viernes, 4 de marzo de 2011

Oscuridad

Eché a correr como un huracán sin contemplar que tenía a mis espaldas. Decidí escapar, algo se manifestaba tras de mí, parecía que me atraparía, aunque mis pies aligeraban como jamás había soñado que podía hacerlo. Mi cuerpo no permanecía en la tierra, aparentaba deslizarse como el torrente de agua en el río.  Presuroso me interné en un tenebroso bosque, las ramas tapaban mi camino, no advertí destello alguno, la opacidad saturaba todo lo que mis ojos querían ver. El pavor se adueñaba de mi a cada instante, mi corazón palpitaba tan fuerte que se podía percibir en todo el lúgubre bosque, resbalé al tropezar con una gran roca, mi cuerpo se desplomo, pero retorné valiente, me levante cerré los ojos firmemente y los volví abrir entonces comencé a ver la luz, me apresuré hacia ella esta vez sin recelo. Al llegar a ella su luminiscencia me sorprendió y corrí otra vez retrocediendo hacia la oscuridad pero sin miedo solo para enfrentarla, para triunfar sobre ella.

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