jueves, 8 de marzo de 2012

Último aliento

En un instante comenzó a sentirse tan mal que un nudo desgarrador se le formó en la garganta sin permitirle pronunciar palabra alguna, mientras, su alma parecía estar partiéndose en diminutos fragmentos y, su corazón por momentos advertía que quisiera dejar de latir; de sus ojos brotaban sutilmente unas lágrimas que abrasaban su rostro a medida que éstas iban pasando por él.

Su cuerpo aparentaba querer abandonar este mundo para dar paso, quizá, a otro totalmente distinto. Un dolor punzante permanecía clavado en su pecho, probablemente, semejante al producido por un puñal de afilado acero cuando es clavado con impulso en el cuerpo; dicho dolor le estaba haciendo perder la conciencia lentamente y, aunque, esa herida no era sangrante estaba dejando una huella imborrable.

De repente, el cuerpo, cayó desplomado sobre el suelo y, sus ojos entornados continuaron desprendiendo unas lágrimas limitando su vista haciendo ésta, cada vez, más borrosa, pausadamente su cuerpo iba soltando su último aliento quedando tendido, ya sin vida, sobre el gélido suelo.

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