Se hallaba sumida en un dulce y profundo sueño cuando de un pequeño brinco saltó de la cama pensando que se había dormido y se le había hecho tarde. Al posar sus pies desnudos sobre el frío suelo un escalofrío recorrió su cuerpo. Caminó de puntillas hasta el balcón y al deslizar el visillo para contemplar el día que hacía vio que aún no había amanecido; el cielo continuaba estrellado y un silencio absoluto llenaba cada rincón de las calles. Aprovechó la soledad que le brindaba el momento para salir fuera y dejarse caer sobre la baranda del balcón; aspiró hondo hasta llenar sus pulmones al máximo de aire que soltaba lentamente en un profundo suspiro. Una mezcla de aromas le llegaban, de los cuales algunos reconocía, como ese olor a tierra mojada que tanto le gustaba. Encendió su primer cigarro que hacía humear, casi jugando, mientras observa el vacío del que parecía ser un pueblo fantasma. Examina cada detalle buscando algún cambio, sin embargo, todo aquello parecía un cuadro, nada se movía, nada se escuchaba... Sólo un suave viento parecía acariciar su rostro. Cerraba los ojos para sentirlo más. Se hallaba sumida en su pensamiento cuando, de repente, el ruido de una moto lo irrumpió, un portazo de alguien que sale con prisa, el vendedor de hortalizas que se acomoda en su lugar de siempre, la voz de una señora que se despide del tendero al salir... Miró al cielo y vio que estaba amaneciendo, los pájaros parados en uno de los cables que cruzan la fachada, el tejado mojado por la humedad de la noche, el señor que barre chiflando la misma melodía de cada día, mujeres que van a comprar el pan y se detienen a hablar... el día acaba de comenzar. Y ella que todavía continua embelesada en lo suyo acaba el que posiblemente será su segundo cigarro. Antes de irse miró al cielo y lo vio azul, diferente, lleno de caminos blancos, aviones que lo cruzan como, seguramente, harían cada día... vuelve a coger aire desde lo más profundo de ella para soltarlo poco a poco en un suspiro que llena el pequeño espacio mientras dice con un fino hilo de voz: un día más o, un día menos.

Nunca dejes de plasmas esos sueños tuyos. Sabes que me encantan.
ResponderEliminarEspero no dejar de hacerlo nunca. Gracias Masy. Besitos.
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