jueves, 29 de diciembre de 2011

Con una mirada y un gesto

Me apetecía escribir pero creo que, como en algunos momentos me ha sucedido, me he quedado totalmente en blanco; hubo una ocasión en que una amiga me dijo: "cuando estés desanimada piensa en algo que te haga sonreír" y así lo he hecho. Lo que ocurre es que siempre que registro en mi cabeza en busca de algo que me haga sonreír me vienen muchos momentos y, en algunas ocasiones, más que sonreír parezco una demente ya que, me da la risa ¡a carcajadas! y lo peor es que cuando eso sucede me hallo sola; rememorando instantes, unos recientes otros no tanto, me gustaría dejar plasmado uno que, quizá, por las fechas en que estamos me apetece hacerlo; me traslado a un momento en que, casi, estoy abandonando mi niñez.


No, no es que no tenga cosas más recientes que recordándolas me haga esbozar una sonrisa en mis labios, sino que lo dicho, me apetece retirarme en el tiempo, bueno la verdad no es tanto, eh. Sobre todo me acuerdo de aquellas pequeñas trastadas que he realizado no muchas, es cierto, porque yo siempre he sido una niña muy "buena".

Recuerdo allá por el año... ufff ¡¡¡no recuerdo tal año porque de eso hace tanto!!!, pero  me llega a la memoria como si hubiese sido ayer. Fue tal día como el que nos espera el sábado, sí, fue para noche vieja.


Por aquella época las cosas eran muy diferentes ya que, en casa nos reuníamos muchísima gente; los niños más mayores, es decir, mi primo y yo, cuando estábamos juntos intentábamos escapar de los más pequeños para ir a algún lugar y, esa noche, a pesar de la advertencia de nuestros padres decidimos poner rumbo a la plaza, pues, teníamos curiosidad de ver que se formaba allí tal día como ese. Nuestro pensamiento, más lejos de quedarnos hasta la última campanada, era sólo ir, mirar y subir corriendo antes de que nadie nos echara en falta, pero... claro eso era algo totalmente imposible en nosotros.

Como siempre nos ocurría se nos fue el santo al cielo y cuando nos dimos cuenta estaban dando los cuartos, pensamos: "¡¡¡uffffffffff pies para qué te quiero!!!" calle arriba corriendo cruzamos por el Cotanillo como almas que lleva el diablo. Ni que decir tiene el regañón que nos llevamos al llegar a casa. Pero aquello no podía quedar así, por lo que decidimos tomar nuestra propia venganza. 

Todos los mayores estaban acomodados en sus sillas junto a sus copas brindando y disfrutando de una dulce velada, a puerta cerrada para que el frío no calara, ¡¡no sé qué frío si ya con todo lo que llevaban bebido tendrían que tener calor!! pero en fin... así lo hicieron pues bien hecho quedó y, además, a nosotros nos venía como anillo al dedo para llevar a cabo nuestro desquite por aquel regaño.


Nos separaron, cada uno en una silla y bien retirados, pero no contaban que con una mirada y un gesto nos bastaba. Nos miramos, nos reímos y con un leve movimiento de cabeza y tras ponernos un pañuelo en la nariz, como si fuésemos baqueros, nos hicimos la señal. De pronto un olor horrible comenzó a invadir aquel habitáculo, todos se miraban con cara de extrañados. No podían aguantar aquella pestilencia tan fuerte y nosotros, por supuesto, no podíamos aguantarnos la risa.

No duró mucho aquello de no saber a quién echar la culpa pues al levantarse mi tía para abrir y ventilar el comedor descubrió pequeños trozos de cristal, como de una ampolla y, ella que estaba al tanto de todas y cada una de las travesuras nos descubrió.


Sí, cuatro "bombas de peste" de aquellas que vendía 'Manuela', tenían la culpa de que allí oliera tan mal; bueno no las bombas sino quienes las lanzaron al suelo con premeditación y alevosía, no imaginábamos que nos pillarían. Ni que decir tiene cual fue nuestro destino, un par de azotazos a cada uno y a dormir. Pero... como sarna con gusto no pica nos la averiguamos para terminar juntos en la misma cama y de ese modo planear nuestra próxima diablura.


Así contado no es para reír tanto pero... yo cierro los ojos y veo los avisos de nuestros padres de que no nos moviéramos de la calle jugando y, me veo con  él calle abajo, escucho el momento en que comienzan a dar lo que imagino que serían los cuartos, pues, era un chaval de Baños con un zapato dando en una señal de tráfico, por cierto que ese era un modo muy original de hacer las campanadas; me veo en aquel comedor, hoy inexistente, toda la familia reunida y en ese momento, aún con los ojos abiertos, advierto la mirada de mi primo, su sonrisa y me veo taparme la nariz con aquel pañuelo y lanzando esas bombas fétidas, las caras de todos mirándose unos a otros e imagino que pensado ¡¡yo no he sido, eh!! y las carcajadas que nosotros lanzábamos hasta que nos pillaron.


Y vuelvo a cerrar los ojos y una lágrima me aflora de los mismos y pienso que, de vez en cuando, está bien no saber que escribir y recordar aquella frase que una vez me dijo esa amiga para que surjan esos recuerdos que algún día y porqué no ahora, me hacen reír.

5 comentarios:

  1. No tienes otras cosas para recordar no te sales tres cuartas de lo mismo.

    ResponderEliminar
  2. Pues si hay que sacar una sonrisa a mi me robaste una carcajada, las cosas de los niños siempre son divertidas aunque los padres hacemos el papelón de reñir. Ahora los papeles cambiaron. Un abrazo para todos y especial un besito para mi niño Manuel

    ResponderEliminar
  3. Gracias Ana, así es, las "travesuras" de los niños son siempre divertidas, ahora los papeles han cambiado, aunque yo creo que nunca dejamos de ser niños y, de un modo u otro, continuamos haciendo pequeñas "diabluras". Un abrazo para ti también.

    ResponderEliminar
  4. Ay querido anónimo¡¡ tengo tantas y tantas cosas para recordar que, podría escribir volúmenes enteros, pero... no todo vale y, de todo lo que vale, no todo se puede contar. Besitos querido anónimo¡¡ me alegra, no sabes cuánto, que me leas.

    ResponderEliminar
  5. Querida amiga, no hagas caso de las habladurías si te salieras de tu forma de escribir ya no serias tu, y a mi me encanta tal como escribes. A ti anónimo porque eres tan cobarde de no dar la cara es muy fácil dejar un comentario tras un anónimo , pero la verdad es que estamos en un país ``libre y democrático´´ claro está, para lo que queremos. Solo decirte que si no te interesa con no entrar tienes de sobra, ya que a los demás no encanta su forma de plasmar sus pensamientos y sus emociones un saludo. A ti amiga un beso muy grande y ya sabes no cambies.

    ResponderEliminar