Recientemente me comentaba La Voz que soy una incrédula ¿el motivo? que no termino de creerme las audiciones que llega a tener cada relato mío leído. Creo que el mérito de esas audiciones no es sólo mío por escribirlo sino también de quién lo lee.
Siempre, cuando leo un relato después de escribirlo, lo imagino tal y como se describe provocando en mí diferente sensaciones. Éste lo he escuchado en la tranquilidad, con los ojos cerrados y, por un momento he visto las imágenes que se describen en él llegando e incluso a erizarse mi piel, esas sensaciones se han intensificado.
Comparto la segunda y última parte del relato.
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