jueves, 19 de mayo de 2011

Su primera comunión

Por fin llegó el día, había quien no confiaba en que todo saliera acertadamente, por la ligereza con la que organizé todo; no obstante, aun cuando tan solo conté con menos de una semana para ello, dentro de lo cabe fue un día bonito. No entiendo porqué hay quién necesita tantos meses de preparativos, cuando las cosas si se hacen sin meditarlas tanto, en ocasiones salen mejor, y ésta ha sido una de ellas.

Recuerdo allá por el mes de enero que me preguntaban: ¿Todavía no has comprado el vestido? No, aun no, queda mucho tiempo todavía; ¿Todavía no le has mirado los pendientes, el reloj...? No, aun no, queda mucho tiempo todavía. A primeros de mayo me cuestionaban: ¿Qué no te has comprado tu traje todavía? No, aun no, todavía hay tiempo; ¿Todavía no le has hecho las pruebas del peinado a la niña? No, aun no, eso se hace en un ratito. Y… ¿El reportaje de fotos? Eso ya veremos como se hace; todas éstas y otras muchas cuestiones las he venido escuchando durante mucho tiempo quizá sentía más opresión por las mismas que por todo lo que aun tenía que realizar. 

¡Que pachorra tienes! me decían entre otras cosas, pero… las circunstancias hay que vivirlas para posteriormente cuestionarlas; ésta no ha sido una de las mejores pero cuando la situación viene torcida hay que saber enderezarlas; a mi parecer he estado a la altura de la misma y correcta en todo.

Llegó el día, la niña iba con su vestido, sus pendientes, su reloj, su peinado... ha tenido su tarta… por supuesto que yo iba también con mi vestido; el reportaje de fotos ha salido estupendo.


Unos estuvimos presentes físicamente, otros en corazón y alma. Faltó alguien, sólo en presencia física, porque de alma y corazón sabemos que sí estuvo.

Y aunque no se hizo como en principio se había proyectado el cambio de planes de última hora no alteró el objetivo final. Que la niña tuviera un día inolvidable.

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