Los días de lluvia suelen invitarme a reflexionar, soñar, recordar... cuando un día de lluvia toca a su fin dando paso a la noche y comienza a rozar casi el completo silencio, advirtiéndose tan sólo el sonido del agua golpeando los cristales mientras que el suave viento sopla, haciéndose quizá por momentos más intenso, hace que en algún instante me sienta protegida del exterior entre las cuatro paredes; esos días es como si un halo de luz extrajera de mi inconsciencia los recuerdos más recónditos, y no tanto de mi cabeza.
Hoy es uno de esos días en los que la lluvia me recuerda momentos vividos; fechas pasadas que jamás se podrán volver a repetir, no obstante, lo importante no es eso, sino que hayan sucedido en algún momento y hoy se puedan recordar.
En una ocasión me decía una amiga (¿o fui yo quién lo dije?): "hacia atrás no hay que mirar ni siquiera para tomar impulso"; sin embargo, bien es cierto que en ocasiones me gusta acordarme de todo lo que he tenido oportunidad de vivir y experimentar.
Son muchos los recuerdos que me invaden ofreciéndome variadas sensaciones; sin ni siquiera darme cuenta esbozo una gran sonrisa, aunque de repente mi memoria es ocupada por otros que repentinamente hacen brotar una lágrima de mis ojos, recorriendo así, en ese instante, mis mejillas. Mis sueños, mis recuerdos llegan con tanta intensidad que parece como si estuvieran ocurriendo en ese preciso instante, ya que las situaciones siempre las vivo con tal magnitud que, a veces, a mí misma me sorprende. Hoy han sido muchos los recuerdos que han invadido mi sueño.
En ocasiones mi respiración es más agitada; en otras brota esa lágrima que ve la oportunidad de salir aun cuando tiene temor o vergüenza a hacerlo y, hay otras en que una sonrisa aflora de mis labios. Esta noche ha sido una de las que, mientras escuchaba el agua golpear el cristal de mi habitación, he rememorado circunstancias que me han hecho sentir todo tipo sensaciones.
Ha sido una noche extraña, enardecedora... escuchar el tintineo del viento y el sonido del agua golpeando el vidrio del balcón me ha llevado a un intenso sueño, por momentos tan real que hasta el frío intenso de la noche lo he podido sentir mientras imaginaba estar fuera admirando el paisaje y el cielo cubierto por un gran velo gris; esta mañana al levantarme y asomarme a mi ventana el cielo ha amanecido igual que en mi sueño, un cielo gris, inmenso, repleto de nubes, precioso... Que continúa invitando al recogimiento y sosiego, a la creatividad e imaginación...
Ha sido una noche extraña, enardecedora... escuchar el tintineo del viento y el sonido del agua golpeando el vidrio del balcón me ha llevado a un intenso sueño, por momentos tan real que hasta el frío intenso de la noche lo he podido sentir mientras imaginaba estar fuera admirando el paisaje y el cielo cubierto por un gran velo gris; esta mañana al levantarme y asomarme a mi ventana el cielo ha amanecido igual que en mi sueño, un cielo gris, inmenso, repleto de nubes, precioso... Que continúa invitando al recogimiento y sosiego, a la creatividad e imaginación...
| Ermita del Cristo del Llano |
Querida amiga tiempos como estos nos hace reflexionar y pensar, es lo mejor del ser humano muy buena tu reflexión un 10. Un beso
ResponderEliminarNo sé dónde he leído que, en ocasiones, la lluvia atrapa los recuerdos haciéndolos nuestros hasta el final; parece ser inevitable asomarnos a la ventana para observar como cae y, en ese instante, no puedes evitar ver pasar momentos que has vivido. Un besito.
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