En un escaso periodo de tiempo encontró en su camino muchos baches pero, de un modo u otro, supo sortearlos; en cada uno de ellos salia dañada por la decepción de personas a las que en algún momento consideró que le unía alguna amistad, no obstante, siempre contó con el apoyo de alguna mano amiga que desinteresadamente le brindó su ayuda y protección, pero aun así, todas aquellas experiencias hizo, quizá, que retuviera en su corazón todos sus sentimientos sin exteriorizarlos.
Ese día transcurrió como un día cualquiera, sin embargo, se encontraba especialmente triste y al caer la noche ansiaba escapar al exterior; a pesar de haber estado lloviznando durante la tarde lucía una luna espléndida acompañada por cientos de estrellas que parecían relucir con más fuerza que nunca dando la luz suficiente para poder pasear tranquila y sosegadamente por cualquier paraje, todo aquello le hizo vagar por su memoria sacando de la misma recuerdos casi olvidados de su pasado.
Probablemente debido a todas esas desilusiones se refugió más en en ella misma escogiendo, en muchos momentos, la soledad de cualquier lugar al alboroto creado por su panda en un día de fiesta; no había variado su interés en cuanto salir a pasear, cuando ya todo el mundo estaba recogido en sus hogares, para disfrutar de la calma que produce el silencio de la noche.
Ese día transcurrió como un día cualquiera, sin embargo, se encontraba especialmente triste y al caer la noche ansiaba escapar al exterior; a pesar de haber estado lloviznando durante la tarde lucía una luna espléndida acompañada por cientos de estrellas que parecían relucir con más fuerza que nunca dando la luz suficiente para poder pasear tranquila y sosegadamente por cualquier paraje, todo aquello le hizo vagar por su memoria sacando de la misma recuerdos casi olvidados de su pasado.Paseaba ensimismada por aquellas viejas calles empedradas cuando, sin ni tan siquiera darse cuenta, se internó por un camino oscuro y tenebroso, un suave viento comenzaba a soplar; no salió muy abrigada pues no imaginaba que su salida se prolongaría tanto comenzando a sentir el frescor del anochecer. No era mucho el trayecto que llevaba realizado cuando a lo lejos escuchó como alguien tarareaba una canción, muy sigilosa se acercó lentamente hacía el lugar de donde provenía aquel canturreo apreciando la silueta de un hombre que permanecía sentado junto a una pequeña hoguera, mientras fumaba un cigarro.
En ese preciso instante intentó salir de allí antes de que él se percatara de su presencia, sin embargo, él notó como alguien le observaba, así que, sin dudarlo se giró cuidadosamente y con voz agradable se dirigió a ella: "sé que estás ahí, acércate si quieres y te calientas un poco, no te voy a hacer nada". Al reconocerlo salió sonrojada y sin mediar palabra alguna se sentó a su lado sin atreverse a levantar la mirada.
Sentía algo extraño pues por un lado estaba temerosa por aquella situación, sola con aquel hombre y en un lugar tan apartado, pero por otro lado comenzaba a sentir junto a él una insólita calma que le inquietaba.
Lo conocía de verlo de vez en cuando por el pueblo, pese a que, nunca había cruzado palabra alguna con él sí habían compartido varias miradas; si bien, eso no le parecía suficiente para estar en aquel lugar; era un hombre bastante atractivo y su forma de hablar, expresarse y dirigirse a ella le sedujo. Asimismo él advertía que ella tenía algo peculiar, además de su timidez, imaginaba que camuflaba tras su sonrisa algún temor. Su conversación comenzaba a extenderse y al cabo de un momento parecían no tener prisa por marcharse de aquel lugar tan apartado, se encontraban cómodos charlando y, poco a poco, él consiguió sacar algunas risas; jamás había imaginado que a un extraño, en un lugar apartado de todo y de todos, podría hablar tan desenvuelta como lo estaba haciendo con él.
Hubo un momento en que el silencio de la noche se apoderó del ambiente y surgieron las miradas, era tan extraño todo aquello que estaba sucediendo, pues hasta con la ausencia de palabras y a pesar de sentirse avergonzada no se sentía incomoda.
En ese preciso instante intentó salir de allí antes de que él se percatara de su presencia, sin embargo, él notó como alguien le observaba, así que, sin dudarlo se giró cuidadosamente y con voz agradable se dirigió a ella: "sé que estás ahí, acércate si quieres y te calientas un poco, no te voy a hacer nada". Al reconocerlo salió sonrojada y sin mediar palabra alguna se sentó a su lado sin atreverse a levantar la mirada.
Sentía algo extraño pues por un lado estaba temerosa por aquella situación, sola con aquel hombre y en un lugar tan apartado, pero por otro lado comenzaba a sentir junto a él una insólita calma que le inquietaba.
Lo conocía de verlo de vez en cuando por el pueblo, pese a que, nunca había cruzado palabra alguna con él sí habían compartido varias miradas; si bien, eso no le parecía suficiente para estar en aquel lugar; era un hombre bastante atractivo y su forma de hablar, expresarse y dirigirse a ella le sedujo. Asimismo él advertía que ella tenía algo peculiar, además de su timidez, imaginaba que camuflaba tras su sonrisa algún temor. Su conversación comenzaba a extenderse y al cabo de un momento parecían no tener prisa por marcharse de aquel lugar tan apartado, se encontraban cómodos charlando y, poco a poco, él consiguió sacar algunas risas; jamás había imaginado que a un extraño, en un lugar apartado de todo y de todos, podría hablar tan desenvuelta como lo estaba haciendo con él.
Hubo un momento en que el silencio de la noche se apoderó del ambiente y surgieron las miradas, era tan extraño todo aquello que estaba sucediendo, pues hasta con la ausencia de palabras y a pesar de sentirse avergonzada no se sentía incomoda.
Hubo un instante en el que se miraron, sonrieron y tras un breve abrazo tomaron la decisión de volver hacia el pueblo, quizá iba a ser esa la última vez que se vieran, pues ambos frecuentaban lugares y gente diferente, no obstante, se percibía en el entorno que ambos se atraían. Tras llegar al pueblo él la acompañó casi hasta el umbral de su puerta y con un suave beso se despidió diciéndole: "espero que éste haya sido el primer encuentro pero no el último, me gustaría verte en más ocasiones y si no te importa que te llamé lo haré".
Ella sorprendida, de que un hombre como él le propusiera tal cosa, le asintió con la cabeza y le dio un beso en la mejilla, ruborizada lo miró a los ojos fijamente y le susurro: "ha sido una noche muy especial para mí, gracias por escucharme; cuando desees me llamas estaré esperándote".
Él se marchó y ella entró a su casa dirigiéndose a su dormitorio, quería contarle a su diario todo lo que en ese momento estaba sintiendo y abriéndolo por su última página, antes de irse a dormir, comenzó a escribir.
Ella sorprendida, de que un hombre como él le propusiera tal cosa, le asintió con la cabeza y le dio un beso en la mejilla, ruborizada lo miró a los ojos fijamente y le susurro: "ha sido una noche muy especial para mí, gracias por escucharme; cuando desees me llamas estaré esperándote".
Él se marchó y ella entró a su casa dirigiéndose a su dormitorio, quería contarle a su diario todo lo que en ese momento estaba sintiendo y abriéndolo por su última página, antes de irse a dormir, comenzó a escribir.
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