lunes, 28 de septiembre de 2015

Sueños rotos

A pesar de todo conservaba sus sueños, sus deseos, sus anhelos... Aún creía, como cuando era aquella pequeña niña de melena larga a la que su mamá siempre le hacía dos grandes coletas mientras le decía "para que se vea tu bonita sonrisa y esos ojos preciosos", que los sueños con el tiempo se podían cumplir. Cuando miraba al cielo y veía como una estrella fugaz lo recorría de un extremo a otro cerraba los ojos y pedía un deseo pues creía que, como una vez le dijeron, éste se cumpliría. Creía que, si cerraba los ojos, al apagar todas las velas de su tarta de cumpleaños a la vez mientras pedía un deseo éste también se cumpliría. Si acertaba en que mejilla estaba posada su pestaña caída el deseo que había pedido sería cumplido... Creía en todo aquello aunque no pudiese verlo ni tocarlo por más misterio que ello encerrara. Cerró los ojos tímidamente, con miedo, despacio... y, mientras lo hacía, elevó sus manos como si con ellas quisiera alcanzar el cielo para tocarlo y parecía que con sus dedos lo rozaba, era como si por fin alcanzara todos sus sueños, todos sus deseos y se fuesen a cumplir. Suspiró hondo. Abrió los ojos lentamente y unas lágrimas caían ligeras por su rostro hasta llegar a la comisura de sus labios y, mientras tanto, dejó su cuerpo resbalar por la pared hasta quedarse sentada y apoyada en ella. Escondió la cabeza entre sus rodillas, como si quisiera ocultarse de todo, de todos, como si deseara desaparecer y perderse del mundo. Pensó entonces que los sueños no siempre se hacen realidad; que todo aquello que alguna vez le habían contando no era cierto. ¿Por qué hay sueños rotos? se preguntó ahogada en una profunda pena. Y en su cabeza retumbaba una pregunta: ¿por qué se rompen los sueños?,sin embargo, al elevar su vista un instante vio como en el oscuro cielo relucía intensamente una estrella y pensó que, quizá, alguna vez sus sueños si podrían hacerse realidad al igual que aquella estrella lucía con fuerza en la más profunda oscuridad. Y continuó allí, sentada en el suelo mientras apoyaba su cabeza en la pared para observar el brillo intenso de aquella estrella y que parecía tan diminuta en el inmenso cielo, entretanto, sus lágrimas recorrían su rostro y se sintió como ella, pequeña, muy pequeña pero con fuerza.

6 comentarios:

  1. Una historia llena de ternura, pero con la incertidumbre que empieza a surgir ya en la primera infancia. Me gustó mucho Eva.

    Besos.

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  2. Cómo me has recordado a aquella otra niña Banusca de grandes trenzas, a mi también se me rompieron mis sueños, y esa estrella del cielo que tanto brilla lleva su nombre .... Precioso relato y precioso cómo lo lee La Voz.

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  3. Me alegra que te haya gustado Encarna. Seguro que esa estrella te ayuda a seguir con tus sueños... Un beso

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  4. Enhorabuena, has vuelto a erizarme la piel, pero creo que cuando se pide un deseo a una estrella fugaz, se los lleva con ella por eso nunca se llegan a cumplir.
    un beso enorme

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  5. Podría ser, quién sabe, quizá por eso no se cumplen. Besos para ti de vuelta.

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