Se hallaba en una velada con sus amigos donde todos estaban muy animados tomando unas copas, sin embargo, ella echaba en falta a la persona con la que poco tiempo atrás había tenido un romance rebosante de cariño, el cual, no había llegado a funcionar debido a sus diferencias de caracteres, no obstante, cuando se veían advertían ambos que afloraba la pasión. Por un momento la nostalgia invadió su mente y se retiró un instante a dar un paseo.
La música se escuchaba lejana y el entorno era sublime; había accedido a través de una gran escalinata a una terraza, ocupada por unos grandes sillones de madera que asemejaban unos columpios, y que a través de ésta se podía disfrutar de unas vistas maravillosas; el silencio era latente y eso era algo que le reconfortaba. Recostada sobre uno de ellos comenzó a vagar por su cabeza los recuerdos de aquellos tiempos en los que juntos se encontraba radiante de felicidad, mientras hacía humear un cigarro, su vista se perdió con la luna a la que comenzó a hablarle: "¡Ay! quisiera contarte tantas cosas; los sentimientos que me haces despertar termina porque las palabras se agolpen en mi cabeza sin dejar que éstas fluyan. Tan sólo escuchar pronunciar su nombre o sentir su presencia me produce tal nerviosismo que e incluso se prolonga mi tiempo de reacción. Comienzo a recordar el tiempo que hemos pasado juntos y mi corazón empieza a latir con más fuerza sintiendo, en ese momento, una excitación que hace despertar la pasión que permanece escondida en mi.
Desearía tenerlo de frente, solos y sin testigos. !Uf¡ deseo ¿cuántas cosas deseo? si todas ellas las enumerara seguro que sería hora de marcharte y yo continuaría aquí. Deseo mirar sus ojos y acariciarle con la mirada, apreciar sus manos en mi piel, el roce de sus dedos sobre mi. Sentir su aliento cuando se acerca y mientras me susurra al oído que perciba como mi respiración se altera lentamente. Sentirme protegida entre sus brazos, mientras, sus labios rozan mis mejillas muy sutilmente buscando los míos hasta encontrarlos y fundirse en un delicado beso. El eco de su voz retumba en mi cabeza, su sonrisa la veo dibujada en cada rostro que encuentro. Deseo tenerlo otra vez aquí, a mi lado como antes y, que nada hubiese cambiado".El viento comenzó a soplar suavemente notando como rozaba su cara; percibía un aroma a tierra humedecida envuelta con distintos olores vegetales, la luna estaba deslumbrante y, lejana, se escuchaba la música y el murmullo de sus amigos.
Absorta dentro de ese entorno continuaba mirando aquél manto de estrellas y la luna, por un momento, entrecerró los ojos y dejó volar su imaginación. Dentro de su ilusión apareció él, acercándose despacio y, tras posar sus manos en el cuerpo de ella, ésta esbozó una sonrisa de complicidad, sin abrir los ojos.
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