de menos todo, en ocasiones, cuando cierro los ojos te estoy viendo y de pronto al abrirlos observo como vas desapareciendo, en ese momento, alargo las manos para intentar frenar tu marcha y no, no puedo, no llego hasta ti, viendo como poco a poco, te vas ocultando. A veces, pudiese parecer que tengo un punto de locura ya que sin motivo aparente, de pronto, se dibuja en mi rostro una sonrisa o de repente una lágrima comienza a brotar recorriendo mis mejillas como si fuese una niña a punto de romper en llanto en el silencio de la noche o el día, debido a algún recuerdo que ha surgido en un momento de calma y soledad.
Esa percepción de estar subiendo al tren, el tren de la ilusión y los sueños, para vivir y revivir en múltiples ocasiones momentos ocurridos. Y no querer abrir los ojos para no despertar de ese sueño que, quizá, en alguna estación de ese sublime viaje me ha hecho parar, en un instante fascinante. Te echo de menos y, mientras que el mundo duerme yo sigo viajando en el tren de los sueños donde van los recuerdos, no obstante, cuando todos despiertan me tengo que apear de ese tren, el de los sueños, para coger el tren de la realidad en el que tú ya no viajas, sin embargo, son muchas las oportunidades que surgen para sacar de la memoria las vivencias y compartirlas.
Me gusta viajar en el tren de los sueños y subir al vagón de los recuerdos y, porqué no, al vagón de la ilusión, sin embargo, la mayoría del tiempo lo pasamos viajando en el tren de la realidad que, a veces ésta, se hace más soportable gracias a esos sueños.
Mi tren de los sueños anda repleto de recuerdos e ilusiones, fantasía e imaginación, proyectos, deseos... en mi tren de los sueños viaja mucha gente entre ellos tú.
Las personas no se van para siempre, quizá algún día, en cualquier momento, podemos volver a encontrarlas y, en el caso de que no fuese posible ¿para qué están los sueños?.
Doce años ya... cómo pasa el tiempo... los sentimientos están tan a flor de piel y, los recuerdos tan presentes que, parece que fue ayer cuando emprendiste el viaje eterno.
Me gusta viajar en el tren de los sueños y subir al vagón de los recuerdos y, porqué no, al vagón de la ilusión, sin embargo, la mayoría del tiempo lo pasamos viajando en el tren de la realidad que, a veces ésta, se hace más soportable gracias a esos sueños.
Mi tren de los sueños anda repleto de recuerdos e ilusiones, fantasía e imaginación, proyectos, deseos... en mi tren de los sueños viaja mucha gente entre ellos tú.
Las personas no se van para siempre, quizá algún día, en cualquier momento, podemos volver a encontrarlas y, en el caso de que no fuese posible ¿para qué están los sueños?.
Doce años ya... cómo pasa el tiempo... los sentimientos están tan a flor de piel y, los recuerdos tan presentes que, parece que fue ayer cuando emprendiste el viaje eterno.
Querida amiga, algún día cogeremos ese tren de los sueño, para poder recordar cosas pasadas con nuestros seres más queridos que ya no están. Se que son días difíciles para ti,lo único que debes hacer es recordar las cosas bonitas que habéis pasado juntos, porque olvidarse, no se olvida nunca. Bonita manera de recordarlo un beso.
ResponderEliminarSabes? cada día subo a ese tren, mi tren de los sueños... en él tengo muchos recuerdos, ilusiones, anhelos... no lo puedo remediar, amiga, creo que soy una soñadora, sin remedio alguno. Los momentos difíciles espero poder abandonarlos en la primera parada en la que tenga oportunidad. Siempre me quedo con los buenos momentos vividos. Besitos¡¡¡
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